Kiran Bedi

Estándar

Popular en toda la India desde que hizo que la grúa retirara el auto de Indira Gandhi, la primera mujer policía india, Kiran Bedi, luchó durante 35 años por crear una cultura de honradez en un cuerpo tremendamente impopular y aún vela desde fuera por la diligencia policial. Bedi trabajaba en el departamento de Tráfico cuando, en 1982, la grúa se llevó el vehículo mal aparcado de la entonces primera ministra, una “osadía” que le granjeó la enemistad de gente poderosa y un mote que aún se recuerda en la India, “Grúas Bedi“. Aunque ya conocía la fama como tenista, aquel suceso y sus logros en distintos destinos le dieron el cariño de los ciudadanos, que la citaron como la “mujer más admirada” en una encuesta de 2002, algo que ella asocia con su “honradez”, “justicia” y “juego limpio”. Paradójicamente, con sus propuestas de reforma y su fama de rectitud, Bedi (1949) ha alcanzado la popularidad en una de las instituciones más impopulares de la India, salpicada por acusaciones de corrupción, ineficacia y desatención hacia los más pobres. Bedi dirige desde el año 2007 la Fundación Visión India (IVF, según sus siglas en inglés), que tiene su sede en Nueva Delhi.

–  Se han hecho encuestas y los indios han dicho que usted es la mujer más admirada de la India. ¿A qué atribuye usted este hecho?

No puedo responder por la gente, puedo responder por mí misma. Si me gusta alguien, y confío en él, tengo mis razones. Que esa persona sea digna de confianza, que no solo mire por sí misma sino haciendo mucho por los otros, siempre pensando en el bien, haciendo casar el mundo con la ley. ¿Qué encuentran en mí? Ellos lo saben, yo no. El asunto es que si lo hacen tienen sus razones. Si yo admiro a alguien lo hago por el quiénes son, cuáles son sus principios, qué hacen por la sociedad, qué tipo de estilo de vida viven., y hasta qué punto son dignos de confianza.

– Saber esto es una especie de paradoja. Porque usted es muy popular y admirada, pero al mismo tiempo lo ha hecho sirviendo en un cuerpo que sigue siendo muy impopular y criticado en la India, la Policía. ¿Cómo lo explicaría?

Porque para mí, la Policía es la parte más importante de una sociedad. Sea lo que sea lo que he conseguido, lo he conseguido siendo una buena policía. Esto básicamente significa que incluso si la gente no confía en el departamento de Policía, si confían en mí, confían en mi forma de ejercer la Policía. Y esto significa que la Policía puede ser también la profesión más admirada. Es la forma de hacerlo. Como el profesor. Profesores, policías, gobernantes… Es como el médico, que no solo se receta medicinas a sí mismo, sino que sirve a otros. En el momento en que empiezas este sentido generoso, este sentido de amor, respeto, compasión, profesionalismo, la cosa comienza a ser la más admirada y respetada. La Policía puede ser la profesión más respetada del país, con la condición de que sea realizada con integridad, honradez, sinceridad, y cuidado.

–  ¿Cómo pondría usted esto que dice en práctica para la Policía india? ¿Qué reformas necesita el cuerpo para ser confiable?

Debe rendir con justicia, de forma honesta y transparente. Si ese es el parámetro, debe ser honrada, justa, y sin temor. La gente amaría esto. Ser justos con todos, honrados con todos…

–  Pero esto no está sucediendo…

Es una cuestión de gente. La gente tiene que ser justa y honrada para darte justicia y honradez. No puedo no ser honrada si quiero darte honradez. Los policías, hombres y mujeres, y la jefatura, deben creer en la justicia no sólo para sí mismos, sino para otros. Se necesita la gente correcta.

Entonces, ¿cómo pondría usted esto en práctica? Es difícil cambiar a la gente.

Yo debo creer en la honradez. Tengo que creer en la justicia y en el juego limpio, y tengo que creer en brindar un servicio rápido. Debo ser sensible. Esto quiere decir que cuanto más justa, sensible y honrada sea la gente que ostenta el liderazgo, mejores serán sus departamentos. Tú darás lo que eres. No puedes dar lo que no eres. Es una cuestión de selección, el país debe seleccionar a los mejores.

