Detenido jefe red de tráfico riñones que engañaba a los pobres para operarles

February 3, 2009

Nueva Delhi, 8 feb (EFE).- Atraídos con falsas promesas de trabajo o a punta de pistola, cientos de pobres indios cayeron en una red internacional de tráfico de riñones cuyo jefe, conocido en la India como el “doctor Horror”, ha sido detenido en Nepal.
El arresto del médico, Amit Kumar, tuvo lugar el jueves por la noche en un establecimiento hotelero de la frontera nepalí con la India, desde donde fue trasladado a Katmandú y mostrado hoy a los medios de comunicación.
“Soy inocente. No he cometido ningún crimen”, dijo un nervioso Kumar entre los policías nepalíes y ante decenas de fotógrafos y periodistas llegados desde la India.
Sin embargo, según la Policía Kumar había admitido poco antes su participación en el trasplante de 300 riñones en la India durante los últimos 13 ó 14 años, en una clínica de su propiedad.
En las últimas semanas, la sociedad india ha asistido escandalizada a las progresivas revelaciones que ha hecho la Policía sobre la red de tráfico de órganos, que practicó unos 600 trasplantes a clientes procedentes de Europa, América y Asia.
La red fue desarticulada con la detención de cinco personas el pasado 24 de enero en la ciudad de Gurgaon, en las afueras de Nueva Delhi, aunque Kumar, de 43 años, se encontraba en paradero desconocido desde entonces y la Interpol tuvo que entrar en liza.
De acuerdo con la versión de las víctimas, el doctor y sus compinches extirpaban los riñones a aldeanos sanos y pobres a los que captaban con falsas promesas de trabajo o dinero, o incluso amenazándolos a punta de pistola.
“Me trajeron tras recibir una oferta de trabajo”, relató una de las víctimas el día de la primera operación policial en Gurgaon. “Entonces me llevaron al hospital para pasar un examen médico. Pero de noche alguien vino y me dijo que iban a quitarme el riñón a cambio de 1.200 dólares, y que me matarían si me negaba”.
La red solía pagar entre 1.200 y 2.500 dólares a sus víctimas, pero luego cobraban entre 25.000 y 50.000 dólares a clientes indios, libaneses, de Dubai, Estados Unidos, del Reino Unido, Canadá, Arabia Saudí y Grecia, según la Policía india.
“Su red estaba bien expandida por algunos países extranjeros. Hasta ahora, han salido nombres de Turquía, Grecia e Irlanda. Estamos intentando identificarlos”, aclaró a la agencia india IANS otra fuente policial.
Kumar tenía ocho propiedades, una de ellas en Canadá, ocho vehículos de lujo y unas veinticinco cuentas bancarias, en las que tenía depositados unos 1.000 millones de rupias (alrededor de 25 millones de dólares), según las autoridades.
En el momento de su detención, Kumar, que durante semanas ha sido la persona más buscada, llevaba consigo más 145.000 euros y 18.900 dólares sin declarar, lo que en Nepal se considera un delito que le podría costar hasta cuatro años de cárcel.
Aunque la Policía de Gurgaon acusó a sus homólogos de Nueva Delhi de haber dejado escapar a Kumar previo pago de un soborno, ahora las autoridades indias se preparan para lograr lo antes posible la vuelta al país del doctor, que ha generado una enorme ola de indignación.
“Espero que sea extraditado pronto”, dijo hoy el viceministro de Interior, Sriprakash Jaiswal, citado por IANS.
El jefe de la investigación en Nepal, Upendra Kanta Aryal, dijo a Efe sin embargo que el acusado se dice inocente porque la ley de Haryana (la región administrativa india donde gestionaba la clínica) es “oscura” respecto al trasplante de riñones.
En la oscuridad de un apartamento gestionado por la red, la Policía localizó hoy a otras cuatro víctimas que se encontraban en estado crítico tras una operación sufrida el 22 de enero.
“Las víctimas nos contaron que fueron atraídas por un nepalí con el pretexto de darles un trabajo, pero les extirparon los riñones en la clínica de Amit”, dijo el subcomisario de Policía de Gurgaon, Satish Balyan.
La compraventa de órganos está prohibida en la India, pero en varias zonas del país, como Tamil Nadu (sur), no es inusual que los pobres accedan a vender uno de sus riñones a clientes extranjeros para salir adelante.

