El río Ganges
September 30, 2009
De todos los ríos del subcontinente indio, el Ganges, por cultura y tradición, es el más significativo. Fluye por las llanuras gangáticas del norte de la India hacia Bangladesh, desde su nacimiento en los Himalayas occidentales, en la región política india de Uttarakhand. Culmina un largo viaje de 2.510 kilómetros hasta llegar al delta de Sundarbans, en la bahía de Bengala. Durante mucho tiempo ha sido considerado un río sagrado por los hindúes, y ha sido objeto de culto, entendido como una encarnación de la diosa Ganga. También ha sido importante históricamente: muchas antiguas capitales provinciales o imperiales (como Pataliputra, Kannauj, Kara, Allahabad, Murshidabad o Calcuta) fueron edificadas en sus bancos. El Ganges y sus ríos afluentes riegan una cuenca de un millón de kilómetros cuadrados que sirve como base alimenticia a millones de personas, con una de las mayores densidades de población del mundo.
Los significados simbólicos del río para el subcontinente indio fueron referenciados en el año 1946 por el padre de la independencia india, Jawaharlal Nehru, en su Discovery of India.
“El Ganges es sobre todo el río de la India, el que ha mantenido cautivo el corazón de la India y atraído a incontables millones a sus bancos desde el amanecer de la historia. La historia del Ganges, desde su fuente al mar, desde los viejos tiempos a los nuevos, es la historia de la civilización y la cultura de la India, del auge y caída de imperios, de magníficas y orgullosas ciudades, de aventuras del hombre…”
Actualmente, la contaminación extrema que sufre el río afecta a unos 400 millones de personas que viven en las proximidades.
Curso. La fuente del Ganges está en los Himalayas, en la zona geográfica del pequeño estado de Uttarakhand, en el norte de la India. Está formado a su inicio por muchas corrientes y confluencias de fuentes, aunque los riachuelos más importantes son el Alaknanda, el Nandakini, el Pindar, el Mandakini y el Bhagirathi. Este último es la verdadera fuente: nace a los pies del glaciar Gangotri, a una altura de 3.892 metros.
Tras fluir 200 kilómetros por estrechos valles del Himalaya, el Ganges desemboca en la llanura gangática a la altura de la ciudad de peregrinación de Haridwar. Allí, un pantano desvía parte de sus aguas al canal del Ganges, que irriga la región del Doab, en el estado indio de Uttar Pradesh. El Ganges, que hasta ese momento viaja hacia el suroeste, da un giro y se dirige rumbo sureste, por las llanuras del norte de la India.
Traza una curva de 800 kilómetros y visita la ciudad de Kanpur antes de unirse con el río Yamuna, a la altura de la ciudad de Allahabad. Este punto es conocido como el Sangam de Allahabad. El Sangam es un lugar sagrado en el Hinduismo. De acuerdo con textos hindúes antiguos, un tercer río, el Sarasvati, se unía en este punto con los otros dos.
A partir de Allahabad, varios importantes ríos corren al encuentro del Ganges -el Kosi, el Son, el Gandaki o el Ghaghra- con lo que se forma una corriente formidable entre aquella ciudad y Malda, ya en Bengala. Entre ambas se encuentra la ciudad de Benarés. Ya cerca de Bengala Oriental (Bangladesh), la India levantó en 1974 el pantano de Farakka, que controla el flujo del río.
La entrada del río en Bangladesh marca una maraña de relaciones con algunos grandes ríos, como el Jamuna o el Meghna, los dos mayores afluentes del Brahmaputra. El Ganges se desparrama en un gran delta de 350 kilómetros de ancho, y muere finalmente en la Bahía de Bengala. Sólo dos ríos, el Amazonas y el Congo, transportan un flujo acuático mayor que el sistema de los ríos Ganges, Brahmaputra y Surma-Meghna.

Significado religioso. Situada en los bancos del río Ganges, la ciudad de Varanasi está considerada por algunos como la más sagrada del hinduismo y hay quien esparce en sus aguas las cenizas de los seres queridos muertos. El Ganges es mencionado por el Rig Veda, la más temprana de las escrituras hindúes. Aparece en el Nadistuti sukta (Rig Veda 10.75), que lista los ríos desde el este al oeste. Hay otra referencia a la palabra “Ganga” (RV 6.45.31) en el texto, pero no está claro si se refiere al río.
De acuerdo con la religión hindú, el famoso rey Bhagiratha llevó a cabo constantes períodos de sacrificio durante muchos años para lograr que el río Ganges -entonces en el cielo- bajara a la tierra, y con ello diera salvación a sus antepasados, afectados por una maldición. Ganga bajó a la tierra utilizando el moño de Shiva, para hacer que la tierra se volviera fértil y pía, y sin pecados humanos. Para los hindúes de la India, el Ganges es más que un río: es una madre, una diosa, una tradición, una cultura.
Algunos hindúes creen además que la vida está incompleta si no se bañan en el Ganges al menos una vez en la vida. Muchas familias hindúes mantienen una urna de agua del Ganges en su vivienda. Esto se hace porque da prestigio mantener en casa agua del sagrado Ganges, de forma que si alguien muere, pueda beber un poco de esa agua. Para muchos hindúes, beber del Ganges puede limpiar el alma de la persona de todos los pecados pasados, y también puede curar la enfermedad. Las viejas escrituras afirman que el agua del Ganges lleva la bendición de los pies de Vishnú; por eso la madre Ganges es conocida como Vishnupadi, que significa “emanante de los pies de loto del dios supermo Sri Vishnu“.
El Ganges acoge algunos de los festivales hindúes y congregaciones religiosas más importantes. Destaca especialmente la Kumbh Mela, que se celebra cada doce años en Allahabad. Benarés -conocida en la India como Varanasi- tiene cientos de templos a lo largo de los bancos del Ganges; a menudo se inundan en la estación de lluvia. La ciudad es también un punto de oración y de cremación para los fallecidos.

Pantanos. Hay dos grandes pantanos en el Ganges. Uno, cerca del nacimiento, en la ciudad de Haridwar, desvía gran parte de la nieve derretida de los Himalayas al Canal del Alto Ganges, construido por los británicos en el año 1854 para irrigar las tierras cercanas. Esto causó un grave deterioro del flujo de agua, y es una de las causas principales de la inadaptación del río para usos fluviales.