Así que este es el cambio…

Esto debe ser inculcado. Aplicado. Medido. ¿Cómo lo mides? Con la perspectiva de la gente. Si el Gobierno de la India de verdad quiere una buena Policía, no te va a medir por el número de arrestos que has hecho, sino por lo que la gente piensa de ti. Hay que basarse en la perspectiva del pueblo para poder juzgar la labor policial.

– ¿Diría usted que esta obsesión por lo cuantitativo es una de las razones por las que se producen los “asesinatos extrajudiciales”?

Sí. Es la forma en la que la gente te percibe. En mi país, no hay investigaciones sociológicas sobre las perspectivas del pueblo. La gente se queja continuamente de la Policía en los medios. Pero eso no tiene ninguna consecuencia seria. La admiración por un oficial de Policía no tiene consecuencias, y de modo similar, el disgusto contra un oficial en los medios o la percepción de la gente no tiene consecuencias serias. Debemos respetar ambos casos. Pero el pueblo como totalidad, no votando, sino sus perspectivas. Quieres vender un producto y construir confianza, pues obtén la opinión de la gente. Así es como se vota. ¿Por qué se me votó como la mujer más admirada? He sido votada como la mujer más digna de confianza de la India en el Readers Diggest. ¿Por qué? Pues simplemente sirviendo. Cuando quieres algo así, realiza un sondeo, y si no lo quieres, no lo haces. Hagamos análisis regulares y anuales, y sabrás quién está haciendo qué. En ese mismo sondeo del Readers Diggest, las profesiones de profesor y enfermera fueron votadas como las más dignas de confianza. La Policía, el Gobierno, y los políticos están al fondo. Es la percepción de la gente, y esto debería preocuparnos, porque si no hay confianza en la Policía, el Gobierno y los políticos, ¿en qué vamos a confiar?

– Si usted estuviera ahora dentro de la Policía, ¿cómo pondría fin a este asunto de los asesinatos extrajudiciales?

¿Has leído mi libro? (No.) Hay un capítulo en el que he desarrollado un modelo gandhiano de Policía. Esa es mi respuesta para la Policía (muestra dos modelos en su libro: un gráfico con la organización jerárquica, actual, y otro con su propuesta, centrada en un mando fuerte en torno al que giran los demás puestos). Si yo fuera comisaria de Policía, este (el segundo) sería el modelo. El líder estaría en el centro, y se trabajaría como un equipo magnífico. Un modelo es jerárquico, el otro es transformador. Lo llamo, el “Modo transformador de Policía”, donde sólo la verdad prevalece.

¿Cómo lo implementaría? Imagino que si el líder es malo…

Entonces no hay policía gandhiana, sino el primer modelo. Es un modo de hacer policía pacífico y digno de confianza. Y no habrá asesinatos extrajudiciales ni escapará el crimen. No habrá arrestos falsos, pero tampoco escapará nadie criminal o deshonesto. Haría falta reclutar a buenos policías. Quienes entren siendo buenos, seguirán siéndolo. Recluta a los mejores en el país, no a los deshonestos. Lo único que hay que hacer es analizar su labor por entero, no por el número de arrestos que realizan, y por cuánta gente confía en ellos.

Está muy extendida la creencia de que la Policía actúa con más dureza contra los pobres, ¿es cierto?

Sí, lo es. En cualquier sitio, no hay siempre un oficial justo. Y cuando alguien es injusto, se comportará de modo más injusto con los pobres y se alineará con los fuertes y no siendo neutral. Pero sólo mostrando que eres igual para todos, la gente confiará en ti. Ahora, si lo que dices es que quieres tener más amigos entre los ricos y los fuertes, los pobres no confiarán en ti. Los pobres confiaban en mí, porque yo trabajaba para todos, también para ellos. Incluso ahora, toda mi actividad de ONG es para los pobres. Era sensible a sus demandas, y sentía que los pobres te necesitan más que los ricos y poderosos.

Buen ejemplo el suyo con la multa al coche de Indira Gandhi.

Sí. No tenía miedo de los ricos y los poderosos.

¿Cree que el país aprendió algo de aquella anécdota?

Volvería a hacerlo si estuviera allí. Como te he dicho, mi pilar es la justicia, así que no hago diferencias entre los ricos y los pobres, entre quienes tienen poder y quienes no lo tienen.