Yogui más popular acepta el desafío de demostrar que el yoga cura el cáncer

January 31, 2009

Nueva Delhi, 14 ene 2008.- Defensores y críticos de la medicina tradicional en la India se aprestan para una nueva batalla “científica”, tras la promesa del yogui más popular del país de demostrar en tres años que el yoga puede curar el cáncer.
“He curado a cientos de pacientes y he presentado los registros médicos de 35 de ellos en el hospital AIIMS (de Nueva Delhi)”, dijo recientemente el yogui, conocido como “swami” (maestro) Ramdev, en una conferencia pública frente a su “rival”, un panel de miembros de la Asociación Médica India (IMA).
El “swami” Ramdev es casi una institución en la India gracias a un programa de televisión de audiencias millonarias en el que, ataviado con una túnica naranja, enseña posturas del yoga al tiempo que publicita los productos de su imperio farmacéutico.
Ramdev asegura -por la tele y por la red- que su técnica de ejercicios respiratorios, conocida como “pranayama”, cura o alivia la hipertensión, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, los herpes o la caída del cabello.
Pero lo que ha soliviantado los ánimos de los doctores indios es la insistencia del “swami” respecto a la capacidad del yoga para curar los tumores de sangre, garganta, mama, glándulas pituitarias o próstata.
“No es una cuestión de fe. Hay estudios. Las células cancerosas mueren en un ambiente oxigenado. Y mediante el yoga, el cuerpo humano multiplica por diez la cantidad de oxígeno disponible, con lo que el cáncer se cura”, relató a Efe el portavoz del yogui, S. Tigarawala.
La polémica del yoga y el cáncer nació de unas declaraciones de Ramdev la semana pasada, en las que aseguró que la ciencia médica moderna está basada en la ignorancia y que los médicos se proponen en realidad mantener a la gente perpetuamente enferma.
“Creemos que esas reivindicaciones pueden dañar a la sociedad. No se debe llamar al engaño de este modo. Ramdev está haciendo un buen trabajo con el yoga, pero tiene que ser responsable y saber que muchos de sus seguidores creen sus palabras de forma ciega”, dijo hoy a EFE el presidente de la IMA, Ashok Adhaoo.
Aunque Ramdev se defendió luego diciendo que él mismo recomienda la medicina convencional para casos de tumores extensos, bloqueos arteriales, la malaria o la tuberculosis, sus declaraciones le han granjeado la antipatía del gremio médico.
“Le hemos pedido que deje de hacer declaraciones falsas o, de otro modo, tendrá problemas”, amenazó Adhaoo, que no tiene objeción, por otro lado, en reconocer las bondades del yoga como un medio de mejorar la calidad de vida.
“Estoy de acuerdo -dijo el yogui- en que no hay una alternativa a la ciencia médica moderna para situaciones agudas o accidentes. Lo que hago es señalar que, como cualquier otro sistema, también tiene sus limitaciones”.
Aprovechando esas limitaciones, Ramdev se pasa la vida acudiendo a campamentos de yoga, donde cientos de personas levantan las piernas al compás sobre el tapiz mientras el “swami” les cuenta las bondades de sus tratamientos medicinales, que van desde las hierbas hasta la orina de vaca.
El éxito del yogui se basa en la fusión de la tradición milenaria del yoga con las supersticiones presentes en buena parte de la India, donde muchos acuden todavía a santones, se santiguan con la futurología o creen en las propiedades mágicas de las gemas.
Ramdev acompaña la mezcla con la tribuna de su programa de televisión, donde el barbudo “swami” agita su estómago a toda velocidad y clama entre bromas que todo se lo debe al yoga, ante la mirada atenta de millones de indios que acompasan su respiración mañanera al “pranayama”.
Seguidores y críticos de las terapias del yogui tendrán que esperar ahora tres años para saber cuál es el verdadero lugar de su maestro, aunque el ministro de Sanidad, Anbumani Ramadoss, no ha esperado tanto y ha calificado en el pasado de “basura” las posiciones de Ramdev respecto al cáncer.
“Lo de curar el cáncer no nos lo creemos -concluyó el doctor Adhaoo- Así que tendrá que probarlo. Hemos propuesto a Ramdev que aplique su remedio a sus pacientes, que permita pruebas clínicas de sus métodos y que nos dé un informe en un plazo de tres años”.
Y Ramdev está en ello

