Mas de 3.000 muertos y la cifra puede aumentar, según fuentes oficiales
January 31, 2009
Nueva Delhi, 19 nov 2007.- Aunque el recuento oficial de muertos es hasta el momento de mas de 3.000, el secretario general de la Media Luna Roja, Abdur Rob, dijo que la cifra podría aumentar todavía mucho, en tanto que un delegado de la organización cuantificó en siete millones los afectados por ciclón.
Bangladesh hizo hoy un llamamiento de ayuda a la comunidad internacional para las víctimas del ciclón “Sidr”, que se encuentran en una desesperada situación por la falta de agua potable, comida y refugios, y ante el creciente temor a un brote de epidemias.
“Estamos haciendo todo cuanto podemos, pero la magnitud de la calamidad ha sido, sencillamente, demasiado grande”, aseguró en un comunicado el ministro bengalí de Asuntos Exteriores, Iftekhar Ahmed Chowdhury, quien se mostró confiado en que el país recibirá asistencia internacional en una “hora de necesidad”.
El “Sidr” (”Ojo” en bengalí) arrasó el jueves las costas de Bangladesh con vientos de 233 kilómetros por hora que causaron una crecida del océano de cinco metros y destruyeron cientos de miles de precarias viviendas y cultivos.
Tanto la Media Luna Roja como el Gobierno de Dhaka advierten ahora de que las víctimas del “Sidr” se enfrentan al riesgo de epidemias en los próximos días, sobre todo debido a las malas condiciones sanitarias.
“Por ahora no hay noticia de epidemias, pero el riesgo existe. Estamos trabajando sobre el terreno para evitarlo, sobre todo proporcionando agua potable”, aseguró a Efe un delegado de la organización.
“Hay riesgo de epidemias, y la gente continúa necesitando agua, comida y refugio”, declaró por su parte un funcionario del Centro de Control de Bangladesh, organismo dependiente del Ministerio de Gestión de Desastres.
Calificado por los meteorólogos como uno de los peores ciclones de los últimos años, los efectos del “Sidr” quedaron aminorados porque tocó tierra con marea baja y porque las autoridades pusieron en marcha a tiempo un plan de evacuación que abarcó a unos 3,2 millones de personas.
Aun así, los destrozos fueron cuantiosos, y las organizaciones de rescate y ayuda continúan sobre el terreno con apoyo del Ejército.
Hoy, los equipos de rescate accedieron por fin a una de las zonas más remotas, la isla costera de Dublarchar, en el sur del país, que fue una de las más golpeadas por el huracán.
“He enviado a mi gente a Dublarchar con material de ayuda y medicina. La normalidad está volviendo lentamente, hoy los pescadores salieron por fin a pescar, según me han dicho”, manifestó el comisario del distrito de Bagerhat, Sahidul Islam.
Sin embargo, “su gente”, el oficial Habi Hassan, contó a Efe por un teléfono vía satélite que la situación en la isla es desoladora, y subrayó que todavía hay cadáveres flotando en las aguas de la zona, donde hay entre 350 y 600 personas desaparecidas.
En Dublarchar, de hecho, la magnitud del drama es mayor porque la isla sirve de base de operaciones para los pescadores durante seis meses al año, la presente temporada de pesca, pero apenas tiene lugares para protegerse y apenas cuentan con algunas chozas para resguardarse.
“Aquí había 600 botes de pesca antes del huracán -dijo Hassan- y ahora 100 están hundidos o perdidos incluso en el interior de la jungla, porque las aguas crecidas se retiraron después de arrastrarlos. No hay cifras oficiales, sólo cadáveres en la jungla. Ha sido un desastre total”.
En Dublarchar han muerto, según Hassan, 150 personas, entre ellas el jefe de la cofradía de los pescadores, Jagannath Das, quien, según el diario “The Daily Star”, prefirió quedarse en su casa de bambú sentado sobre sus sacas de pescado hasta que las olas del mar se lo llevaron.