Imagino que sufrió alguna represalia por ello.

Bien… perdí amigos, entre el sector de los poderosos, pero hice muchos otros amigos entre la gente. La gente confió más en mí, pero a los poderosos no les gustó mucho, porque aquello significaba una amenaza para ellos, de que no disfrutarían los favores. Indira Gandhi no interfirió, pero sus secretarios y su personal se sintieron tan ofendidos que se aseguraron de sacarme de la policía de tráfico tan pronto como se acabaron los Juegos de Asia, cuando en realidad debería haber continuado para alcanzar algunos procedimientos e innovaciones. Pero eso no les importó. Me echaron cuando la Policía de Delhi estaba en su segundo año, fase de consolidación, con las medidas adecuadas que había introducido. ¿A quién le importaba el futuro? Sencillamente, me echaron.

–  ¿En qué ve ud. que los pobres sufren más los efectos de la mala Policía? ¿Qué ocurre en las zonas rurales?

La Policía rural es muy inadecuada. El estado de la Policía es muy débil. Cuando necesitas un número determinado de agentes, no hay suficientes. La movilidad, la conectividad, la infraestructura de la Policía india rural es débil, muy débil. Por eso hay mucho más desorden y caos. El ratio de policía rural comparado con la urbana es muy bajo. Está muy por debajo de los estándares internacionales. Porque… esa es la policía del hombre pobre. Y creen que es normal. La Policía rural está muy desatendida. India debería pedir más. Ahí es donde hay que prestar más atención, y donde la pelota está en el tejado de los Gobiernos regionales. En las regiones, mejoraría la Policía si cambiara la forma de medir el rendimiento general. Pero ese rendimiento general está ligado al nivel de integridad.

¿Fue su forma de pensar la que finalmente le impulsó a abandonar el cuerpo?

Eso no importa. El sistema tiene que valorar los valores, y no las estadísticas, o la casta y el credo, las relaciones… Tiene que valorar un rendimiento basado en valores. No arrestes a nadie, e impide más el crimen. En mis cargos anteriores eso es lo que hice yo. Cuando paré la venta de alcohol ilegal, por ejemplo. Otros tenían muchos más arrestos, pero seguían con ese problema. Arrestas a cien, pero hay cien más que siguen vendiendo. Yo no arresté a nadie, porque ya no hacía falta: nadie vendía alcohol ilegal. Claro, se premiaba a quienes arrestaban a más gente. Mi jefe terminó por reconocer que no había arrestos porque estábamos logrando prevenir el crimen. ¿Qué es mejor?

Supongo que los “malos” siguen prevaleciendo.

Hay ambos tipos de gente en el cuerpo. Debemos cambiar la línea organizativa, y valorar cosas diferentes. No habría que valorar el número de arrestos, sino la prevención, más que solo la detección. Esta no es la política que se sigue en la India, o mejor dicho, es una política que siguen algunos individuos, pero no una política seguida a nivel nacional.

¿Y cree usted que se están poniendo las bases para que ese cambio pudiera suceder? ¿Hay deseo político?

Bueno, esto es parte del entrenamiento teórico de la Academia Nacional de Policía. Pero como dije, tú puedes leer o aprender, pero además hay que implementar. Debes ser evaluado por los líderes de tu región. Cada región tiene sus propios líderes. El señor (Palaniappan) Chidambaram es sólo un ministro de Interior, pero también hay treinta ministros regionales de Interior, y debemos valorar esto.

Ud. Cree que Mr. Chidambaram lo está haciendo bien.

Mr. Chidambaram está modernizando la fuerza de Policía. Está proporcionando sistemas a la fuerza de Policía, pero lo hace desde arriba. Yo estoy hablando de una reforma del sistema desde abajo. Y para eso se necesita (la acción de) los Gobiernos regionales y los jefes de Policía a niveles regionales, los ministros de Interior a niveles regionales.

–  ¿Con la situación actual, cuánto tiempo cree ud. que necesita la policía india para estar en una situación aceptable?

Mucho tiempo. Las regiones están en niveles distintos. Algunos están mejor, otros peor.

Esto viene a demostrar que hay cosas que no funcionan…

Por supuesto. Hay gente luchando por ello, y quizá por ello el primer ministro está siempre hablando de gobernanza. Nuestro primer ministro es conocido por su integridad y la gente confía en él. Es el noveno indio en quien la gente más confía, según el Readers Diggest.