El otro gran pantano está en Farakka, cerca de del punto en el que el flujo principal del río entra en Bangladesh. La barrera alimenta la rama del río conocida como Hooghly a través de un canal de 26 millas, que ha sido motivo de constantes disputas con Bangladesh. Aunque el conflicto parece en vías de solución, el fracaso de las negociaciones ha perjudicado a ambos países durante dos décadas. Bangladesh protesta porque la falta de corriente en verano ha causado un aumento de la sedimentación y ha expuesto al país a las inundaciones. De la misma forma, es objeto de polémica el plan para mejorar el flujo de agua en el Ganges. El problema de gestión de agua puede de hecho afectar a otros países de la cuenca, como Nepal, donde se ha producido una masiva desforestación y un aumento del cieno.
Es probable que el Ganges transportara más agua en tiempos del Imperio Romano, cuando la actual Patna era la gran ciudad portuaria de Pataliputra. Todavía en el siglo XVIII, los barcos de la Compañía de las Indias orientales llegaban hasta Allahabad. Hoy, el cieno impide este tipo de comunicaciones para embarcaciones profundas.
Historia. Durante el período Védico temprano, el Indo y el río Sarasvati -y no el Ganges- eran los principales. Pero los tres Vedas tardíos parecen dar mucha más importancia al Ganges, si se observan las referencias.
El primer occidental que mencionó la existencia del Ganges fue posiblemente Megástenes. Lo hizo varias veces en su trabajo “Indika”.
“La India, de nuevo, posee muchos ríos largos y navegables, que tienen sus fuentes en las montañas de la frontera septentrional y atraviesan el país plano; y no pocos de ellos, tras unirse unos con otros, desembocan en el río llamado Ganges. Este río, que en su fuente tiene 30 estadios de ancho, discurre de norte a sur, y vacía sus aguas en el océano, con lo que forma la frontera oriental del Gangaridai, una nación que posee una vasta fuerza de grandes elefantes”.
En la emblemática Plaza Navona de Roma, una famosa escultura, la Fontana dei Quattro Fiumi (fuente de los cuatro ríos), diseñada por Gian Lorenzo Bernini, consagra la importancia del Ganges. Construida en el año 1651, simboliza cuatro de los grandes ríos del mundo (aparte del Ganges, el Nilo, el Danubio y el Río de la Plata).

Economía. La cuenca del Ganges, con su fértil suelo, es clave para la producción agrícola de la India y Bangladesh. El Ganges y sus afluentes proporcionan una perenne fuente de irrigación a una gran zona. Los principales cultivos de la zona incluyen el arroz, la caña de azúcar, las lentejas, las semillas de aceite, las patatas y el trigo. En los bancos del río, la presencia de pantanos y lagos favorecen una zona de cultivos como legumbres, pimienta, mostaza, sésamo, caña de azúcar y yute. El río ofrece zonas de pesca, aunque está muy contaminado.
El turismo es otra actividad relacionada. Tres ciudades sagradas -Haridwar, Allahabad y Benarés atraen a miles de peregrinos cada año a sus aguas. Miles de hindúes llegan para darse un baño en el Ganges, porque piensan que el río les limpiará los pecados y los ayudará a alcanzar la salvación. Los rápidos del Ganges son populares para hacer rafting y atraer a cientos de aventureros en los meses de verano. Los musulmanes de la India y Bangladesh recurren al wudu, una limpieza religiosa del cuerpo para el rezo en el río Ganges.
Gente. Los sedimentos del Ganges forman islotes temporales en la zona de Bengala. Cada uno proporciona terreno para unas 20.000 personas. Su terreno es muy fértil y proporcionan una buena alimentación al ganado, pero pueden desaparecer en cuestión de horas, según subidas de nivel del río, como ocurre durante el monzón. Los habitantes de estas islas sedimentarias (“chars”) suelen ser refugiados bangladeshíes, de forma que el Gobierno indio no reconoce su existencia de hecho ni emite tarjetas de identidad. La higiene en estos sedimentos es nula y no existen servicios sanitarios ni escuelas, de forma que el analfabetismo es rampante. Estos habitantes deben pagar impuestos.
Contaminación y ecología. El río Ganges ha sido considerado uno de los más sucios del mundo. Las aguas del río comienzan a sufrir contaminación desde la fuente. La explotación comercial del río fue en proporción al aumento de la población, como sucede en las ciudades de Gangotri y Uttarkashi: Gangotri tenía sólo unas pocas chozas de sadhus hasta los años 70, y la población de Uttarkashi se ha multiplicado en los últimos años. En su discurrir por áreas densamente pobladas, el Ganges sufre la contaminación humana -bacteriológica, fecal-, por lo que el consumo de sus aguas presenta un alto riesgo de infecciones. Se han hecho propuestas para remediar la situación, sin éxito. En Benarés, es evidente la contaminación del río, sometido a vertidos industriales. A su paso por la ciudad, el río contiene 60.000 bacterias fecales por cada 100 mililitros, 120 veces más del límite considerado seguro para el baño.
Cambio climático. El aumento global de las temperaturas está dejando sentir sus efectos sobre los glaciares tibetanos, y con ello sobre el Ganges. Se cree que la desaparición progresiva de los glaciares pondrá en peligro el suministro acuático de los ríos Indo y Ganges. Según un informe del clima de la ONU publicado en el año 2007, los glaciares del Himalaya que alimentan el Ganges podrían desaparecer en el año 2030. A partir de ese momento, la corriente del río sería estacional y fruto puramente del monzón.
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Desierto de Thar
September 16, 2009
En la imagen, el Desierto de Thar, sobre el que discurre la frontera entre la India y Pakistán. Ambos países mantienen un contencioso fronterizo que data de la Independencia y partición del subcontinente, en el año 1947. Pero en Thar la tensión no alcanza el nivel que tiene en Cachemira. Esta zona, en la región india del Rajastán, cuenta con una población escasa y dispersa. Las estribaciones de Thar fueron el lugar elegido por India para sus pruebas atómicas de 1998, que fueron condenadas por la comunidad internacional.
Slumdog Millionaire, América en Bombay
March 1, 2009
“Slumdog Millionaire” es el sueño americano en las calles de Bombay. “Quiero lo mejor de los dos mundos”. La frase es de uno de los galardonados indios en los Óscars, A. R. Rahman, que además se llevó dos premios: la mejor banda sonora y la mejor canción. Los dos mundos son la India y Occidente, y su relación ha quedado abrochada con “Slumdog Millionaire”: su director, el guionista y el productor son británicos. La mayoría de los actores y el escenario son puramente indios. Los ocho Óscars que ha ganado la película han dado paso a críticas de todo signo y –en la India- a la fiebre de la clase media, que considera héroes a los protagonistas porque entiende el éxito como suyo aunque el dinero fuera inglés. Reflejo del ansia indio por el reconocimiento exterior.
