India necesita medio billón de dólares para sus maltrechas infraestructuras

January 31, 2009

Nueva Delhi, 8 ene 2008.- Con vistas a solucionar su faraónico déficit de infraestructuras, la India ha asumido que necesita una inversión gigantesca: 100.000 millones de dólares anuales en el próximo quinquenio, el 9 por ciento de su Producto Interior Bruto.
El Gobierno no sólo ha reconocido en numerosas ocasiones la existencia de un cuello de botella en el sector, que lastra su crecimiento, sino que recientemente decidió convocar una reunión del Comité de Infraestructuras para meter prisa a los encargados de los próximos proyectos.
En su voluntad está la idea de lograr que la India crezca por encima del 10 por ciento anual al final del undécimo Plan Quinquenal, entre los años 2007 y 2012.
“El Gabinete ha aprobado recientemente el proyecto quinquenal, que busca un incremento en el gasto de infraestructuras desde un 5 por ciento actual hasta el 9 por ciento”, declaró hace poco el vicepresidente de la Comisión Planificadora, Montek Singh.
Singh, una de las voces que reclama con más insistencia una mayor atención para el sector, ha calculado en 500.000 millones de dólares las “masivas” necesidades de inversión indias en el próximo quinquenio.
Hasta ahora, las limitaciones en materia de infraestructuras han constreñido las metas de la India: las malas condiciones de las carreteras han hecho, por ejemplo, que el 70 por ciento de las mercancías por tráfico rodado utilicen sólo el 3 por ciento de las vías.
Ese mal estado viario y de las comunicaciones no sólo supone un aumento de los costes logísticos (un 13 por ciento del total), sino que deja sin alternativa a cientos de miles de campesinos, que quedan abocados a la subsistencia porque si quisieran colocar sus productos agrícolas en el mercado, estos llegarían podridos.
En la ciudad, los grandes aeropuertos indios viven en una congestión casi permanente, mientras el tráfico aumenta año a año y hay acuerdo unánime sobre la necesidad de construir nuevas terminales y ampliar las existentes.
La insuficiencia de los aeropuertos es extensible a la del transporte fluvial y marítimo: como media, lleva más de 80 horas cargar y descargar un barco en los mayores puertos indios, diez veces más que en Hong Kong.
Y, en materia de energía, la India vive abonada a los constantes cortes de electricidad, que ponen de manifiesto las deficiencias del suministro y la necesidad de invertir entre 120.000 y 150.000 millones de dólares en el próximo quinquenio, según un estudio de la Confederación Industrial de la India (CII).
En una reciente encuesta, el 90 por ciento de los empresarios del norte de la India dijeron recurrir a generadores propios para hacer frente a los cortes, y 75 de cada 100 aseguraron que su “mayor problema” son las malas infraestructuras del sector.
Con este panorama, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha recomendado a la India un aumento de la inversión pública y la eficacia, así como una reducción de las subvenciones, con el ejemplo del sector de las telecomunicaciones, liberalizadas en el año 1997 con “resultados ejemplares”.
Ese sector, con su organización transparente y la gestión por un organismo regulador, es también el modelo que cita el reformista primer ministro, Manmohan Singh, partidario de las asociaciones entre los sectores público y privado para financiar los proyectos.
Con el objetivo soñado de crecer al ritmo del 10 por ciento, la India se mira en el ejemplo de China, un país cuya economía avanza en dos dígitos, eso sí, gastando siete veces más en materia de infraestructuras.
Pero no sólo China está por delante de la India: en su contexto, más regional, del sur de Asia, el elefante asiático concentra un 80 por ciento de las necesidades de inversión, datos de un informe del Banco Mundial que ponen de manifiesto que otros países han hecho mejor los deberes.
Ahora, dispuesto a afrontar el problema, el Gobierno indio quiere tirar incluso de su reserva de divisas (unos 260.000 millones de dólares) con tal de acelerar un crecimiento hoy en día sustentado en el potencial creciente de su mercado y las reformas de la década de 1990.
“No será por falta de recursos”, dice optimista el planificador Montek Singh.