Detecto que también le gusta (el primer ministro) Mr. Manmohan Singh… ¿Lo conoce personalmente?

Sí, me he reunido con él. Me conoce, lo conozco. Él proviene de la misma ciudad donde yo nací, Amritsar. Bien, tengo un gran respeto por su integridad. Y por eso mismo es el más votado y la gente confía en él. El asunto es que debería haber mucha más gente como él.

¿Cómo funciona su sistema Safer India (“India más segura”)?

Créame, la India lo necesita. Es un modelo para la India, para cada Policía regional. Hay una página web… Si la denuncia no recibe la atención debida por parte de la Policía, deja que llegue a nuestro centro, y deja que nosotros lo difundamos a nuestra asociación regional.

¿Y entonces, lo dan a conocer?

No, lo ponemos en conocimiento de la Policía local. Tenemos voluntarios en los diferentes estados. Les conectamos con la Policía. Telefoneamos al voluntario y le decimos que una persona necesita ayuda. Así que o le ponemos en contacto con la Policía, y hablamos con el oficial al mando, o le ponemos en contacto con el voluntario o con la comisión regional de agravios o las comisiones de derechos humanos regionales, o con el gobierno regional. Hacemos mucho ruido.

¿Y la Policía actúa?

Si no fuera así, no recibiríamos tanta atención. Recibimos veinte llamadas o correos diarios, al menos.

Supongo que su ímpetu es también el de una mayor transparencia… como el RTI (Ley de Derecho a la Información).

Sí. Y responsabilidad.

¿Puede el RTI aliviar el estatus de los más pobres? Es algo paralelo a su iniciativa del Safer India.

Antes no tenían nada, hoy tienen sólo el RTI. Pero es bueno. Si los pobres pueden usarlo adecuadamente, y se organizan para usarlo, puede actuar como un elemento de temor para las autoridades.

– Déjeme cambiar de tercio. Usted fue la primera mujer que entró en la Policía. ¿Encontró ud. resistencias en aquel tiempo?

No había nada adaptado para mí. Todo estaba pensado para los chicos, no había nada para una mujer: ni sitio para vivir, ni lugares de formación y entrenamiento, ni traje femenino, ni calendario adaptado para mujeres, no había nada llamado “mujer”. Así que cuando me incorporé, me preguntaron sobre el traje que llevaría, qué uniforme vestiría. Dónde viviría. Qué ejercicios haría y cuáles no… Y mi respuesta fue muy simple: puedo estar en cualquier lugar, y puedo compartir cualquier instalación. Entonces me dieron una habitación separada, pero dije que no tenía necesidades especiales. ¿Sobre el uniforme? Puedo vestir la misma camisa y calzonas que los hombres. Ese uniforme sigue siendo el mismo hoy en día para hombres y mujeres. Hacía el mismo trabajo, los mismos ejercicios, el mismo entrenamiento. Superaba los desafíos de igual a igual. No tenía que rediseñar, simplemente me convertí en parte del grupo entero. Eso es.

¿Y no había discriminaciones, no ya legales, sino en el día a día?

No sufrí, porque era mejor que muchos de ellos. Esa es la razón. Si esto no hubiera sido así, entonces seguro que habría sufrido burlas, por qué has venido, no estás en forma, deberías hacer otra cosa. Entré en el servicio en 1972, julio. Yo era una tenista campeona de Asia. ¿Qué campeona de tenis elige entrar en la Policía? Y bueno, al ser campeona, eso significa que seguía entrenamientos diarios, carreras de cuatro o cinco kilómetros al día para estar en forma. Muchos chicos no hacían lo mismo. Así que yo era mejor que muchos, muchos colegas masculinos, bien es cierto que muchos otros eran muy buenos. Pero entonces no había muchos campeones… Realmente era respetada y mis colegas masculinos me tenían en alta estima.

¿Cuál sería su mejor momento durante sus 35 años de servicio, algún recuerdo especial?