El caso de Das, ya enterrado, refleja el de muchos aldeanos, que habían perdido la confianza en los meteorólogos, después de que varias alertas -un anuncio de posible tsunami incluido- no se cumplieran.
“Hace dos años, nos dijeron que moriríamos cuando llegara el tsunami. Corrimos a los refugios sin pensarlo dos veces. Pero no ocurrió nada y volvimos y nuestras casas habían sido saqueadas”, contó a ese diario Anwara Khatun, a quien el “Sidr” ha arrebatado a su madre y dos sobrinos.
Tanto el Ejército de Bangladesh como las organizaciones no gubernamentales reparten ya raciones de arroz y agua potable en la mayoría de las zonas afectadas, en el sur y el suroeste de Bangladesh, un país que ha sufrido 80 ciclones en los últimos 125 años.
Pero en la aislada Dublarchar, los habitantes siguen peleándose por el agua potable.
“Ya casi hemos vuelto a la normalidad. Pero nunca había visto tanta devastación”, dijo a Efe el comisario Islam.
Más de 2.500 muertos por el ciclón “Sidr” mientras comienza a llegar la ayuda
January 31, 2009
Nueva Delhi, 18 nov 2007.- Tres días después del terrible paso por Bangladesh del ciclón “Sidr”, los equipos de rescate continúan su búsqueda de supervivientes, mientras el recuento provisional de muertos asciende a 2.542 y, según la Cruz Roja, hay entre seis y siete millones de damnificados.
“De acuerdo con nuestras cuentas, hay 1.458 heridos y 1.066 desaparecidos. Está claro que necesitamos ayuda”, dijo a Efe un funcionario del Centro de Control del Ministerio de Gestión de Desastres en la capital, Dhaka.
Según el funcionario, las autoridades del departamento mantuvieron además una reunión con “extranjeros” para organizar el sistema de ayuda y hacer llegar de forma eficaz los millones de dólares ya comprometidos por Naciones Unidas, la Unión Europea y países como Alemania o España, entre otros.
Calificado por los oficiales de Meteorología como el peor ciclón en décadas, el “Sidr” (”ojo” en bengalí) barrió la línea de costa de Bangladesh con vientos de hasta 233 kilómetros por hora y causó una crecida del mar de cinco metros en un país donde 60 millones de personas viven a menos de 10 metros sobre el océano.
El Ministerio de Gestión de Desastres ha comenzado ya a publicar cálculos sobre los efectos del huracán que cifra en 2,7 millones de afectados, 242.000 animales muertos, 273.000 casas arrasadas y 7.340 hectáreas de cultivo completamente destruidas.
Aunque el recuento oficial de víctimas va más despacio que los cálculos de los daños materiales, desde en Dhaka, un portavoz de la Cruz Roja aseguró a Efe por teléfono que los muertos podrían ser más de 3.000, y que hay entre seis y siete millones de afectados.
Antes, el presidente de la organización en el país, Abdur Rob, había llegado incluso a asegurar que existía “una posibilidad”, de acuerdo con experiencias pasadas e informaciones, de que el cómputo final supere los 10.000 muertos.
Rob pidió una ayuda inicial de 400 millones de takas (5,87 millones de dólares).
Los efectos del ciclón quedaron aminorados porque tocó tierra durante la marea baja y por la puesta en marcha de un plan de evacuación que logró evacuar a tiempo de las zonas más expuestas a 3,2 millones de personas.
Pero no en todos los lugares los aldeanos escucharon a las autoridades y así en Barguna, uno de los distritos más afectados, muchos habían perdido la confianza en los meteorólogos, después de que varias alertas -un anuncio de posible tsunami incluido- no se cumplieran.
“Aprendieron una lección equivocada y no escucharon el mensaje de las autoridades; quién sabe si lo habrán pagado”, aseguró al diario bengalí “The Daily Star” el alcalde de Barguna, Shah Jahan.
