Slumdog Millionaire, América en Bombay
March 1, 2009
“Slumdog Millionaire” es el sueño americano en las calles de Bombay. “Quiero lo mejor de los dos mundos”. La frase es de uno de los galardonados indios en los Óscars, A. R. Rahman, que además se llevó dos premios: la mejor banda sonora y la mejor canción. Los dos mundos son la India y Occidente, y su relación ha quedado abrochada con “Slumdog Millionaire”: su director, el guionista y el productor son británicos. La mayoría de los actores y el escenario son puramente indios. Los ocho Óscars que ha ganado la película han dado paso a críticas de todo signo y –en la India- a la fiebre de la clase media, que considera héroes a los protagonistas porque entiende el éxito como suyo aunque el dinero fuera inglés. Reflejo del ansia indio por el reconocimiento exterior.
“El orgullo nacional ha tomado una pose diferente: ‘Por fin la India ha hecho algo en la escena mundial’. Uno se pregunta por qué la escena mundial nos importa tanto. Cada retrato de la India es mirado con ojos paranoides de sospecha. Cualquier cosa con sabor indio que obtiene un galardón es inmediatamente tomada como un asunto de orgullo nacional”, escribe hoy mismo uno entre los muchos comentaristas de prensa.
En la India “Slumdog Millionaire”, por fantástico que parezca su argumento, ha pasado con facilidad al discurso real y a la vida cotidiana. Es un país lleno de niños como Latika o Jamal, chavales que trabajan duro para sobrevivir y que no siempre lo logran. La realidad de las chabolas ha sido ampliamente documentada y salta a la vista en cualquier viaje turístico, pero paradójicamente el cine indio, mucho más interesado en retratar el creciente lujo como vía de escapismo, ha excluido de las pantallas a sus sucios protagonistas. De hecho, las principales críticas que ha recibido la película en el país acusaban a la película de “hacer pornografía de la pobreza”.
Esa crítica sigue una línea de reacción nacionalista contra la injerencia exterior. Ha sido una constante en la historia, empezando por el propio Mahatma Gandhi, cuando calificó como “informe de inspector de cloacas” un libro de 1927 publicado por la estadounidense Katherine Mayo y considerado ofensivo contra la cultura india. La mayoría de los escribas nacionales aplaudió y todavía lo hace la reacción de Gandhi: quieren justificar así que la India es mucho más que miseria y que Occidente tiene a mirar al país con malos o parciales ojos.
Por un lado, las élites indias harían mejor en tomarse en serio las críticas: han pasado 80 años, y ahí están como testigos los slumdogs. Pero también hay algo de razón en los indios que acusan a los occidentales de fijarse sólo en la pobreza y dejar de lado los muchos signos de cambio que la India está experimentando en los últimos años. Tradicionalmente, las visiones de Occidente sobre este subcontinente han estado marcadas por cuatro prejuicios, según Harold Isaac: primero, una India de marajás y magos exóticos; dos, una mística religiosa de los sadhus contemplativos; en tercer lugar, la devoción y adoración de dioses de muchas cabezas; y, por último, la India patética: niños con vientres hinchados, que se mueren abandonados en las calles.
Todas ellas siguen vivas en el subconsciente occidental. La India añadiría además una quinta que ha sido incorporada con éxito en “Slumdog Millionaire”: la del país globalizado, con sus centros de atención a clientes occidentales, su clase guapa de Bombay, sus lujosos concursos que concitan los sueños y la riqueza que derrochan sus barriadas posh. Es la quinta India y a su enfrentamiento con la tradicional lo llaman “India (la clase media urbana que se expresa con facilidad en inglés) contra Bharat (el nombre del país en hindi: las clases bajas o rurales de costumbres ancestrales y vida miserable).