Cada día. Cada día. No puedo tomar uno, porque cada vez que he tenido alguna tarea, he estado sirviendo a la gente, ya sea a cargo del tráfico, gestón de prisiones, formación de agentes, control de crimen. Mi día a día estaba lleno de logros… La mayoría de mis experiencias en prevención se convirtieron luego en parte de mis actividades en la ONG, que continúa muchos de estos programas. Mis reformas de prisiones se convirtieron en ley y reglas y módulos de formación. Mi refuerzo del tráfico se ha convertido en una práctica en toda la India. Las grúas vienen donde sea para retirar los coches mal aparcados. Unos 30 libros de entrenamiento policial son parte del plan de estudio. Y los programas de ordenador que introduje están ya para toda India. Cualquier práctica buena… Se trataba de crear capacidades: allí donde fui, intenté acrecentar las capacidades. Y cuando subes el nivel de las capacidades, estas permanecen luego para que otros construyan sobre ellas.

Pero por ejemplo, en prisiones, hay mucho que hacer…

Pero a la vez está mejor que antes… Se ha construido 50 veces lo que era antes. Si yo estaba en nivel 0 y lo dejo en nivel 3,  quien venga lo aumentará desde ese punto… Si la fundación es fuerte, podrán llegar muchos más niveles.

Y en el polo opuesto, ¿tiene ud. algún momento especialmente amargo?

Esa no es mi actitud. No miro las cosas así. Me centro en “qué hago con esto”. Mi energía no es la de “qué  mal que esto pasó”, sino la de “esto ha pasado, ¿cómo lo arreglo?”.

Pero ud. dejó la Policía. Supongo que de algún modo se desencantó.

Si no me hubiese ido, me habría desencantado. Pero seguí adelante, y comencé a hacer tantas otras cosas que me estaban esperando. Y lo amo, porque me hizo trabajar todavía más. Yo quiero estar en algún lugar donde haya una sensación de altos logros y cumplimientos de objetivos. Eso no hubiera sucedido si me hubiera quedado donde estaba. Pero al obtener esa libertad, había tantas cosas para empezar a trabajar… radio, televisión, ONG, generar recursos, viajar a otros sitios, hacer un documental (Yes, Madam sir). Tanto… En los últimos dos años he viajado por el mundo un montón de veces y llegando a millones en todo el mundo… Ha sido increíble. Si me hubiera quedado, me habría venido abajo. Al tomar la libertad, me di cuenta de que podía ser una ciudadana global.

Pero seamos claros… ¿no se sintió usted desplazada al no obtener la posición desde la que poder cambiar las cosas?

No era para cambiar las cosas, sino para hacer más. He hecho más en mi ONG, llegando a la gente, escribiendo. Escribí más, enseñé más, intervine más en televisión y radio… Estoy sintiéndome realizada en muchos campos. Literalmente, hoy trabajo 17 horas al día. Literalmente.

–  Y siendo ud. un ejemplo de realización femenina, ¿qué pasos cree que hay que dar para fortalecer a la mujer en este país?

Una educación de calidad. Una educación de calidad que les haga libres. Después de todo, yo soy producto de una educación que me fortaleció y me dio libertad. Tomar decisiones, adquirir conocimiento, habilidades. Si no tienes educación, es difícil que tengas esas capacidades. No hablo de alfabetismo, sino de educación con destrezas. Destrezas espirituales, físicas, coraje mental, toma de decisiones, conocimientos… Para poder crear cosas en mi cabeza con mis propias manos.

¿Cuánto tardarán las mujeres en llegar a un punto aceptable?

Dos décadas, unos veinte años. Las cosas serán diferentes. Estarán en primera línea.  Hoy la Policía no es muy sensible con asuntos como la violencia doméstica. En Safer India, son la mayoría de los casos. La violencia doméstica es grave. La ley es muy buena, pero la gente no la conoce muy bien, así que les damos asesoría.

Mujer y pobre, mala combinación…

Sí, la ignorancia y la pobreza van a menudo de la mano.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

El sari

Estándar

Haciendo honor a una vieja promesa, hablaremos hoy del sari, la prenda de vestir tradicional utilizada por millones de mujeres en el sur de Asia. Repasaremos su historia y los estilos tradicionales, pero: “Los lectores que solo deseen saber cómo ponerse un sari, pueden bajar directamente hasta el final del texto, donde hay una descripción paso a paso“. Y los demás, pasemos al meollo:

Una bailarina de Kerala

Una bailarina de Kerala

Concepto. Un sari es un colorido atuendo femenino que prevalece en el subcontinente indio.  Consiste de una larga tira de tela sin puntadas, que va desde cuatro a nueve metros de longitud y se ajusta al cuerpo de la portadora según diferentes usos y estilos. La forma más común de ponerse un sari es envolviendo la cintura femenina por uno de los extremos, mientras el otro borde pasa por encima del hombro, con el estómago descubierto.

sariblancoNormalmente, las mujeres del subcontinente se ponen el sari por encima de una pequeña blusa denominada choli o ravika. El choli tiene mangas cortas, un cuello bajo y se presenta cortado, para ayudar a las mujeres a soportar el duro verano del sur de Asia. El calor es tal que en algunos lugares, como la región de Orissa, las mujeres se recubren los pechos directamente con la tela del sari. Los cholis pueden no cubrir la espalda y son de grosor variado. Vienen provistos de motivos variados, como espejitos, y diseños recargados si se comparan con la ropa occidental. El sari es una prenda común a toda la India.

Origen e historia. La palabra “sari” evolucionó desde la palabra en prakrit (derivada del sánskrito) “sattika”, mencionada en la temprana literatura jainí y budista.

La historia india del textil traza los orígenes del sari en la Civilización del valle del Indo, que floreció nada menos que entre los años 2.800 y 1.800 antes de Cristo en la parte oeste del subcontinente, en parte del territorio que ocupa actualmente Pakistán. La primera representación conocida del sari es la de una estatua de una sacerdotisa del valle del Indo, ataviada con una tela.

Viejos poemarios tamiles, como el Silappadhikaram o el Kadambari, describen mujeres vestidas con sensuales saris. En la tradición clásica india y según el tratado Natya Shastra (que describe el baile y los trajes clásicos), el ombligo del ser supremo es considerado la fuente de la vida y la creatividad, y por ello el sari debe dejar el estómago al descubierto.

dhotiAlgunos historiadores de la vestimenta creen que el dhoti, una especie de calzón envolvente y la más vieja prenda India, es el precursor del sari. Aunque hoy es exclusivamente cosa de hombres, hasta el siglo XIV fue portado indistintamente por ambos sexos.

Todavía hoy se conservan esculturas de las escuelas Gandhara, Mathura y Gupta (siglos I-VI después de Cristo) que muestran diosas y bailarinas mostrando lo que parece ser un dhoti en versión amplia, que recubre las piernas ampliamente y entonces flota hasta marcar un largo y decorativo pliegue por delante de ellas. El corpiño no es visible.

Otras fuentes mantienen que la ropa de cada día consistía en un dhoti, combinado de una banda para el pecho y un velo que podía ser usado para cubrir la parte superior del cuerpo o la cabeza. Todavía existe en Kerala (sur de la India) una prenda parecida.

Lo que se acepta generalmente, sin excepciones, es que los atuendos relacionados con el sari, los chales y los velos, han sido llevados por las mujeres indias en su forma actual desde hace cientos de años.

Pero persiste la polémica en torno al choli o blusa y la ropa interior. Algunos investigadores creen que estos componentes no existían antes de la llegada de los británicos a la India, y piensan que fueron introducidos para satisfacer la conservadora idea victoriana del recato y el pudor. Lo que ellos dicen es que antiguamente las mujeres solo llevaban la tela, y dejaban expuestos los pechos y la parte superior del cuerpo.

Aunque hay historiadores que presentan ejemplos para desmentir esta versión, en Kerala y Tamil Nadu (sur) y en Orissa (este) todavía es possible ver algunos ejemplos de esta práctica. Y textos poéticos clásicos indican que durante el período sangam, una sola pieza de tela servía para cubrir tanto la parte baja del cuerpo como la cabeza, con lo que el estómago y los pechos quedaban al aire.

sareeEstilos del sari. La forma más común de ponerse un sari es envolviendo la cintura, y llevar entonces el extremo suelto de la tela hacia arriba hasta pasarlo por encima del hombro, pero dejando al aire el estómago. Aunque el sari puede ser vestido de distintas formas,  algunas de ellas requieren una tela de particular forma o longitud. Así, los expertos categorizan el estilo bengalí, el gujaratí, el maratí, el dravida, el madisara, el kodagu, el gond o los estilos tribales. Pero el más popular de todos ellos es el estilo “nivi”, originario de la región de Andhra Pradesh, en el sureste de la India.