“Nunca había visto un nivel tan grande de devastación”, dijo el gobernador del distrito de Bagerhat, Sahidul Islam.
Desde este distrito, el más golpeado por el ciclón con 610 muertos hasta el momento, el delegado sobre el terreno de la Cruz Roja, M. Sakktar, contó a Efe que las ayudas ya han comenzado y que los ciudadanos necesitan ahora, antes que nada, agua potable.
“Estamos distribuyendo arroz, pero la gente necesita sobre todo agua potable, porque las canalizaciones no funcionan. La ciudad resistió parcialmente las inundaciones del ciclón, pero las áreas circundantes están completamente destruidas”, aseguró.
En los distritos costeros, decenas de miles de personas viven estos días a cielo abierto, sin acceso a alimentos, agua ni medicinas, y los supervivientes se esfuerzan todavía entre lágrimas por enterrar dignamente a sus seres queridos.
“Nuestros voluntarios están peinando todavía las zonas costeras a la búsqueda de supervivientes. Es difícil hacer llegar la ayuda a algunas áreas”, dijo Sakktar.
Entre las zonas más aisladas se cuentan las islas situadas frente a la costa, como Dublarchar.
Allí, el destino de muchos de sus habitantes continúa siendo desconocido: durante la temporada, los pescadores se reúnen por miles en la isla, donde establecen una base de operaciones a la que acuden a refugiarse cuando el clima se vuelve inclemente.
Uno de ellos, Wahed, encontró a su camarada Milon flotando inconsciente en el agua de un “khal” (canal) cerca de Dublarchar 32 horas después de la tormenta.
Ambos relataron a un periodista del diario “The Daily Star” que la isla acogía esta vez a unos 7.000 pescadores del delta del Ganges, quienes, según lo acostumbrado, se habían refugiado en los canales para protegerse temporalmente de la tormenta.
“Esta vez los pescadores también se refugiaron en los khals, pero nunca regresaron”, dijo un funcionario de Bagerhat.
Lentas labores de rescate en Bangladesh tras ciclón con casi 1.800 muertos
January 31, 2009
Nueva Delhi, 17 nov 2007.- Ya convertido en una zona de bajas presiones, el ciclón “Sidr” se deshizo hoy tras dejar a su paso por Bangladesh al menos 1.795 muertos -según las cifras del Gobierno aunque otras fuentes hablan de hasta 3.000- y 3,2 millones de desplazados que se esfuerzan por reconstruir sus vidas.
Según los meteorólogos, el “Sidr” (”Ojo” en bengalí), un tremendo ciclón que en algunos momentos alcanzó el tamaño de Bangladesh, ha sido el peor sufrido por este país en un siglo, pero afortunadamente tocó la costa coincidiendo con la marea baja.
Pese a ello, el ciclón ha causado 1.795 muertos, según el Gobierno, aunque fuentes no oficiales citadas por la agencia bengalí UNB aseguran que podría haber más de 3.000 fallecidos.
Por el momento, varios centenares de personas continúan desaparecidas, pese a que las líneas de teléfono y el tendido eléctrico han comenzado a funcionar en algunos puntos.
Según explicó a Efe un funcionario desde el Centro de Control del Ministerio bengalí de Gestión de Desastres, los equipos de rescate tratan aún de alcanzar algunas áreas de costa e islas cercanas.
“El número de muertos seguirá aumentando. Ahora importa hacer llegar ayuda a los supervivientes. Ayuda de donde sea, nacional e internacional. Falta comida”, dijo a Efe una portavoz del centro.
Los expertos se felicitan por que al menos se evitó una catástrofe mayor, gracias a planes de evacuación desarrollados hace cinco años con los que las autoridades pudieron avisar a la población y hacer que abandonara sus casas con antelación.