“El orgullo nacional ha tomado una pose diferente: ‘Por fin la India ha hecho algo en la escena mundial’. Uno se pregunta por qué la escena mundial nos importa tanto. Cada retrato de la India es mirado con ojos paranoides de sospecha. Cualquier cosa con sabor indio que obtiene un galardón es inmediatamente tomada como un asunto de orgullo nacional”, escribe hoy mismo uno entre los muchos comentaristas de prensa.
En la India “Slumdog Millionaire”, por fantástico que parezca su argumento, ha pasado con facilidad al discurso real y a la vida cotidiana. Es un país lleno de niños como Latika o Jamal, chavales que trabajan duro para sobrevivir y que no siempre lo logran. La realidad de las chabolas ha sido ampliamente documentada y salta a la vista en cualquier viaje turístico, pero paradójicamente el cine indio, mucho más interesado en retratar el creciente lujo como vía de escapismo, ha excluido de las pantallas a sus sucios protagonistas. De hecho, las principales críticas que ha recibido la película en el país acusaban a la película de “hacer pornografía de la pobreza”.
Esa crítica sigue una línea de reacción nacionalista contra la injerencia exterior. Ha sido una constante en la historia, empezando por el propio Mahatma Gandhi, cuando calificó como “informe de inspector de cloacas” un libro de 1927 publicado por la estadounidense Katherine Mayo y considerado ofensivo contra la cultura india. La mayoría de los escribas nacionales aplaudió y todavía lo hace la reacción de Gandhi: quieren justificar así que la India es mucho más que miseria y que Occidente tiene a mirar al país con malos o parciales ojos.
Por un lado, las élites indias harían mejor en tomarse en serio las críticas: han pasado 80 años, y ahí están como testigos los slumdogs. Pero también hay algo de razón en los indios que acusan a los occidentales de fijarse sólo en la pobreza y dejar de lado los muchos signos de cambio que la India está experimentando en los últimos años. Tradicionalmente, las visiones de Occidente sobre este subcontinente han estado marcadas por cuatro prejuicios, según Harold Isaac: primero, una India de marajás y magos exóticos; dos, una mística religiosa de los sadhus contemplativos; en tercer lugar, la devoción y adoración de dioses de muchas cabezas; y, por último, la India patética: niños con vientres hinchados, que se mueren abandonados en las calles.
Todas ellas siguen vivas en el subconsciente occidental. La India añadiría además una quinta que ha sido incorporada con éxito en “Slumdog Millionaire”: la del país globalizado, con sus centros de atención a clientes occidentales, su clase guapa de Bombay, sus lujosos concursos que concitan los sueños y la riqueza que derrochan sus barriadas posh. Es la quinta India y a su enfrentamiento con la tradicional lo llaman “India (la clase media urbana que se expresa con facilidad en inglés) contra Bharat (el nombre del país en hindi: las clases bajas o rurales de costumbres ancestrales y vida miserable).
De los barrios bajos, la inestabilidad religiosa, las letrinas y los basureros, la tortura policial, el tráfico infantil y la miseria de Bharat, la película llega a los coches caros, las mansiones de los ricos (no siempre en manos de la mafia), la ropa de marca y los elegantes trajes de la televisión, dispuesta a copiar modelos occidentales. El ascenso picaresco de Jamal y Latika es un viaje desde Bharat a la India; dos bloques reales –quizá de distinta fuerza- con una transiciones y relaciones más fluidas en las grandes metrópolis que en el campo.
Pero la verdadera cuestión es que “Slumdog Millionaire” es cine. A nadie se le ocurriría enarbolar un análisis serio de América sólo con la visión que transmite Hollywood en sus películas. ¿Por qué hacerlo entonces con la India, este país que es casi un continente?
Para hacer posible la historia de Jamal y Latika, el guionista recurre a tópicos clásicos en occidente, una historia marcada por el sueño americano: con trabajo duro y un poco de suerte el límite es el cielo. “Aquí tienes un poco de la verdadera América, pequeño. Dinero”. Un sueño que en la India tiene pocos exponentes, porque la sociedad es todavía mucho menos permeable y está marcada por brechas prácticamente insalvables de casta, religión, idioma, clase social o región. Muy rocambolesca tiene que ser la historia de un verdadero Jamal, un pobre musulmán de Bombay, para que empiece a trabajar como guía turístico en Agra, sirva té en un centro de llamadas o se exprese con fluidez en inglés durante un concurso televisivo. No hay problema: para eso está Hollywood.
“Quiero lo mejor de los dos mundos”. Y “Slumdog Millionaire” se sitúa sobre esa brecha entre la India y Bharat, una encrucijada clave para traer una historia comprensible a los espectadores occidentales. Cualquier película tiene algo de artefacto: a diferencia de Bollywood, el canon occidental intenta concentrar en más menos dos horas una historia bajo una pátina de verosimilitud. La cuestión no es tanto que sus protagonistas sean reales, sino demostrar que podrían serlo: un Jamal que logra conectar la India de las chabolas con la de los concursos.
Antes de la lluvia de Óscars, “Slumdog Millionaire” había logrado una buena recaudación en la India, aunque sin llegar a los niveles de la película estadounidense más taquillera, “Spiderman 3”. Tras la ceremonia, la mayoría de los políticos se han apresurado a enviar sus parabienes a la parte india del equipo y en algunas regiones hasta han permitido la distribución libre de impuestos de la película “por crear historia en el cine indio”. Las acusaciones de “pornografía de la pobreza” se han diluido como un azucarillo y los héroes de Slumdog han pasado al discurso oficial con una facilidad imposible para cualquier “informe de inspector de cloacas”.
O sea, que la película ha sido aceptada porque aunque muestra la miseria de los arrabales su mensaje es benigno y el héroe logra levantarse por encima de todo a pesar de las dificultades. El sueño americano apuntala un puente entre la India y Bharat que todavía está en germen en gran parte del país.
“Un indio de 45 años sabe que él no será rico. Pero si sabe que su hijo puede llegar a serlo, eso actúa ya como una motivación. Creo que debemos juzgarnos a nosotros mismos por cuánta movilidad social somos capaces de proveer. Realmente es un viejo sueño indio, pero quizá nos estamos dando cuenta ahora”, cuenta en entrevista el responsable de la poderosa Comisión Planificadora de la India, Montek Singh Ahluwalia.