La tela nivi comienza con un extremo del sari metida en la faja. La tela es envuelta una vez por la parte baja del cuerpo, y entonces se une en pliegues justo delante del ombligo. El extremo superior de los pliegues también se mete por la parte de la cintura de la faja. Esto crea un efecto muy decorativo, que los poetas indios comparaban en el pasado con los pétalos de una flor. El tutorial ofrecido al final del artículo sigue este estilo.

Tras un nuevo giro alrededor de la cintura, el extremo suelto es pasado por encima del hombro. Este extremo es denominado el pallu o pallav. Hay que pasarlo diagonalmente por delante del torso. Se lleva cruzado desde la cadera derecha hacia el hombro izquierdo, con lo que el estómago es parcialmente visible. El ombligo puede quedar oculto o a la vista en función de la preferencia de la portadora. El extremo largo del pallu que llega hacia la espalda está a menudo muy decorado. El pallu puede quedar colgando libremente o ser usado para cubrir la cabeza, o simplemente la nuca, pasándolo por el hombro derecho.

La diosa Lakshmi, por Raja Ravi Varma

La diosa Lakshmi, por Raja Ravi Varma

Este estilo fue popularizado por las pinturas de Raja Ravi Varma, que modificó el estilo del sur. En una de sus pinturas, el subcontinente indio fue representado como una mujer que llevaba un etéreo sari en estilo nivi.

El sari como prenda. En el pasado, los saris eran de seda o de algodón. Los ricos podían permitirse tejidos finamente bordados, diáfanos saris de seda que, según el folklore, podían pasar a través de un anillo anular. Los pobres vestían saris de algodón, con tejidos baratos. Todos estaban hechos a mano, y suponían un considerable desembolso monetario y de tiempo.

Los saris más simples de las aldeanas están a menudo decorados con líneas cosidas en el tejido. Los saris baratos eran además tratados con impresión por bloque, utilizando madera, secados vegetales o planchados. Los más caros tienen ornamentos o brocados geométricos, florales o figurativos como parte del tejido. A veces, los hilos son planchados y luego tejidos. A veces, los hilos de diferentes colores eran tejidos en un borde ornamentado, un pallu elaborado y, a menudo, pequeños acentos repetidos en la tela. Para los saris de élite, esos patrones podían ser cosidos con hilos de oro o plata, el estilo “zari”.

Trabajadora confeccionando un sari

Trabajadora confeccionando un sari

A veces, los saris tenían aún más decoración, con varios tipos de bordados, ya sea de seda coloreada (resham), o hilos de plata, oro o piedras preciosas (zardozi). Las versiones baratas del Zardozi usan hilos metálicos sintéticos y piedras de imitación, como perlas falsas y cristales Swarovski.

mercadodesarisEn tiempos modernos, los saris son tejidos en máquina mecánica y son confeccionados con fibra artificial, como poliéster o nylon, que no requieren planchado. Se imprimen a máquina, o se cosen con patrones simples hechos con flotaciones en la parte trasera del sari. Esto puede crear una apariencia elaborada en la parte frontal, pero fea en la trasera.

Naturalmente, los saris confeccionados y decorados a mano son mucho más caros que las imitaciones de máquina. Aunque están perdiendo cuota de mercado rápidamente, los saris manuales son todavía populares para las bodas y las grandes ocasiones sociales.

comoponerseunsari

Cómo ponerse un sari

Cómo ponerse un sari. A continuación, proporciono los detalles para ponerse un sari paso a paso, siguiendo el estilo nivi. Naturalmente, la condición fundamental es disponer de uno (aunque conozco casos de hard-liners que se lo montaron con una cortina), y también es muy útil ejecutar los pasos delante de un espejo. Espero que os sirva. Voilà.

paso1

1

1. Ponte una falsa falda. Sujeta con firmeza el extremo superior de la tela (por la parte interna) alrededor de tu cintura.

paso2

2

2. Envuelve la cintura con el sari y mete con firmeza la parte superior de la tela (de nuevo, por la parte interna) por la cintura de la falsa falda.

paso3

3

3. Ajusta a tu cintura la tela manteniendo la misma altura, y al llegar a la parte delantera, sujeta la parte que corresponda del sari a la cintura de la falsa falda.