Además, el ciclo “podría haber causado una catástrofe brutal de haber coincidido con la marea alta”, dijo el director de la oficina de Meteorología, Samerendra Karkamar, quien aseguró que los vientos de 233 kilómetros por hora que trajo marcan un triste récord.
El “Sidr” destruyó miles de hectáreas de cultivo y árboles, se llevó por delante el tendido eléctrico y derribó las precarias construcciones de hojalata y bambú que sirven de vivienda a millones de habitantes de la costa.
Anoche, la labor de rescate se vio dificultada por el corte de la corriente eléctrica, que dejó Bangladesh a oscuras y afectó al suministro de agua, sistemas de transporte y redes telefónicas.
La Cruz y la Media Luna Rojas asisten a los supervivientes, la ONU ha prometido varios millones de dólares en ayudas y han comenzado a llegar otros anuncios de contribuciones internacionales.
EEUU ha fletado dos buques anfibios con helicópteros y equipos de asistencia sanitaria, mientras que la Unión Europea ha anunciado una ayuda de 1,5 millones de euros y España una de 750.000 euros.
La ayuda contribuirá a mejorar una situación que ahora es de pura desolación; la labor del Ejército, la Armada, los guardacostas y la Policía no llega ni de lejos para cubrir las necesidades de los millones de afectados.
En algunos pueblos de la costa, como Rajeswar, Rampal o Dublarchar, los supervivientes continúan buscando a sus seres queridos en los campos, arbustos y canales, con la esperanza todavía de encontrar a alguien vivo, según informó UNB.
Las áreas más afectadas son las zonas costeras de Bagerhat, con 610 fallecidos, Barguna, con 362, Patuakhali, con 249, y Pirojpur, con 254, pero todavía se desconoce el destino de más de un centenar de embarcaciones que no pudieron regresar a puerto.
Además, los funcionarios temen los efectos del huracán en el delta del Sundarbans, un área pantanosa donde viven varias especies protegidas, como el tigre de Bengala.
Un equipo de la Armada logró acceder entrada la tarde a dos de las cinco islas de sedimentos del delta del Ganges, y el testimonio de los supervivientes fue desolador: dijeron que cientos de habitantes de otras islas habían sido arrastrados junto a sus casas.
El “Sidr” causó una crecida del océano de cinco metros en un país donde 60 millones de personas viven a menos de 10 metros sobre el nivel del mar.
Los bengalíes están acostumbrados a los ciclones: en los últimos 125 años ha habido 80 y han causado dos millones de muertos. El tifón más devastador se produjo en 1970 y murieron 500.000 personas.
“El Sidr ha sido más fuerte que el del año 70. Al menos esta vez las alertas tempranas nos ayudaron a buscar refugio; y aun así el daño es colosal”, dijo a UNB un superviviente de 60 años.
La evacuación fue organizada el miércoles por la Media Luna Roja con un sistema especial de banderas, tambores y sonidos de cuernos de vaca; unas 600.000 personas se encerraron en los refugios.
Los demás, sencillamente, corrieron a tierras más altas.
Huracán “Sidr” destroza Bangladesh con mas mil muertos y millones evacuados
January 31, 2009
Nueva Delhi, 16 nov 2007.- El huracán “Sidr” dejó hoy una estela trágica a su paso por Bangladesh donde, con las comunicaciones cortadas y sin electricidad, los recuentos hablan ya de mas de 1.000 personas fallecidas y 3,2 millones de evacuados.
El huracán llegó a Bangladesh en la noche del jueves y arrasó la línea de costa con vientos de 240 kilómetros por hora que causaron una elevación del nivel del mar de cinco metros y la destrucción de miles de casas, árboles y el tendido eléctrico.
Con muchas zonas todavía incomunicadas, los medios bengalíes realizan sus propios recuentos y la agencia bangladeshí de noticias UNB ha dicho, citando fuentes oficiales, que el número de víctimas mortales asciende al menos a 1.100 muertos y más de 300 desaparecidos.