De los barrios bajos, la inestabilidad religiosa, las letrinas y los basureros, la tortura policial, el tráfico infantil y la miseria de Bharat, la película llega a los coches caros, las mansiones de los ricos (no siempre en manos de la mafia), la ropa de marca y los elegantes trajes de la televisión, dispuesta a copiar modelos occidentales. El ascenso picaresco de Jamal y Latika es un viaje desde Bharat a la India; dos bloques reales –quizá de distinta fuerza- con una transiciones y relaciones más fluidas en las grandes metrópolis que en el campo.
Pero la verdadera cuestión es que “Slumdog Millionaire” es cine. A nadie se le ocurriría enarbolar un análisis serio de América sólo con la visión que transmite Hollywood en sus películas. ¿Por qué hacerlo entonces con la India, este país que es casi un continente?
Para hacer posible la historia de Jamal y Latika, el guionista recurre a tópicos clásicos en occidente, una historia marcada por el sueño americano: con trabajo duro y un poco de suerte el límite es el cielo. “Aquí tienes un poco de la verdadera América, pequeño. Dinero”. Un sueño que en la India tiene pocos exponentes, porque la sociedad es todavía mucho menos permeable y está marcada por brechas prácticamente insalvables de casta, religión, idioma, clase social o región. Muy rocambolesca tiene que ser la historia de un verdadero Jamal, un pobre musulmán de Bombay, para que empiece a trabajar como guía turístico en Agra, sirva té en un centro de llamadas o se exprese con fluidez en inglés durante un concurso televisivo. No hay problema: para eso está Hollywood.
“Quiero lo mejor de los dos mundos”. Y “Slumdog Millionaire” se sitúa sobre esa brecha entre la India y Bharat, una encrucijada clave para traer una historia comprensible a los espectadores occidentales. Cualquier película tiene algo de artefacto: a diferencia de Bollywood, el canon occidental intenta concentrar en más menos dos horas una historia bajo una pátina de verosimilitud. La cuestión no es tanto que sus protagonistas sean reales, sino demostrar que podrían serlo: un Jamal que logra conectar la India de las chabolas con la de los concursos.
Antes de la lluvia de Óscars, “Slumdog Millionaire” había logrado una buena recaudación en la India, aunque sin llegar a los niveles de la película estadounidense más taquillera, “Spiderman 3”. Tras la ceremonia, la mayoría de los políticos se han apresurado a enviar sus parabienes a la parte india del equipo y en algunas regiones hasta han permitido la distribución libre de impuestos de la película “por crear historia en el cine indio”. Las acusaciones de “pornografía de la pobreza” se han diluido como un azucarillo y los héroes de Slumdog han pasado al discurso oficial con una facilidad imposible para cualquier “informe de inspector de cloacas”.
O sea, que la película ha sido aceptada porque aunque muestra la miseria de los arrabales su mensaje es benigno y el héroe logra levantarse por encima de todo a pesar de las dificultades. El sueño americano apuntala un puente entre la India y Bharat que todavía está en germen en gran parte del país.
“Un indio de 45 años sabe que él no será rico. Pero si sabe que su hijo puede llegar a serlo, eso actúa ya como una motivación. Creo que debemos juzgarnos a nosotros mismos por cuánta movilidad social somos capaces de proveer. Realmente es un viejo sueño indio, pero quizá nos estamos dando cuenta ahora”, cuenta en entrevista el responsable de la poderosa Comisión Planificadora de la India, Montek Singh Ahluwalia.
En la India real proliferan los concursos de televisión como vía de acceso a una vida mejor, pero los obstáculos de casta o lengua o comunidad impiden que el sueño indio sea como el americano. Además, aquí siempre se ha repetido que los indios son poco permeables a las normas y lo son mucho al ejemplo, como muestra la propia figura de Gandhi. El estado, pese a su gigantesca burocracia (quizá por ello), es incapaz de dar salida a los problemas cotidianos y los graves de la ciudadanía, no digamos ya de dar bienestar a su población. Así que en muchos lugares, los ciudadanos asumen el papel del estado y construyen parques, carreteras e incluso ciudades.
