El sari
October 24, 2009
Haciendo honor a una vieja promesa, hablaremos hoy del sari, la prenda de vestir tradicional utilizada por millones de mujeres en el sur de Asia. Repasaremos su historia y los estilos tradicionales, pero: “Los lectores que solo deseen saber cómo ponerse un sari, pueden bajar directamente hasta el final del texto, donde hay una descripción paso a paso“. Y los demás, pasemos al meollo:
Concepto. Un sari es un colorido atuendo femenino que prevalece en el subcontinente indio. Consiste de una larga tira de tela sin puntadas, que va desde cuatro a nueve metros de longitud y se ajusta al cuerpo de la portadora según diferentes usos y estilos. La forma más común de ponerse un sari es envolviendo la cintura femenina por uno de los extremos, mientras el otro borde pasa por encima del hombro, con el estómago descubierto.
Normalmente, las mujeres del subcontinente se ponen el sari por encima de una pequeña blusa denominada choli o ravika. El choli tiene mangas cortas, un cuello bajo y se presenta cortado, para ayudar a las mujeres a soportar el duro verano del sur de Asia. El calor es tal que en algunos lugares, como la región de Orissa, las mujeres se recubren los pechos directamente con la tela del sari. Los cholis pueden no cubrir la espalda y son de grosor variado. Vienen provistos de motivos variados, como espejitos, y diseños recargados si se comparan con la ropa occidental. El sari es una prenda común a toda la India.
Origen e historia. La palabra “sari” evolucionó desde la palabra en prakrit (derivada del sánskrito) “sattika”, mencionada en la temprana literatura jainí y budista.
La historia india del textil traza los orígenes del sari en la Civilización del valle del Indo, que floreció nada menos que entre los años 2.800 y 1.800 antes de Cristo en la parte oeste del subcontinente, en parte del territorio que ocupa actualmente Pakistán. La primera representación conocida del sari es la de una estatua de una sacerdotisa del valle del Indo, ataviada con una tela.
Viejos poemarios tamiles, como el Silappadhikaram o el Kadambari, describen mujeres vestidas con sensuales saris. En la tradición clásica india y según el tratado Natya Shastra (que describe el baile y los trajes clásicos), el ombligo del ser supremo es considerado la fuente de la vida y la creatividad, y por ello el sari debe dejar el estómago al descubierto.
Algunos historiadores de la vestimenta creen que el dhoti, una especie de calzón envolvente y la más vieja prenda India, es el precursor del sari. Aunque hoy es exclusivamente cosa de hombres, hasta el siglo XIV fue portado indistintamente por ambos sexos.
Todavía hoy se conservan esculturas de las escuelas Gandhara, Mathura y Gupta (siglos I-VI después de Cristo) que muestran diosas y bailarinas mostrando lo que parece ser un dhoti en versión amplia, que recubre las piernas ampliamente y entonces flota hasta marcar un largo y decorativo pliegue por delante de ellas. El corpiño no es visible.
Otras fuentes mantienen que la ropa de cada día consistía en un dhoti, combinado de una banda para el pecho y un velo que podía ser usado para cubrir la parte superior del cuerpo o la cabeza. Todavía existe en Kerala (sur de la India) una prenda parecida.
Lo que se acepta generalmente, sin excepciones, es que los atuendos relacionados con el sari, los chales y los velos, han sido llevados por las mujeres indias en su forma actual desde hace cientos de años.
Pero persiste la polémica en torno al choli o blusa y la ropa interior. Algunos investigadores creen que estos componentes no existían antes de la llegada de los británicos a la India, y piensan que fueron introducidos para satisfacer la conservadora idea victoriana del recato y el pudor. Lo que ellos dicen es que antiguamente las mujeres solo llevaban la tela, y dejaban expuestos los pechos y la parte superior del cuerpo.
Aunque hay historiadores que presentan ejemplos para desmentir esta versión, en Kerala y Tamil Nadu (sur) y en Orissa (este) todavía es possible ver algunos ejemplos de esta práctica. Y textos poéticos clásicos indican que durante el período sangam, una sola pieza de tela servía para cubrir tanto la parte baja del cuerpo como la cabeza, con lo que el estómago y los pechos quedaban al aire.