Por su parte, la ONU aseguró hoy que las informaciones preliminares procedentes de Blangladesh apuntan a que el violento huracán ha causado alrededor de 1.000 muertes y daños “extremadamente graves” a su paso por el poblado país asiático.
En Nueva York, el subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, John Holmes, explicó hoy que la organización ha separado ya “varios millones de dólares” de su fondo de emergencias para responder a las consecuencias de la tormenta, cuya magnitud exacta se evalúa junto al Gobierno de Bangladesh.
El país se encuentra virtualmente a oscuras y los distritos más afectados, sobre todo en la línea costera, continúan sin suministro de agua potable, sistema de transporte o conexión telefónica, por lo que el balance de víctimas podría todavía aumentar.
“Hay áreas remotas e islas frente a la costa a las que los equipos de rescate todavía no han podido llegar”, aseguró el secretario de Gestión de Desastres, Ayub Mian.
La mayoría de los muertos son personas que se refugiaron en sus pequeñas casas de bambú y hojalata, insuficientes para protegerlos de los fuertes vientos, aunque las autoridades continúan preocupadas por el destino de decenas de pequeñas embarcaciones que no han podido regresar a la costa.
Tras asolar el sur del país, el ciclón se desplazó hacia el centro de Bangladesh, donde está situada la capital, Dhaka y, ya convertido en tormenta tropical, se desplazó hacia las regiones indias de Tripura y Assam.
El aeropuerto de Dhaka y el principal puerto del país, en la sureña ciudad de Chittagong, se mantienen cerrados por los vientos, lo que dificulta la tarea de las organizaciones humanitarias e internacionales que trabajan sobre el terreno.
Según anunció la Cruz Roja, unos 3,2 millones de personas habían sido evacuadas este jueves en 15 distritos de Bangladesh en previsión de los destrozos del “Sidr”, aunque de ellas sólo 620.000 pudieron alojarse en refugios especiales, mientras que las demás simplemente salieron de sus casas hacia tierras más altas.
“Claro que la labor no es suficiente, hay cientos de muertos. Tenemos recursos limitados. Pero sobre el terreno nos dicen que este ciclón tenía la misma intensidad que el de 1991. Esta vez estábamos mejor preparados”, declaró a Efe un portavoz de la organización en el sur de Asia, Devinder Tak.
Tak se refería a un tremendo huracán todavía vivo en la memoria de los bangladeshíes, que causó la muerte de 150.000 personas tras levantar una ola de ocho metros.
La Cruz y la Media Luna Rojas tienen ya equipos trabajando sobre el terreno para paliar los efectos del huracán sobre la población, una ayuda que estará unida a las 98 toneladas métricas de comida destinadas a las víctimas por parte del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas.
Bangladesh es un país azotado habitualmente por los huracanes y, según los cálculos de los meteorólogos, en los últimos 125 años las costas han sido golpeadas por 80 grandes tormentas que han acabado con la vida de 2 millones de personas y han dejado sin casa a decenas de millones.
En el país, 60 de sus 140 millones de habitantes viven a menos de 10 metros sobre el nivel del mar, por lo que una crecida de éste como la que se produjo esta madrugada tiene consecuencias catastróficas.
“Esta ha sido una de las peores pesadillas de este tipo que he vivido”, dijo, narrando la noche, un anciano de Patuakhali, inundada al igual que las localidades Bagerhat, Barisal y Barguna, esta última conocida popularmente como “hija del mar”.
Huracán “Sidr” destroza Bangladesh con cientos muertos y millones evacuados
January 31, 2009
Nueva Delhi, 16 nov 2007.- El huracán “Sidr” dejó hoy una estela trágica a su paso por Bangladesh donde, con las comunicaciones cortadas y sin electricidad, los recuentos hablan ya de más de 467 personas fallecidas y 3,2 millones de evacuados.