En la India real proliferan los concursos de televisión como vía de acceso a una vida mejor, pero los obstáculos de casta o lengua o comunidad impiden que el sueño indio sea como el americano. Además, aquí siempre se ha repetido que los indios son poco permeables a las normas y lo son mucho al ejemplo, como muestra la propia figura de Gandhi. El estado, pese a su gigantesca burocracia (quizá por ello), es incapaz de dar salida a los problemas cotidianos y los graves de la ciudadanía, no digamos ya de dar bienestar a su población. Así que en muchos lugares, los ciudadanos asumen el papel del estado y construyen parques, carreteras e incluso ciudades.
Prueba de ello es la historia de Dasrath Manjhi, el “símbolo de la resistencia”. El pueblo de Manjhi estaba aislado en las montañas de la depauperada región de Bihar (norte), por lo que había que recorrer grandes distancias para obtener comida o agua. Un día, la esposa de Manjhi resbaló mientras atravesaba una montaña. Y entonces Manjhi decidió que era suficiente. Tomó un martillo y un cincel y solo, con sus propias manos, comenzó a excavar una carretera en la montaña.
Construyó una choza junto a la obra para perder menos tiempo y no se detuvo pese a que la gente le consideraba un loco. Durante 22 años, Manjhi excavó en solitario y sin ayuda hasta que la gente de su pueblo pudo usar la carretera a través de las montañas, de 100 metros de largo y 10 de ancho.
Manjhi murió de cáncer en el año 2007 sin reconocimiento del estado, pero con un amplio aprecio de la gente del pueblo y de gran parte de la sociedad: los niños de su pueblo pueden por fin estudiar y carreras que antes eran de 50 kilómetros ahora son de diez. Acaso el mayor logro de Manjhi ha sido la fuerza de su ejemplo. Esta semana se conoció que un grupo de aldeanos del distrito de Kaimur, en la misma región, está construyendo otra carretera de seis kilómetros entre las montañas para que sus jóvenes encuentren “novia”.
Esta es sólo una muestra de cómo funcionan las cosas en la vida de la mayoría de los indios. Pero por una vez, los dos niños-actores chabolistas de la película (los caracteres infantiles de Latika y Selim) han tenido suerte: el sueño americano propugnado por “Slumdog Millionaire” sí que va a cumplirse para ellos, porque el Gobierno de Mahararashtra ha prometido regalar a sus familias dos apartamentos que les permitirán salir de las chabolas donde residen.
“Aquí hace tanto calor y hay tantos mosquitos. Tardo horas en dormirme”. Lo ha dicho Azhar, el niño que desempeña el papel de Selim, a su vuelta desde Hollywood a su chabola. Su padre, enfermo de tuberculosis e incapaz de trabajar, le pegó una bofetada por no querer conceder una entrevista. Y a Rubina Alí (la pequeña Latika), ahora la reclama su madre, que había abandonado el hogar hace un lustro. Rubina y Azhar tendrán nueva casa, pero sus vidas pertenecen ya al cine y van siendo de sueño. Los demás slumdogs no tienen tanta suerte.
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El fútbol reina en Calcuta a bocados de bogavante y sábalo
January 18, 2009
Nueva Delhi, 26 feb 2007.- La ciudad de Calcuta acoge una de las rivalidades más viejas y ásperas de toda Asia, que enfrenta a los seguidores del club de fútbol Mohun Bagan, conocidos como “bogavantes“, con los del East Bengal (“sábalos”), con una pasión de menos presupuesto pero tanta intensidad como en Europa y América.
Aunque en la India el críquet es el deporte más popular y el hockey es considerado el deporte nacional, el fútbol mantiene su cetro en las áreas costeras de Kerala y Goa (suroeste) y en la región de Bengala (este), en cuya capital, Calcuta, se vuelven a medir mañana los dos clubes.
“El críquet es el deporte rey en la India. Pero el fútbol sigue entusiasmando a los jóvenes, sobre todo aquellos que proceden de las clases bajas, que tras cada partido se echan a las calles para festejar los triunfos de su equipo”, dijo a Efe la profesora de sociología Gayatri Bhattacharyya, de la Universidad de Calcuta.
En Nueva Delhi, la organización Asociación de Fútbol Joven de la India (IYSA, siglas en inglés), lleva a cabo proyectos de promoción de este deporte entre los más pequeños de la capital del país, con atención también para aquellos que tienen menos recursos, mediante una liga callejera.
“En nuestras ligas infantiles juegan unos 550 niños durante un período de siete meses. Y, entre ellos, hay unos 60 a los que proporcionamos transporte y equipamiento. Jugamos todos los domingos”, dijo a Efe el secretario de la IYSA, Arup Das.
No obstante, hay un mundo entre los loables intentos de ONG como la IYSA por promover el deporte y la pasión de masas que el fútbol desata en Calcuta en torno a los colores rojigualda del East Bengal, y el verde y morado del Mohun Bagan, que se enfrentarán de nuevo este martes.
Con profundas huellas de la colonización británica, Calcuta es la ciudad india que siente más el balompié, y muchos todavía mencionan como un hito de la construcción nacional la victoria del Mohun Bagan contra el Regimiento del Yorkshire, un 2-1 del año 1911 que se considera el fin de la primacía inglesa en el país (futbolística, se entiende).
En la ciudad, los fervorosos seguidores del Mohun, fundado en el año 1889, se enorgullecen de que en Bengala ya había una Liga de Fútbol antes de que existieran el Barcelona o el Real Madrid, pero tienen poco que celebrar si se analizan los enfrentamientos con el equipo rival, el East Bengal Club.
Esta última escuadra, sabedora de que las estadísticas le son favorables, recoge en su web una comparativa con las victorias y derrotas en los enfrentamientos con sus rivales del Mohun Bagan, que obviamente guardan silencio al respecto.
Sin embargo, el Mohun Bagan, considerado el club más antiguo de Asia, se precia de tener un palmarés más extenso que el East Bengal, así como de contar en sus filas con el “Ronaldinho” indio, Baichung Bhutia, que lidera la clasificación de los goleadores contra el eterno rival.
Cada vez que se produce un derbi como el de mañana, unos 120.000 espectadores abarrotan el estadio calcutí de Saltlake en espera de que su equipo marque más goles que el rival, para llenar después las calles de masivos festejos y celebrar un buen banquete de pescado y mariscos en sus casas.