Prueba de ello es la historia de Dasrath Manjhi, el “símbolo de la resistencia”. El pueblo de Manjhi estaba aislado en las montañas de la depauperada región de Bihar (norte), por lo que había que recorrer grandes distancias para obtener comida o agua. Un día, la esposa de Manjhi resbaló mientras atravesaba una montaña. Y entonces Manjhi decidió que era suficiente. Tomó un martillo y un cincel y solo, con sus propias manos, comenzó a excavar una carretera en la montaña.
Construyó una choza junto a la obra para perder menos tiempo y no se detuvo pese a que la gente le consideraba un loco. Durante 22 años, Manjhi excavó en solitario y sin ayuda hasta que la gente de su pueblo pudo usar la carretera a través de las montañas, de 100 metros de largo y 10 de ancho.
Manjhi murió de cáncer en el año 2007 sin reconocimiento del estado, pero con un amplio aprecio de la gente del pueblo y de gran parte de la sociedad: los niños de su pueblo pueden por fin estudiar y carreras que antes eran de 50 kilómetros ahora son de diez. Acaso el mayor logro de Manjhi ha sido la fuerza de su ejemplo. Esta semana se conoció que un grupo de aldeanos del distrito de Kaimur, en la misma región, está construyendo otra carretera de seis kilómetros entre las montañas para que sus jóvenes encuentren “novia”.
Esta es sólo una muestra de cómo funcionan las cosas en la vida de la mayoría de los indios. Pero por una vez, los dos niños-actores chabolistas de la película (los caracteres infantiles de Latika y Selim) han tenido suerte: el sueño americano propugnado por “Slumdog Millionaire” sí que va a cumplirse para ellos, porque el Gobierno de Mahararashtra ha prometido regalar a sus familias dos apartamentos que les permitirán salir de las chabolas donde residen.
“Aquí hace tanto calor y hay tantos mosquitos. Tardo horas en dormirme”. Lo ha dicho Azhar, el niño que desempeña el papel de Selim, a su vuelta desde Hollywood a su chabola. Su padre, enfermo de tuberculosis e incapaz de trabajar, le pegó una bofetada por no querer conceder una entrevista. Y a Rubina Alí (la pequeña Latika), ahora la reclama su madre, que había abandonado el hogar hace un lustro. Rubina y Azhar tendrán nueva casa, pero sus vidas pertenecen ya al cine y van siendo de sueño. Los demás slumdogs no tienen tanta suerte.
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Harry Potter no logra impedir el estreno de “Hari Puttar”
February 4, 2009
Nueva Delhi, 22 sep 2008.- Un tribunal indio dio hoy luz verde al estreno de la película “Hari Puttar”, al desestimar un recurso de Warner Bros que pedía suspender el lanzamiento por estimar que el nombre se parecía demasiado al de un conocido niño mago.
Los jueces aceptaron el argumento de la productora india, según la cual su película se basa en un guión original y su título significa, tanto en hindi como en punjabí, hijo de Dios, informaron las agencias indias.
“Nuestra película es diferente, no tiene nada que ver con ninguna otra. El nombre depende sólo del personaje, que se llama Hari. Y Puttar significa hijo en punjabí”, aclaró a Efe Jenette Banis, la secretaria de la productora Mirchi Movies.
La película cuenta la historia del joven Hari Prasad Dhoonda, un punjabí de 10 años que emigra con su familia al Reino Unido, después de recibir su padre un encargo del Ejército indio para trabajar en un proyecto secreto.
El padre, el profesor Dhoonda, mantiene el proyecto guardado en su casa, en un chip confidencial que atrae enseguida la atención de un malvado mafioso y sus sicarios.
En un giro que recuerda a otro éxito de Hollywood (”Sólo en casa”, de 1990), la familia se va de vacaciones pero deja en casa al pequeño Hari Puttar, quien mostrará su valentía cada vez que los ladrones intentan apoderarse del chip del profesor Dhoonda.
“Habla de la libertad de un niño cuando se queda solo en casa con su primo, y de las situaciones divertidas que ocurren cuando dos ladrones intentan entrar en la casa”, dijo a la agencia IANS el productor, Munish Purii.