Gobierno aprueba nuevo plan quinquenal con inversiones de 910.000 millones $

January 31, 2009

Nueva Delhi, 20 dic 2007.- Con vistas a acelerar el crecimiento y extender sus beneficios a toda la población, la India ha aprobado su undécimo plan quinquenal, que recoge inversiones por un valor de 910.000 millones de dólares hasta el año 2012.
“Estoy contento de que el Consejo Nacional haya dado su visto bueno al Plan Quinquenal”, declaró el vicepresidente de la Comisión de Planificación, Montek Singh Ahluwalia, tras las deliberaciones, lideradas por el primer ministro, Manmohan Singh.
Con el título “Hacia un crecimiento más rápido e incluyente”, el plan quinquenal tiene como mastodónticos objetivos reducir 10 puntos porcentuales la tasa de pobreza, generar 70 millones de empleos y situar el índice de desempleo a un nivel por debajo del 5 por ciento.
El nuevo plan quinquenal, una figura económica que data de los tiempos en que la India se inspiraba de las políticas soviéticas, recoge las prioridades del país entre este año fiscal y el 2012.
El plan recoge 27 objetivos nacionales, entre ellos el fortalecimiento de los ingresos, la reducción de la pobreza y la mortalidad infantil y maternal, y la mejora de la educación y la alfabetización de la población.
Lo que de verdad ha levantado pasiones, sin embargo, es el anuncio del primer ministro Singh de que la India, al final del quinquenio, podría crecer por primera vez a un ritmo superior al 10 por ciento.
Durante el plan quinquenal ya terminado, la economía india creció a una media anual del 7,5 por ciento, y superó de hecho el 9 por ciento los dos últimos años, una tasa apreciable aunque por detrás de su gran vecino, la China.
El nuevo conjunto de normas establece un período inicial de cuatro años en los que la India se propone mantener ese crecimiento del 9 por ciento, y un último año en el que el país debería dar ese simbólico salto adelante hasta los dos dígitos.
A esa posibilidad hizo referencia Singh durante su discurso inaugural del Consejo Nacional, citando como líneas maestras una dedicación extra y un conjunto adecuado de políticas.
“Nuestra economía ha mostrado elasticidad al adaptarse a los desafíos de la globalización. En las últimas dos décadas, nuestra industria -grande y pequeña- se ha reestructurado y se ha hecho globalmente competitiva”, dijo.
“Es posible que con un conjunto adecuado de políticas y un esfuerzo de todos los Gobiernos regionales y central, no sólo mantengamos este momento de alto crecimiento, sino que logremos llevarlo a un 10 por ciento”, añadió el primer ministro.
Aprovechando la cita, Singh pidió también la formación de grupos de trabajo en otras áreas, como educación, agricultura y aceleración de permisos para proyectos industriales y de infraestructuras.
Con esta petición, Singh trazó algunos de los problemas crónicos de la economía india: el escaso crecimiento agrícola, las resistencias a la industrialización de parte de la población, la ausencia de infraestructuras adecuadas o las carencias educativas.
En 2007, la agricultura creció apenas un 2,7 por ciento, lo que ha llevado al Gobierno a dar prioridad presupuestaria al sector y situar ese aumento en el 4 por ciento.
En materia de infraestructuras, tanto Singh como el presidente de la Comisión Planificadora, han reconocido que la India necesita inversiones por valor de más de 450.000 millones de dólares en los próximos cinco años.
Respecto a la educación, la India hace frente a un grave problema de absentismo del profesorado, así como al analfabetismo de un tercio de la población, que repercute en la ausencia de suficientes trabajadores cualificados.
Y, además, la India está sufriendo resistencias a la industrialización y la reconversión hacia una economía de servicios, como lo demuestra el rechazo a las zonas económicas especiales y al establecimiento de supermercados en algunas regiones.
A la aprobación del nuevo plan asistieron los jefes de los gobiernos regionales indios y los ministros del Gobierno central, que discutieron algunos de los puntos antes de dar su aprobación al plan.