“Los dos equipos tienen una idiosincrasia y una gastronomía propias. El Mohun Bagan es identificado con el bogavante, y el East Bengal con el sábalo hilsa, un pez tropical. Cuando el Mohun gana, los aficionados van a las pescaderías para comprar bogavante. Y si gana East Bengal, se agota el sábalo”, explica Bhattacharyyia.
En la ciudad, los más precavidos ya habrán comprado su ración días antes del partido, porque en Calcuta todo el mundo lo sabe: cuando el Mohun Bagan se enfrenta al East Bengal, suben los precios del pescado.
ONG denuncian desinterés Gobierno indio por defender su caso contra Novartis
January 18, 2009
Nueva Delhi, 15 ene 2007.- El juicio que enfrenta a la farmacéutica suiza Novartis con el Gobierno indio por impedirle patentar un medicamento contra la leucemia se reanudó hoy en Chennai (sur) en medio de críticas de las ONG, que denunciaron a EFE el desinterés del Gobierno indio por la defensa del caso.
Las sesiones se reanudaron hoy en el Tribunal Supremo de Chennai, en el estado meridional indio de Tamil Nadu, y estuvo precedido ayer de nuevas manifestaciones de varias ONG, entre ellas Médicos Sin Fronteras, para exigir a Novartis que retirara su demanda contra el Gobierno indio.
En la sala, “mientras Novartis ponía en duda la Constitución india, no había ningún experto gubernamental para refutar sus argumentos, aparte de un abogado local que no está llevando a cabo una defensa seria”, dijo a EFE Gopa Kumar, de la ONG Centro para el Comercio y el Desarrollo de India (CDTI, siglas en inglés).
Por su parte, la empresa farmacéutica emitió un comunicado en el que saludó el comienzo de la nueva vista como una oportunidad para “ganar claridad en el estatus de la propiedad intelectual y la garantía de las patentes” en la India.
“La nueva vista ha comenzado hoy, pero el Tribunal sólo ha escuchado los argumentos de las partes. Aunque es imposible predecir qué ocurrirá, mañana será un día importante para el desarrollo del caso”, dijo a EFE desde Bombay una portavoz de la compañía.
Novartis ha denunciado una sección de la ley india que prohíbe patentar medicamentos que no sean estrictamente innovaciones, una cláusula que el Gobierno de Nueva Delhi introdujo hace años a raíz de las presiones de grupos activistas.
El medicamento por el que la empresa suiza decidió acudir a los tribunales es el “Glivec“, un fármaco que se utiliza para tratar un tipo de leucemia y que en la India se fabrica como genérico.
Según la compañía, las patentes son claves para crear incentivos para la investigación y el desarrollo de nuevas y mejores medicinas.
Sin embargo, la petición de Novartis ha suscitado la fuerte oposición de organizaciones como Médicos Sin Fronteras (MSF), que han advertido de que, si el tribunal falla en favor del gigante farmacéutico suizo, será más fácil para otras compañías obtener patentes de medicamentos que ahora se fabrican de forma genérica y con los que son tratados muchos habitantes del Tercer Mundo.
Desde Chennai, el portavoz del CDTI se mostró pesimista por el desarrollo de la vista y comentó que resulta “extraña” la ausencia de representantes gubernamentales cualificados para defender la ley.
“Si el Gobierno continúa sin defender este caso adecuadamente, serán los pacientes quienes van a perder”, lamentó el portavoz.
La opinión de Kumar es similar a la del director ejecutivo de Oxfam Internacional, Jeremy Hobbs, quien afirmó ayer en un comunicado que, en caso de una victoria de la compañía, muchos medicamentos serán patentados “a precios inalcanzables para la gente pobre”.
La cadena de televisión NDTV recogió hoy el caso de un hombre con leucemia en la región norteña de Bihar, que paga 8.000 rupias (unos 135 euros) mensuales por su tratamiento a base de genéricos, una cantidad que contrasta con las 120.000 rupias (unos 2.100 euros) mensuales que costaría el medicamento de Novartis.
La India, donde un cuarto de la población vive bajo el umbral de la pobreza, es uno de los pocos países en desarrollo capaces de producir medicinas esenciales de calidad, y estos fármacos se encuentran entre los más baratos del mundo.
Una sentencia favorable a Novartis repercutiría en el aumento de los precios de unos 9.000 medicamentos, según NDTV.
En un comunicado, la compañía había intentado defenderse de las acusaciones, asegurando que el “Glivec” es ofrecido gratuitamente al 99 por ciento de los pacientes indios que lo necesitan, mientras las versiones genéricas alcanzan en la India “un precio aproximadamente 4,5 veces superior al salario medio anual”.
La pequeña pantalla, maestra del yoga
January 18, 2009
Nueva Delhi, 6 feb 2007.- La India, cuna del yoga, asiste al auge de maestros como el “swami” Ramdev, quien ha levantado un imperio farmacéutico mientras enseña posturas en un programa de televisión con audiencias millonarias y un estilo que recuerda a los telepredicadores estadounidenses.
Todas las noches, Ramdev, vestido con una túnica naranja, congrega frente a los televisores a cientos de miles de espectadores dispuestos a seguir los ejercicios respiratorios conocidos como “pranayama“, con la esperanza de aliviar y hasta curar la hipertensión, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares.
De hecho, el popular yogui presenta su programa sentado y en posición ascética, mientras sobre un enorme tapiz cientos de personas levantan en directo las piernas al compás marcado por el “swami” (maestro), que mezcla las capacidades rítmicas de un profesor de aerobic con el carisma de un telepredicador.
Y, en un movimiento que levanta pasiones entre la audiencia india, el yogui se recoge su luenga barba para que los espectadores vean bien su posición estrella: una agitación vertiginosa del estómago al modo en que una lavadora mueve la ropa, mientras clama que todo se lo debe a los ejercicios del yoga.
Con el espectáculo montado por el “swami”, no es extraño que los parques de Nueva Delhi acojan por las tardes cursos gratuitos de yoga, a los que acuden cientos de personas de las clases acomodadas, persuadidas en parte por el mensaje de Ramdev, pero demostrando que el yoga es en la India una tradición milenaria.
Sin embargo, el éxito de Ramdev va más allá de la televisión, como lo demuestra la decisión del gobierno regional de Madhya Pradesh, en el centro de la India, de hacer del yoga una disciplina objeto de enseñanza oficial en las escuelas, a sugerencia del yogui.