Para apuntalar la originalidad de “Hari Puttar: una comedia de terrores”, los productores hacen hincapié en que en la película, a diferencia de “Solo en casa”, hay canciones y un personaje animado amigo del chiquillo, que le ayuda a superar la soledad.
Las “originalidades” de Hari no convencieron a Warner Bros, propietaria de los derechos de la franquicia “Harry Potter”, que llevó en agosto el caso a los tribunales para pedir la suspensión del estreno de la cinta -previsto el pasado día 19-, al menos con su título actual.
Pero hoy, la jueza Reva Khetrapal, del Tribunal Superior de Nueva Delhi, decidió que no existe “nada en común” entre los nombres Hari Puttar y Harry Potter, por lo que permitió a su productor seguir adelante con el estreno, previsto para el próximo viernes.
Hasta el momento, la industria cinematográfica india no se ha prodigado en exceso con películas dirigidas al público infantil, aunque los productores esperan que la polémica sirva para llevar a los cines a los espectadores más curiosos.
La industria de Bombay ha sido históricamente proclive a inspirarse en sus colegas estadounidenses y usar personajes, secuencias y argumentos que a veces no se diferencian ni en la letra que separa a Bollywood de Hollywood.
Este, de hecho, no es el primer “hermanito” que le sale a Harry Potter: en la película “Aabra Ka dabra”, los espectadores asisten a las desventuras de un niño huérfano de un famoso mago que acude a una escuela de magia y encuentra a antiguos amigos de sus padres.
Los medios indios llegaron a calificar a “Bollywood” como una “factoría del robo”, después de que el año pasado el filme “Partner” sufriera una amenaza de demanda por parte de la productora de Will Smith, enfadada por el parecido de la cinta con “Hitch” (2005).
En el caso del niño mago, los propietarios de sus derechos ya habían logrado con éxito en la India que un editor retirara el libro “Harry Potter en Calcuta”, en el que el héroe conocía a personajes clásicos de la profusa literatura bengalí.
A pesar de su beligerancia contra la supuesta violación de la propiedad intelectual, Warner Bros tendrá ahora que resignarse a ver en la gran pantalla las aventuras del pequeño Hari Puttar y sus técnicas para espantar a los ladrones.
“Nosotros también hemos visto Harry Potter”, comentó a Efe la secretaria de Mirchi Movies.
Cuando “Bollywood” empieza por hache
January 18, 2009
Nueva Delhi, 29 ago 2007.- Aprovechando el desconocimiento de los realizadores occidentales, la industria india del cine, con más de 1.000 películas al año, no duda en usar personajes, secuencias y argumentos que a veces no se diferencian ni en la letra que separa a Bollywood de Hollywood.
Al ubicuo Harry Potter le ha salido, por ejemplo, un “hermanito” indio en la película “Aabra Ka Daabra”: un niño huérfano de un famoso mago que va a la mejor escuela de magia, donde, haciendo sus pinitos en el mundillo, encuentra a gente que conocía a sus padres.
El cine indio -abanderado por la industria de Bombay, Bollywood- produce más películas y vende más entradas que su rival estadounidense, aunque eso no le impide tomarlo como referencia para intentar romper las taquillas.
De esa “pasión” por las tramas occidentales dan fe los últimos estrenos: tres solteros que tienen que cuidar de un bebé, un entrenador que lleva a lo más alto a un equipo de chicas que no confían en sí mismas o una versión de “La cena de los idiotas” que se ha convertido en un título de culto.
Hace pocos días, el éxito del año, “Partner”, sufrió incluso una amenaza de demanda por parte de la productora del actor Will Smith, enfadado porque la película se toma demasiado al pie de la letra sus peripecias en “Hitch”, del año 2005.
“No sabemos nada de los productores de ‘Hitch’. Esto es una controversia creada por los medios. En Bollywood hay 700 películas nuevas cada año. ¿Pueden todas ellas ser originales?”, dijo con descaro al respecto el productor de “Partner”, Parag Sanghvi.