Estilos del sari. La forma más común de ponerse un sari es envolviendo la cintura, y llevar entonces el extremo suelto de la tela hacia arriba hasta pasarlo por encima del hombro, pero dejando al aire el estómago. Aunque el sari puede ser vestido de distintas formas, algunas de ellas requieren una tela de particular forma o longitud. Así, los expertos categorizan el estilo bengalí, el gujaratí, el maratí, el dravida, el madisara, el kodagu, el gond o los estilos tribales. Pero el más popular de todos ellos es el estilo “nivi”, originario de la región de Andhra Pradesh, en el sureste de la India.
La tela nivi comienza con un extremo del sari metida en la faja. La tela es envuelta una vez por la parte baja del cuerpo, y entonces se une en pliegues justo delante del ombligo. El extremo superior de los pliegues también se mete por la parte de la cintura de la faja. Esto crea un efecto muy decorativo, que los poetas indios comparaban en el pasado con los pétalos de una flor. El tutorial ofrecido al final del artículo sigue este estilo.
Tras un nuevo giro alrededor de la cintura, el extremo suelto es pasado por encima del hombro. Este extremo es denominado el pallu o pallav. Hay que pasarlo diagonalmente por delante del torso. Se lleva cruzado desde la cadera derecha hacia el hombro izquierdo, con lo que el estómago es parcialmente visible. El ombligo puede quedar oculto o a la vista en función de la preferencia de la portadora. El extremo largo del pallu que llega hacia la espalda está a menudo muy decorado. El pallu puede quedar colgando libremente o ser usado para cubrir la cabeza, o simplemente la nuca, pasándolo por el hombro derecho.
Este estilo fue popularizado por las pinturas de Raja Ravi Varma, que modificó el estilo del sur. En una de sus pinturas, el subcontinente indio fue representado como una mujer que llevaba un etéreo sari en estilo nivi.
El sari como prenda. En el pasado, los saris eran de seda o de algodón. Los ricos podían permitirse tejidos finamente bordados, diáfanos saris de seda que, según el folklore, podían pasar a través de un anillo anular. Los pobres vestían saris de algodón, con tejidos baratos. Todos estaban hechos a mano, y suponían un considerable desembolso monetario y de tiempo.
Los saris más simples de las aldeanas están a menudo decorados con líneas cosidas en el tejido. Los saris baratos eran además tratados con impresión por bloque, utilizando madera, secados vegetales o planchados. Los más caros tienen ornamentos o brocados geométricos, florales o figurativos como parte del tejido. A veces, los hilos son planchados y luego tejidos. A veces, los hilos de diferentes colores eran tejidos en un borde ornamentado, un pallu elaborado y, a menudo, pequeños acentos repetidos en la tela. Para los saris de élite, esos patrones podían ser cosidos con hilos de oro o plata, el estilo “zari”.
A veces, los saris tenían aún más decoración, con varios tipos de bordados, ya sea de seda coloreada (resham), o hilos de plata, oro o piedras preciosas (zardozi). Las versiones baratas del Zardozi usan hilos metálicos sintéticos y piedras de imitación, como perlas falsas y cristales Swarovski.
En tiempos modernos, los saris son tejidos en máquina mecánica y son confeccionados con fibra artificial, como poliéster o nylon, que no requieren planchado. Se imprimen a máquina, o se cosen con patrones simples hechos con flotaciones en la parte trasera del sari. Esto puede crear una apariencia elaborada en la parte frontal, pero fea en la trasera.
Naturalmente, los saris confeccionados y decorados a mano son mucho más caros que las imitaciones de máquina. Aunque están perdiendo cuota de mercado rápidamente, los saris manuales son todavía populares para las bodas y las grandes ocasiones sociales.

Cómo ponerse un sari
Cómo ponerse un sari. A continuación, proporciono los detalles para ponerse un sari paso a paso, siguiendo el estilo nivi. Naturalmente, la condición fundamental es disponer de uno (aunque conozco casos de hard-liners que se lo montaron con una cortina), y también es muy útil ejecutar los pasos delante de un espejo. Espero que os sirva. Voilà.
1. Ponte una falsa falda. Sujeta con firmeza el extremo superior de la tela (por la parte interna) alrededor de tu cintura.
2. Envuelve la cintura con el sari y mete con firmeza la parte superior de la tela (de nuevo, por la parte interna) por la cintura de la falsa falda.
3. Ajusta a tu cintura la tela manteniendo la misma altura, y al llegar a la parte delantera, sujeta la parte que corresponda del sari a la cintura de la falsa falda.
4. Comenzando desde la derecha, pliega con la izquierda cuantas veces sea necesario la tela sobrante por delante del ombligo.