“La educación sexual en las escuelas debe ser sustituida por la educación del yoga. El Gobierno debería dejar de contaminar las mentes de los chicos inocentes. La moral no mejorará enseñando educación sexual en las escuelas”, dijo Ramdev en declaraciones al diario “The Times of India“.
Siguiendo la estela de miles de estudiantes, el Ejército ha sido la última institución en apuntarse a las enseñanzas de Ramdev, con el fin de controlar el estrés entre sus hombres, informó hoy la agencia IANS.
Preocupados por las altas tasas de homicidios y suicidios entre los soldados destacados en áreas de riesgo, las autoridades han enviado a un grupo de personal militar a un campamento de seis días organizado por el propio yogui, que les enseñará los fundamentos de una de las vertientes del yoga, el “pranayama” (control de la fuerza vital).
Con todo, lo sorprendente es que el yogui mantenga su estatus de líder moral después de las polémicas que amenazan su reputación cíclicamente.
En enero de 2006, un informe acusó a la compañía farmacéutica de Ramdev, Divya Yog Trust, de utilizar huesos humanos y animales para elaborar sus medicinas, en línea con una acusación similar formulada por antiguos empleados.
Pese a que la medicina ayurvédica permite en ocasiones el uso de material animal en la elaboración de medicamentos, Ramdev negó las acusaciones y logró el apoyo oficial de los laboratorios gubernamentales.
El pasado diciembre, sin embargo, estalló un nuevo escándalo, tras unas afirmaciones de Ramdev en las que defendía las propiedades curativas del yoga contra enfermedades como el cáncer o el sida.
“Nunca dije que el sida pueda curarse con el yoga. Ha sido un malentendido con los medios. El cáncer puede curarse, pero en el caso del sida el paciente puede al menos obtener claras mejoras mediante el yoga”, precisó el “swami”.
No obstante, las declaraciones de Ramdev desataron la reacción inmediata del ministro de Salud, Ambumani Ramados, que calificó de “basura” las palabras del maestro y promueve ya una ley con la que pretende eliminar la publicidad engañosa en los medicamentos.
Mientras llega esa ley, Ramdev sigue llenando estadios con sus campamentos para la práctica del yoga y fabricando dinero con su compañía de medicinas tradicionales y su programa de televisión.
El satanismo crece en el noreste de la India al ritmo del “rock and roll”
January 18, 2009
Nueva Delhi, 2 feb 2007.- Biblias quemadas, templos saqueados y cementerios profanados alertan del creciente culto satánico en el estado nororiental indio de Mizoram, de mayoría cristiana, donde las autoridades religiosas consideran que estos incidentes son consecuencia de la cultura occidental entre los jóvenes.
“Los primeros culpables somos los propios sacerdotes, que tenemos que guiar a la gente con más sabiduría. Estos jóvenes actúan movidos por la influencia de la televisión, las drogas y el auge de la cultura occidental, incluido el rock and roll“, dijo a Efe un alto cargo presbiteriano que pidió el anonimato.
En Mizoram, la primera señal de alarma del brote de satanismo tuvo lugar en julio de 2006, cuando la iglesia presbiteriana de Kawnpui Hmar fue objetivo de los vándalos, que destrozaron las biblias, profanaron el altar y vertieron gotas de sangre por el suelo.
Más tarde, cinco jóvenes fueron detenidos por ser filmados semidesnudos dentro de una iglesia en las afueras de la capital regional, Aizawl, aunque declararon después que el rodaje tenía como fin la realización de una película “antisatánica“.
Y el 5 de enero pasado, un grupo de creyentes que acudía a misa descubrieron al entrar en la iglesia una cruz invertida, símbolos satánicos y unas tijeras clavadas en la Biblia, después de haber escuchado durante toda la noche cánticos y rezos con frases como “adoramos a Satán y a él iremos al morir”.
En declaraciones a Efe, el secretario regional de la iglesia presbiteriana, Lalhmangaiha, rebajó el nivel de alarmismo y afirmó que los actos son “aislados” y provienen sólo de “jóvenes borrachos y drogadictos” de aldeas remotas, aunque reconoció que la institución está “preocupada” por el vandalismo.
Pese a las palabras de Lalhmangaiha, un informe hecho público recientemente por la Universidad Teológica de Aizawl recogió las testimonios de algunos chicos relacionados con los rituales, lo cual da que pensar.
“Nos sentamos en silencio en nuestras casas y rezamos a Lucifer”, confesaron.
El informe fue la respuesta presbiteriana a un sondeo encargado en diciembre por el semanario local “Zoram Today“, que cuantificó en 120 los jóvenes idólatras de Satán, “sólo en un distrito de la capital, sin distinciones de clases”, debido a “las películas, los libros y la música a la que tienen acceso”.
“Algunos satánicos tienen un alto nivel educativo y buenos trabajos, toman parte en actividades religiosas de la comunidad y se abstienen de tomar drogas y alcohol”, concluyó el semanario.
Sin embargo, según el informe universitario, para los fieles del diablo de Mizoram, mayoritariamente adolescentes, es obligatoria la práctica en sus rituales del sexo contra natura e incestuoso, y el uso de drogas psicotrópicas e intravenosas.
“No sabemos cuántos son con exactitud -dijo a Efe la fuente religiosa-, aunque los causantes de estos actos no son ni mucho menos mayoritarios”.
El nuevo brote de satanismo demuestra sin embargo que en Mizoram, un pequeño estado indio donde los cristianos suponen un 90 por ciento de la población, el culto a Lucifer es algo más que un accidente, tras los primeros indicios registrados en el año 2000.
En ese año, otro informe desveló, entre otras cosas, la experiencia de un viejo párroco que descubrió, dentro de un cementerio, a un grupo de bachilleres que invocaban al demonio en torno a la calavera de un mono con la inscripción “Natas si Dog” (“Dios es Satán”, leído al revés en inglés).
El informe de 2000 motivó un aumento de la vigilancia policial, pero la iglesia presbiteriana se apresta ahora a tomar sus propias medidas, para, según la fuente consultada por Efe, “evitar que vuelvan a ocurrir estos hechos tan infortunados” entre los jóvenes.
“De las semillas podridas que plantamos no nacen plantas. Estos tiempos requieren que practiquemos los valores de la familia y dediquemos nuestros esfuerzos al cuidado de los hijos”, dijo el vicepresidente de la universidad ATC, el reverendo Vanlalchhuanawma, citado por la agencia india IANS.