En la lista de títulos con “versiones a la india” figuran clásicos como “¡Qué bello es vivir!”, “Harry el sucio”, “Vértigo”, “Irma la Dulce” o “El apartamento”, naturalmente con los metrajes kilométricos y las sobredosis de baile y canciones que aderezan al cine “masala” (especiado).
Los filmes indios también se han nutrido de amor (”La boda de mi mejor amigo”, “Cuando Harry encontró a Sally”) y de humor (”Señora Doubtfire”, “Algo pasa con Mary”), han tirado de “thrillers” como “Seven” o “Atracción fatal” y de, claro, los musicales (”West Side Story”, “Annie”).
En “El milagro de Anna Sullivan” (1962) una chica sordomuda y ciega logra sobreponerse a su situación gracias a su maestra; en Bollywood bastó con cambiar a la dulce mujer por la barba del ídolo nacional, Amitabh Bachchan, que logró un gran éxito con “Black” (2005) pero fue acusado de copiar el original secuencia a secuencia.
Y en el filme “Koi Mil Gaya” -con el popular actor Hrithik Roshan-, los críticos no se ponen de acuerdo en cuánto de E.T y cuánto de Forrest Gump hay en la película, pero todos coinciden: los guionistas la han cocinado contando con ellos.
Vale cualquier título de éxito y ni siquiera “El Padrino” se ha librado del ojo de halcón de los guionistas asiáticos, como lo demuestra “Aakank Hi Aankank”, sobre las andanzas de un pobre granjero que llega a la ciudad, se convierte en mafioso y protagoniza, según la cadena musical MTV, “un remake superpatético”.
La influencia occidental llega también a la seña de identidad de Bollywood, la música: en los 70, los indios bailaban -sin saberlo- la popular “Mamma mia” del grupo ABBA, llamada allí “Mil geya hum ko saathi” (Encontré pareja), y, desde entonces, los sones occidentales se entremezclan extrañamente con ritmos locales.
¿Es Bollywood una “factoría del robo”?, llega a preguntarse el diario “Hindustan Times”.
Ante las perspectivas de negocio que el plagio puede reportar, un avispado compositor, Aadesh Shrivastav, lo tiene todo listo para crear una compañía de protección de derechos de autor contra quienes se dedican a inspirarse en el extranjero, tras hablar con el rapero estadounidense Wyclef Jean.
“Wyclef se quedó anonadado al saber que habían copiado su canción ‘María’. Dijo que muchos de sus colegas americanos no saben lo que ocurre con los compositores indios, y que habría que hacer algo”, afirmó Shrivastav.
La amenaza, sin embargo, -”sé que seré el hombre más odiado en Bollywood”, dice Shrivastav-, ya no podrá impedir que el popular Shah Rukh Khan canturree “Pretty Woman”, acompañado de sonidos discotequeros y de las mecánicas -pero creativas- coreografías indias en su película “Kal Ho Na Ho” (”Puede que no esté mañana”).
Y, mientras los indios bailan y aplauden en las salas de cine al actor Shah Rukh cuando suena Pretty Woman, ninguno se pregunta por Roy Orbison.
La victoria en Gran Hermano convierte a Shilpa Shetty en la heroína de India
January 18, 2009
Nueva Delhi, 29 ene 2007.- La India amaneció hoy entre orgullosa y deslumbrada por la victoria anoche de la actriz de Bollywood Shilpa Shetty en la edición británica del concurso “Gran Hermano“, que ha sido acogida como un triunfo nacional del país en el exterior.
Shetty abrió hoy los informativos televisados indios, que han repasado de forma puntillosa su actuación durante las cuatro semanas encerrada en la casa, y desde esta mañana ofrecen sin cesar imágenes del aullido de la actriz en el momento de alzarse con el premio y compartir la experiencia con sus padres.