El huracán llegó a Bangladesh en la noche del jueves y arrasó la línea de costa con vientos de 240 kilómetros por hora que causaron una elevación del nivel del mar de cinco metros y la destrucción de miles de casas, árboles y el tendido eléctrico.
Con muchas zonas todavía incomunicadas, la agencia bengalí UNB optó por realizar un recuento distrito a distrito, que arroja ya la cantidad de 467 muertos y miles de heridos, aunque pocas horas antes un portavoz del Gobierno había asegurado que los fallecidos eran 233, a falta de tres áreas.
“Puede que sean más de 233. Pero mire, no tenemos electricidad, ni luces, ni más información. En este momento estamos en completa oscuridad y no sabemos nada”, dijo a Efe desde Dhaka un funcionario del Centro de Control del Ministerio de Gestión de Desastres.
El país se encuentra virtualmente a oscuras y los distritos más afectados, sobre todo en la línea costera, continúan sin suministro de agua potable, sistema de transporte o conexión telefónica, por lo que el balance de víctimas podría todavía aumentar.
“Hay áreas remotas e islas frente a la costa a las que los equipos de rescate todavía no han podido llegar”, aseguró el secretario de Gestión de Desastres, Ayub Mian.
La mayoría de los muertos son personas que se refugiaron en sus pequeñas casas de bambú y hojalata, insuficientes para protegerlos de los fuertes vientos, aunque las autoridades continúan preocupadas por el destino de decenas de pequeñas embarcaciones que no han podido regresar a la costa.
Tras asolar el sur del país, el ciclón se desplazó hacia el centro de Bangladesh, donde está situada la capital, Dhaka y, ya convertido en tormenta tropical, se desplazó hacia las regiones indias de Tripura y Assam.
El aeropuerto de Dhaka y el principal puerto del país, en la sureña ciudad de Chittagong, se mantienen cerrados por los vientos, lo que dificulta la tarea de las organizaciones humanitarias e internacionales que trabajan sobre el terreno.
Según anunció la Cruz Roja, unos 3,2 millones de personas habían sido evacuadas este jueves en 15 distritos de Bangladesh en previsión de los destrozos del “Sidr”, aunque de ellas sólo 620.000 pudieron alojarse en refugios especiales, mientras que los demás simplemente salieron de sus casas hacia tierras más altas.
“Claro que la labor no es suficiente, hay cientos de muertos. Tenemos recursos limitados. Pero sobre el terreno nos dicen que este ciclón tenía la misma intensidad que el de 1991. Esta vez estábamos mejor preparados”, declaró a Efe un portavoz de la organización en el sur de Asia, Devinder Tak.
Tak se refería a un tremendo huracán todavía vivo en la memoria de los bangladeshíes, que causó la muerte de 150.000 personas tras levantar una ola de ocho metros.
La Cruz y la Media Luna Rojas tienen varios equipos trabajando sobre el terreno para paliar los efectos del huracán sobre la población, una ayuda que estará unida a las 98 toneladas métricas de comida destinadas a las víctimas por parte del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas.
Bangladesh es un país azotado habitualmente por los huracanes y, según los cálculos de los meteorólogos, en los últimos 125 años las costas han sido golpeadas por 80 grandes tormentas que han acabado con la vida de 2 millones de personas y han dejado sin casa a decenas de millones.
En el país, 60 de sus 140 millones de habitantes viven a menos de 10 metros sobre el nivel del mar, por lo que una crecida del mar como la que se produjo esta madrugada tiene consecuencias catastróficas.
“Esta ha sido una de las peores pesadillas de este tipo que he vivido”, dijo, narrando la noche, un anciano de la ciudad de Patuakhali, inundada al igual que las localidades Bagerhat, Barisal y Barguna, esta última conocida popularmente como “hija del mar”.
Con la llegada del “Sidr”, el mar volvió a crecer ayer para llevársela.



















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