Aunque en Mizoram, el estado indio con más fumadores, el quid de la cuestión reside quizá en las declaraciones de Muana, un ex miembro de la secta: “Los miembros de nuestro grupo usaban drogas intravenosas. Queríamos rebelarnos contra la sociedad y por eso atacamos la iglesia”.
La suciedad y el urbanismo amenazan el futuro de la ciudad sagrada de Benarés
January 18, 2009
Nueva Delhi, 29 ene 2007.- Las basuras incontroladas y un polémico plan de urbanismo amenazan la ciudad sagrada hindú de Benarés, donde millones de peregrinos toman baños purificadores en el Ganges mientras casi dos millones y medio de botellas vacías llenan anualmente las calles de desperdicios.
Según denunció a Efe el delegado en la ciudad de la Fundación Nacional India para el Arte y la Herencia Cultural (INTACH, siglas en inglés), Navneet Raman, el hecho de que no exista un sistema adecuado de recogida de basuras ha puesto en “peligro” la herencia monumental de la ciudad.
“La falta de instalaciones ha hecho que el problema de los desperdicios haya permanecido sin solución durante los últimos 20 años, y eso ha convertido Benarés en una ciudad realmente sucia”, asegura Raman.
A Benarés acuden cada año un millón de turistas extranjeros y cuatro millones de indios, atraídos por un ambiente de mística espiritualidad y por la posibilidad de purificar sus almas con baños sagrados en el no siempre limpio río Ganges.
Pero, según la agencia india IANS, la masiva afluencia de visitantes deja tras de sí un rastro de botellas vacías y desperdicios que nadie recoge, lo que conduce a un ambiente de polución y degradación que ensucia la belleza ascética y la rica herencia cultural de Benarés.
La ciudad, dice Raman, es uno de los 63 enclaves sujetos al Plan Nacional de Renovación Urbana, pero está a la vez entre las diez ciudades en las que el deterioro del patrimonio “preocupa seriamente”.
En ese contexto, un plan de desarrollo auspiciado por las autoridades locales para embellecer la ciudad ha suscitado una enconada polémica porque, según los conservadores, “pone en peligro el patrimonio”.
“Construir centros comerciales y multicines en las zonas tradicionalmente más significadas embellece más bien poco y pone en peligro una herencia cultural de 600 años”, se quejó Raman ante los medios.
Benarés ocupa un área de 49 kilómetros cuadrados y sufre un alto índice de contaminación debido en parte a que las zonas verdes suponen sólo un tres por ciento de su suelo, lo que no ha impedido que hayan sido aprobados nuevos asentamientos de población en estas áreas.
Otra fuente de crítica es la construcción de puentes sobre el Ganges, porque, dice Raman “convertirán el río en una barrera que hay que cruzar”, y además, “los peregrinos que toman los baños sagrados estarán sometidos al escrutinio de los conductores”.
Más allá de los puentes y los centros comerciales, sin embargo, lo que más ha soliviantado a los conservadores de la INTACH es la previsión de levantar embarcaderos para transporte fluvial en las áreas utilizadas por los devotos para los baños, las oraciones y las ceremonias funerarias.
Los hindúes acuden al Ganges con la creencia de que un baño en el río sagrado lava los pecados, alentados además por el precepto hindú que libera del ciclo de las reencarnaciones a aquellos que mueren en la ciudad sagrada de Benarés, donde existen cientos de templos alineados a lo largo del río.
Muchos, incluso, guardan consigo toda su vida un recipiente con agua del Ganges, siguiendo una tradición que eleva al cielo las almas de aquellos que ingieren un trago de agua sagrada justo antes de morir.
Lo que está en duda es si, aparte de su efecto purificador, el agua envía al cielo a quienes la ingieren debido a la polución, porque es bien conocido que las numerosas industrias peleteras situadas junto al río desvían a sus aguas desechos y vertidos de cromo y otros metales.
Y además, en el Ganges, restos de cadáveres procedentes de las cremaciones funerarias hindúes pasan flotando junto a los templos mientras los peregrinos se bañan con jabón, indiferentes a los restos de comida y flores que los fieles ofrendan en el río.
Ahora, los miembros del INTACH esperan la visita de la UNESCO, a partir del 11 de febrero, con el fin de determinar si Benarés, para algunos la más antigua ciudad con poblamiento continuado, tiene alguna posibilidad de “purificar” su patrimonio con un buen plan de limpieza.
La victoria en Gran Hermano convierte a Shilpa Shetty en la heroína de India
January 18, 2009
Nueva Delhi, 29 ene 2007.- La India amaneció hoy entre orgullosa y deslumbrada por la victoria anoche de la actriz de Bollywood Shilpa Shetty en la edición británica del concurso “Gran Hermano“, que ha sido acogida como un triunfo nacional del país en el exterior.
Shetty abrió hoy los informativos televisados indios, que han repasado de forma puntillosa su actuación durante las cuatro semanas encerrada en la casa, y desde esta mañana ofrecen sin cesar imágenes del aullido de la actriz en el momento de alzarse con el premio y compartir la experiencia con sus padres.
“Shilpa Shetty gana la corona” o “La gran victoria” fueron algunos de los titulares con los que los medios indios saludaron la victoria de la actriz en el Reino Unido, mientras sus seguidores inundaron de mensajes de felicitación los foros de internet y algunos se lanzaron a la calle a celebrarlo.
“Shilpa, la India está orgullosa de ti. Has llenado las expectativas de toda la gente y hecho un gran trabajo”, escribió hoy un anónimo internauta en el foro de la cadena NDTV, aunque también hubo quien calificó a la India como una “república bananera” por “gastar sus fuerzas” apoyando a una concursante.
La actriz había desencadenado una ola de simpatía por unos insultos considerados racistas vertidos por una de sus competidoras, Jade Goody, y la madre de ésta, que la acusaron de “querer ser blanca” y de “comer con las manos” y la llamaron despectivamente “paki” (paquistaní, un insulto para una india).
El enfrentamiento de Goody con la actriz india ha motivado manifestaciones espontáneas en varias ciudades indias y llevó incluso al Gobierno de la India a exigir explicaciones al de Gran Bretaña, cuyo primer ministro, Tony Blair, tuvo que hacer un alegato contra el racismo “en todas sus formas” en una sesión del Parlamento.