“Shilpa Shetty gana la corona” o “La gran victoria” fueron algunos de los titulares con los que los medios indios saludaron la victoria de la actriz en el Reino Unido, mientras sus seguidores inundaron de mensajes de felicitación los foros de internet y algunos se lanzaron a la calle a celebrarlo.
“Shilpa, la India está orgullosa de ti. Has llenado las expectativas de toda la gente y hecho un gran trabajo”, escribió hoy un anónimo internauta en el foro de la cadena NDTV, aunque también hubo quien calificó a la India como una “república bananera” por “gastar sus fuerzas” apoyando a una concursante.
La actriz había desencadenado una ola de simpatía por unos insultos considerados racistas vertidos por una de sus competidoras, Jade Goody, y la madre de ésta, que la acusaron de “querer ser blanca” y de “comer con las manos” y la llamaron despectivamente “paki” (paquistaní, un insulto para una india).
El enfrentamiento de Goody con la actriz india ha motivado manifestaciones espontáneas en varias ciudades indias y llevó incluso al Gobierno de la India a exigir explicaciones al de Gran Bretaña, cuyo primer ministro, Tony Blair, tuvo que hacer un alegato contra el racismo “en todas sus formas” en una sesión del Parlamento.
Para lograr el éxito, Shilpa compitió con famosos de la talla del hermano de Michael Jackson, el conocido actor que interpretó a “Fénix”, de la serie “Equipo A” o la antigua Miss Gran Bretaña Danielle Lloyd, aunque ha sido su enfrentamiento con Goody el que ha disparado la audiencia.
En los profusos comentarios sobre la polémica de Gran Hermano en la prensa india, ha habido muchos a favor de Shilpa, aunque también algunos exasperados porque la actriz se estaba comportando como una “cría” tras haber aceptado participar en un concurso del que iba a sacar una buena tajada económica.
La actriz india llegó al Gran Hermano para Famosos con un currículum de segunda en Bollywood, la industria del cine indio, que le ha brindado su apoyo durante su “infierno” en el concurso, como lo denominó el cineasta Tanuja Chandra, quien hace unos días confiaba en que la joven sería capaz de “aguantar y ganar”.
Otro productor de Bollywood, Shashilal K.Nair, anunció el pasado viernes que tiene preparado un guión sobre la rivalidad y la amistad para el que Shilpa y Goody serían las protagonistas perfectas.
Lo cierto es que Goody, que tras ser expulsada del programa ha sido muy crítica con él, se propone visitar la India para pedir perdón a su pueblo “cara a cara”, según dijo el pasado jueves en una entrevista en directo con el canal delhí NDTV.
En un “mea culpa” ante millones de televidentes de la NDTV, cuyo presentador le hizo pasar un mal trago ironizando sobre si sería capaz de entender el inglés con acento indio, una compungida y nerviosa Goody admitía haber tenido un comportamiento “erróneo” con Shilpa.
Mientras, la ministra de Turismo, Ambika Soni, afirmaba de bastante mal humor que se le había concedido visado a ver si visitaba la India y se “curaba” en ella “como mucha otra gente se ha curado”.
El concurso ha permitido a Shilpa impulsar también su cotización más allá de Bollywood, con una oferta de la Fox para rodar en Hollywood y para presentar un documental de televisión, un programa de críquet y una entrega de premios, además de un contrato editorial para narrar su experiencia, una entrevista exclusiva con el diario británico “The Sun” y patrocinios de marcas de ropa, cosméticos y joyería.
La victoria de Shilpa “le ha dado una buena lección” a los británicos, dijo a Efe Ram, un administrativo de Delhi, molesto porque los insultos a su actriz no tenían que ver con que sea “buena o mala profesional, sino india”, lo que “ha herido los sentimientos” de su pueblo.
Los “paparazzi” de la India, como locos tras Brad Pitt y Angelina
December 14, 2008
Nueva Delhi, 7 oct 2006.- La mediática pareja formada por Brad Pitt y Angelina Jolie ha llegado a la India tan en secreto que los “paparazzi” se las ven y las desean para hacerles fotos mientras la actriz rueda una película sobre el asesinato de un reportero.