5. Haz cuantos pliegues creas necesarios, aunque normalmente su número oscila entre siete y doce.
6. Agarra todos los pliegues a la vez y del mismo modo, y ajusta la altura respecto al suelo de forma que esta coincida con el resto de la tela.
7. Mete el extremo superior de los pliegues en la falsa falda para sujetarlos, y pasa de nuevo por la espalda la tela restante.
8. Toma el resto disponible de la tela con tu mano derecha y pásala a la mano izquierda.
9. Sujeta bien la tela con tu mano izquierda y realiza los ajustes necesarios en el pallu con la derecha.
10. Baja el pallu por tu hombro izquierdo para que el sari pase con naturalidad hacia la espalda. Puedes usar un imperdible para evitar que se mueva. Y disfruta.
A continuación, puedes un vídeo en inglés con una demostración práctica de los pasos descritos anteriormente. Espero que esta información te haya servido de ayuda.
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Los joyeros de Puna, en huelga contra el “burka” por temor a más robos
December 14, 2008
Nueva Delhi, 29 dic 2006.- Miles de joyeros de la ciudad occidental india de Puna cerraron hoy sus tiendas para pedir protección policial ante una ola de robos que les llevó incluso a amenazar con prohibir el acceso a sus tiendas de mujeres vestidas con el “burka” musulmán.
El temor de los joyeros al “burka” no tiene base religiosa ni feminista, sino que radica en el hecho de que, en tres de los atracos más recientes, los ladrones entraron en los establecimientos enfundados en la prenda, que cubre cuerpo y rostro por entero y es, por lo tanto, muy útil para los delincuentes.
Cubriendo su identidad con los “burkas“, los ladrones se llevaron 17.000 euros de tres tiendas en el barrio de Raviwar Peth, que concentra las joyerías de Puna, en la región india de Maharashtra.
Sin embargo, la cantidad total robada es de casi dos millones de euros en los últimos seis meses en las joyerías del área de Puna, una ciudad de aproximadamente 4,5 millones de habitantes que ha registrado ocho robos, según fuentes del sector.
Los joyeros, cansados de la inseguridad, escribieron este miércoles una petición al consejero de Interior de la región, R.R. Patil, para que les permitiera poner una restricción a la entrada de mujeres con “burkas” en sus tiendas, y decidieron cerrar los establecimientos hoy como medida de presión.
Según afirmó a EFE el presidente de la Asociación de Joyeros de la región de Maharashtra, Fatechand Ranka, más de 5.000 comercios en un radio de 150 kilómetros echaron los candados, a la espera de que el Gobierno reaccione ante la cantidad robada.
“No hay problema en permitir el paso a una mujer con velo, pero uno no sabe si es una mujer o un hombre hasta que enseña la cara”, aseguró al periódico “Hindustan Times” el joyero Ravi Aganani.
Aunque el consejero de Interior negó ayer estar al tanto de la controversia, la iniciativa de prohibir los “burkas” atrajo las críticas de la Comisión de Minorías de la región, que la ha calificado como “peligrosa” pues “infringe los derechos de la mujer”.
“Una mujer tiene derecho a vestir lo que ella quiera; debería tener la opción de vestir un ‘burka‘ o unos vaqueros. Pedimos a todas las comunidades que condenen la decisión” de los joyeros, afirmó Nasim Siddiqui, consejero de la Comisión, citado por la agencia IANS.
Sin embargo, los joyeros lo ven de otra manera: “no tenemos ninguna prejuicio religioso -puntualizó Ranka-, pero no hay otra opción para salvaguardar nuestros intereses comerciales”.
Ante la polémica suscitada, los joyeros decidieron hoy retirar su demanda contra la prohibición de los “burkas“, aunque pidieron que, al menos, las mujeres se quiten el velo frente a las cámaras de seguridad de las joyerías, para grabar sus rostros antes de acceder al interior de los establecimientos y prevenir así los robos.
Después haber amenazado con poner en las puertas de las tiendas carteles con la leyenda “burkas no“, los joyeros están dispuestos a negociar para no “herir la sensibilidad de ninguna comunidad”, dijo Ranka, porque no actúan animados por “ningún sentimiento antimusulmán“.
“Sólo queremos proteger nuestra seguridad”, concluyó el joyero, a la salida de una reunión con las autoridades policiales que resultó “satisfactoria”.
Con 138 millones de practicantes, los musulmanes componen la principal minoría religiosa (13,4 por ciento de la población) en la India, un país mayoritariamente hindú.





















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