ONG denuncian desinterés Gobierno indio por defender su caso contra Novartis

January 18, 2009

Nueva Delhi, 15 ene 2007.- El juicio que enfrenta a la farmacéutica suiza Novartis con el Gobierno indio por impedirle patentar un medicamento contra la leucemia se reanudó hoy en Chennai (sur) en medio de críticas de las ONG, que denunciaron a EFE el desinterés del Gobierno indio por la defensa del caso.
Las sesiones se reanudaron hoy en el Tribunal Supremo de Chennai, en el estado meridional indio de Tamil Nadu, y estuvo precedido ayer de nuevas manifestaciones de varias ONG, entre ellas Médicos Sin Fronteras, para exigir a Novartis que retirara su demanda contra el Gobierno indio.
En la sala, “mientras Novartis ponía en duda la Constitución india, no había ningún experto gubernamental para refutar sus argumentos, aparte de un abogado local que no está llevando a cabo una defensa seria”, dijo a EFE Gopa Kumar, de la ONG Centro para el Comercio y el Desarrollo de India (CDTI, siglas en inglés).
Por su parte, la empresa farmacéutica emitió un comunicado en el que saludó el comienzo de la nueva vista como una oportunidad para “ganar claridad en el estatus de la propiedad intelectual y la garantía de las patentes” en la India.
“La nueva vista ha comenzado hoy, pero el Tribunal sólo ha escuchado los argumentos de las partes. Aunque es imposible predecir qué ocurrirá, mañana será un día importante para el desarrollo del caso”, dijo a EFE desde Bombay una portavoz de la compañía.
Novartis ha denunciado una sección de la ley india que prohíbe patentar medicamentos que no sean estrictamente innovaciones, una cláusula que el Gobierno de Nueva Delhi introdujo hace años a raíz de las presiones de grupos activistas.
El medicamento por el que la empresa suiza decidió acudir a los tribunales es el “Glivec“, un fármaco que se utiliza para tratar un tipo de leucemia y que en la India se fabrica como genérico.
Según la compañía, las patentes son claves para crear incentivos para la investigación y el desarrollo de nuevas y mejores medicinas.
Sin embargo, la petición de Novartis ha suscitado la fuerte oposición de organizaciones como Médicos Sin Fronteras (MSF), que han advertido de que, si el tribunal falla en favor del gigante farmacéutico suizo, será más fácil para otras compañías obtener patentes de medicamentos que ahora se fabrican de forma genérica y con los que son tratados muchos habitantes del Tercer Mundo.
Desde Chennai, el portavoz del CDTI se mostró pesimista por el desarrollo de la vista y comentó que resulta “extraña” la ausencia de representantes gubernamentales cualificados para defender la ley.
“Si el Gobierno continúa sin defender este caso adecuadamente, serán los pacientes quienes van a perder”, lamentó el portavoz.
La opinión de Kumar es similar a la del director ejecutivo de Oxfam Internacional, Jeremy Hobbs, quien afirmó ayer en un comunicado que, en caso de una victoria de la compañía, muchos medicamentos serán patentados “a precios inalcanzables para la gente pobre”.
La cadena de televisión NDTV recogió hoy el caso de un hombre con leucemia en la región norteña de Bihar, que paga 8.000 rupias (unos 135 euros) mensuales por su tratamiento a base de genéricos, una cantidad que contrasta con las 120.000 rupias (unos 2.100 euros) mensuales que costaría el medicamento de Novartis.
La India, donde un cuarto de la población vive bajo el umbral de la pobreza, es uno de los pocos países en desarrollo capaces de producir medicinas esenciales de calidad, y estos fármacos se encuentran entre los más baratos del mundo.
Una sentencia favorable a Novartis repercutiría en el aumento de los precios de unos 9.000 medicamentos, según NDTV.
En un comunicado, la compañía había intentado defenderse de las acusaciones, asegurando que el “Glivec” es ofrecido gratuitamente al 99 por ciento de los pacientes indios que lo necesitan, mientras las versiones genéricas alcanzan en la India “un precio aproximadamente 4,5 veces superior al salario medio anual”.