Para lograr el éxito, Shilpa compitió con famosos de la talla del hermano de Michael Jackson, el conocido actor que interpretó a “Fénix”, de la serie “Equipo A” o la antigua Miss Gran Bretaña Danielle Lloyd, aunque ha sido su enfrentamiento con Goody el que ha disparado la audiencia.
En los profusos comentarios sobre la polémica de Gran Hermano en la prensa india, ha habido muchos a favor de Shilpa, aunque también algunos exasperados porque la actriz se estaba comportando como una “cría” tras haber aceptado participar en un concurso del que iba a sacar una buena tajada económica.
La actriz india llegó al Gran Hermano para Famosos con un currículum de segunda en Bollywood, la industria del cine indio, que le ha brindado su apoyo durante su “infierno” en el concurso, como lo denominó el cineasta Tanuja Chandra, quien hace unos días confiaba en que la joven sería capaz de “aguantar y ganar”.
Otro productor de Bollywood, Shashilal K.Nair, anunció el pasado viernes que tiene preparado un guión sobre la rivalidad y la amistad para el que Shilpa y Goody serían las protagonistas perfectas.
Lo cierto es que Goody, que tras ser expulsada del programa ha sido muy crítica con él, se propone visitar la India para pedir perdón a su pueblo “cara a cara”, según dijo el pasado jueves en una entrevista en directo con el canal delhí NDTV.
En un “mea culpa” ante millones de televidentes de la NDTV, cuyo presentador le hizo pasar un mal trago ironizando sobre si sería capaz de entender el inglés con acento indio, una compungida y nerviosa Goody admitía haber tenido un comportamiento “erróneo” con Shilpa.
Mientras, la ministra de Turismo, Ambika Soni, afirmaba de bastante mal humor que se le había concedido visado a ver si visitaba la India y se “curaba” en ella “como mucha otra gente se ha curado”.
El concurso ha permitido a Shilpa impulsar también su cotización más allá de Bollywood, con una oferta de la Fox para rodar en Hollywood y para presentar un documental de televisión, un programa de críquet y una entrega de premios, además de un contrato editorial para narrar su experiencia, una entrevista exclusiva con el diario británico “The Sun” y patrocinios de marcas de ropa, cosméticos y joyería.
La victoria de Shilpa “le ha dado una buena lección” a los británicos, dijo a Efe Ram, un administrativo de Delhi, molesto porque los insultos a su actriz no tenían que ver con que sea “buena o mala profesional, sino india”, lo que “ha herido los sentimientos” de su pueblo.
Un complejo de presas dejará sin casa a 200.000 personas en la India
December 14, 2008
Nueva Delhi, 2 ene 2007.- Unas 200.000 personas verán sus tierras y casas anegadas por las aguas tras la inauguración de una de las mayores presas indias, en el río occidental de Narmada, según denunciaron hoy cientos de activistas reunidos frente al Ministerio de Justicia Social, en Nueva Delhi.
Inaugurada este pasado fin de semana, la presa “Sardar Sarovar“, con 121,92 metros de alto y una longitud de 1.250 metros, proporcionará agua a 36 millones de personas y tendrá una capacidad generadora de 1.450 megavatios de electricidad, tras unas obras de construcción maratonianas que comenzaron en 1987.
Y, sin embargo, el proyecto, uno de los más costosos del país, ha alimentado una poderosa controversia porque supondrá el desplazamiento de 200.000 personas procedentes de 244 pueblos, y anegará una superficie de 380 kilómetros cuadrados (mayor que la isla de Malta), con gran impacto patrimonial y medioambiental.
Desde su inicio, las protestas han sido canalizadas por el grupo Narmada Bachao Andolan (Movimiento para Salvar Narmada), que se manifestó hoy frente al Ministerio de Justicia Social para que las 40.000 familias afectadas reciban ayudas.
“Este es un proyecto criminal que conculca todas las leyes. En la zona hay 200.000 personas que perderán la tierra cultivable y carecen de ayudas para irse de allí. El Gobierno debe saber que no dejaremos Narmada mientras la gente no reciba sus compensaciones”, dijo a EFE la líder del movimiento, Medha Patkar.
Sardar Sarovar es la mayor presa del proyecto, un macro-complejo de 30 pantanos en el río Narmada que afectará a cuatro regiones del oeste de la India, después de un largo proceso judicial en el que los tribunales modificaron en cinco ocasiones la altura permitida de la construcción.
Aunque el gobernador de la occidental región de Gujarat, Narendra Modi, inauguró la presa este fin de semana, Patkar subrayó que algunos de los canales del proyecto aún están incompletos, y que las autoridades no han previsto todavía ayudas ni medidas para nuevos asentamientos de la población.
“Con la llegada del monzón, las aguas anegarán el sustento y la vivienda de más de 40.000 familias”, denunció Patkar, entre cánticos de los manifestantes.
La primera piedra fue depositada simbólicamente por el entonces primer ministro, Jawaharlal Nehru, en el año 1961, pero los trabajos de la presa comenzaron mucho más tarde, en 1987, con la oposición de varios grupos de activistas y personalidades como la escritora Arundhati Roy.
El Banco Mundial también se desmarcó del proyecto en la década de 1990 por estimar que las críticas estaban bien fundamentadas, tras haber dado un apoyo inicial a la presa de 440 millones de dólares (340 millones de euros).
No obstante, el Gobierno de la región de Gujarat no comparte los reproches al complejo, y, según dijo a EFE su portavoz, Bagesh Jha, la presa tendrá un “gran impacto positivo sobre las irrigaciones, la electricidad y el abastecimiento de agua”, además de simbolizar “el ‘boom’ económico que vive la India“.
“No es justo que haya quejas. El pantano ha creado mucho empleo, y estamos teniendo cuidado con los afectados y hemos otorgado ayudas suficientes”, aseveró.
Sardar Sarovar, que ha dado trabajo a cientos de miles de personas anualmente, prevendrá inundaciones y contendrá el avance de las arenas del desierto, con irrigaciones que alcanzarán 18.000 kilómetros cuadrados y abastecerán de agua a 8.215 pueblos, según los datos oficiales.
Entre familias afectadas, fondos escasos y problemas con la Justicia, la construcción ha seguido un tortuoso proceso desde que Nehru puso hace 46 años la primera piedra, hasta que el último día del año una máquina activada por el gobernador de Gujarat depositó el último cubo de cemento en la estructura.
“La India ha dado un gran salto adelante. El pantano cambiará el futuro del país”, dijo Modi al pulsar el botón.




















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