“Brangelina” no aparecen juntos en las primeras fotografías que publica hoy el periódico “The Times of India” de su estancia en Pune (oeste del país), donde llegaron este jueves acompañados por sus tres hijos, dos de ellos adoptados.
Sí se ve a una Angelina casi recostada al fresco, con los ojos cubiertos por unas gafas de sol y la expresión de quien acaba de despertarse de una larga siesta.
En otra de las instantáneas, de peor calidad, apenas puede entreverse a lo lejos la rubicunda cabeza de Brad Pitt, con la camisa semiabierta y el torso envuelto en sombras.
“Brangelina” estará en la India el tiempo que dure la participación de su mitad femenina en el rodaje de un filme sobre Daniel Pearl, un reportero estadounidense secuestrado y asesinado en 2002 en Karachi (Pakistán) por un grupo extremista cuando investigaba los vínculos entre miembros de Al Qaeda y Pakistán.
La pareja aterrizó este jueves en Bombay con sus tres hijos, Shiloh Nouvel, Maddox y Zahara, y desde allí tomaron un Mercedes que, seguido por otros dos vehículos, les llevó a un alojamiento privado en la vecina ciudad de Pune.
Tras bajar del avión, Pitt y Jolie intercambiaron amables saludos con los trabajadores del aeropuerto, según relataron alborozados los diarios locales.
“Brad llevaba en brazos a su hija Shiloh Nouvel, mientras que Maddox fue trasladado al coche por uno de los asistentes”, indicó un funcionario del aeropuerto, demostrando su conocimiento sobre esta particular “nobleza rosa”.
Mientras, en Pune se ha desatado la “histeria”, recoge el periódico “Hindustan Times“, ante la llegada de la “familia más bella” del mundo según la revista “People” y se especula sobre el “secreto” lugar donde descansan los famosos actores.
Ahora los “paparazzi” planean todo tipo de escaramuzas para vencer la discreción de la pareja, cuya política es proporcionar fotografías a los medios si estos desembolsan elevadas cantidades a fundaciones de caridad.
Tanto la estampa de Shiloh, la hija natural de ambos, como las de los hijos que Jolie había adoptado anteriormente (Maddox, un niño de origen camboyano, y Zahara, una niña etíope), son buscadas por los fotógrafos que exploran Pune con la esperanza de desvelar la residencia de Pitt y Jolie.
Mientras unos periódicos hablan de que están alojados en el elegante Hotel Meridien, otros especulan con que se encuentran en un lujoso chalé a las afueras de la ciudad.
En cualquier caso, los medios contraponen la silenciosa llegada de “Brangelina” a la India con el tradicional estruendo que crean en sus apariciones públicas los “famosos” indios, rodeados generalmente de una cohorte de motoristas y guardas armados.
La discreción de la familia Pitt-Jolie en un país acostumbrado al ruido ha sido bien recibida por los periódicos serios, muy críticos con el gremio de los guardaespaldas bollywoodienses que, como afirma una columnista del periódico “The Times of India“, “tienen siempre el dedo en el gatillo del arma”.
Pune será el escenario de una parte de la película “Mighty Heart”, en la que Angelina Jolie encarna a Mariane, la viuda del reportero asesinado en Pakistán y autora del libro “Un gran corazón: la valiente vida y muerte de mi esposo Danny Pearl”.
La actriz, embajadora de buena voluntad de la ONU, ha visitado Pakistán en varias ocasiones, como cuando acudió a visitar a las víctimas del terremoto que hace un año asoló Cachemira y causó más de 70.000 muertos.
Angelina Jolie ha desarrollado muchas acciones de solidaridad, como las ayudas que concedió a la Acción Mundial por la Infancia y Médicos Sin Fronteras con el dinero obtenido por las fotografías de su bebé Shiloh.



















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