paso4

4

4. Comenzando desde la derecha, pliega con la izquierda cuantas veces sea necesario la tela sobrante por delante del ombligo.

paso5

5

5. Haz cuantos pliegues creas necesarios, aunque normalmente su número oscila entre siete y doce.

paso6

6

6. Agarra todos los pliegues a la vez y del mismo modo, y ajusta la altura respecto al suelo de forma que esta coincida con el resto de la tela.

paso7

7

7. Mete el extremo superior de los pliegues en la falsa falda para sujetarlos, y pasa de nuevo por la espalda la tela restante.

paso8

8

8. Toma el resto disponible de la tela con tu mano derecha y pásala a la mano izquierda.

paso9

9

9. Sujeta bien la tela con tu mano izquierda y realiza los ajustes necesarios en el pallu con la derecha.

paso10

10

10. Baja el pallu por tu hombro izquierdo para que el sari pase con naturalidad hacia la espalda. Puedes usar un imperdible para evitar que se mueva. Y disfruta.

A continuación, puedes un vídeo en inglés con una demostración práctica de los pasos descritos anteriormente. Espero que esta información te haya servido de ayuda.

Pulsa aquí para volver a la página principal o deja tu comentario. Gracias.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Diputada afgana pide la integración de la mujer en la sociedad de Afganistán

Estándar

Kabul, 13 ago 2009.- La diputada afgana Shinkai Karokhail, ante las elecciones del 20 de agosto, sostiene que la integración de la mujer en la vida social y política del país, es fundamental para la regeneración de Afganistán.
“El futuro Gobierno de Afganistán debería tener en cuenta a la mujer, incluirla en el poder político y dar peso a sus decisiones. Darles educación, atención económica y sanitaria. Hay que empezar a cumplir compromisos”, dijo hoy la diputada afgana Shinkai Karokhail, una de las voces femeninas más importantes del país.
En entrevista con Efe, Karokhail reconoció que la situación de las afganas ha cambiado para bien desde la caída del régimen talibán, aunque denunció que la mujer sigue sufriendo la pobreza, la falta de educación y la dependencia del hombre.
El nombre de Karokhail saltó en marzo a los titulares de prensa por su oposición a una ley promovida por el presidente, Hamid Karzai, por la que las mujeres chíies -una secta del Islam minoritaria en el país- quedaban por debajo de los hombres ante la justicia.
Pese a lograr, junto a otras diputadas la reforma de ese proyecto, Karokhail mantuvo que las mujeres afganas carecen todavía de protección legal y siguen apartadas de la política, pese a los cantos de sirena de las promesas electorales.
En los últimos días, una gran parte de la atención de la campaña se ha centrado en las promesas de los candidatos para mejorar la situación de las mujeres en el país, como hizo hoy el propio presidente, Hamid Karzai.
Pero las activistas como Karokhail, que preside el Centro para la Educación de la Mujer Afgana, se limitan a mostrar “optimismo” de cara al futuro mientras tratan de ganar, peldaño a peldaño, esferas de libertad en la conservadora sociedad de Afganistán.
Y una de las claves para ello, según la diputada, estriba en una justicia y unas fuerzas de seguridad pensadas para mujeres, que sirvan para eliminar el “acoso sexual” al que la policía somete de forma cotidiana a miles de afganas.
“Si la ley no nos protege, ¿quién lo hará? Necesitamos una policía y una justicia para mujeres. Hay muchos casos de mujeres que sufren el acoso sexual de la policía”, apostilló Karokhail, de origen pashtún.
Guiadas por la presión familiar o, en muchos casos, por decisión propia, muchas mujeres de Kabul optan todavía por lucir el burka cuando salen a las calles, aunque también es habitual la imagen de otras mujeres que prefieren el hiyab.
Y la joven portavoz de Karokhail, encargada de guiar a Efe por las polvorientas calles de Kabul hasta alcanzar la espaciosa vivienda con césped de la diputada, se quita el pañuelo nada más entrar en el coche.
Aunque la amenaza talibán no es evidente en la capital afgana, los integristas mantuvieron -y mantienen, en las zonas del sur bajo su control- un estrecho cerco contra la libertad femenina y sometieron a las afganas a un estricto control que les negaba hasta la educación.
La mayoría de ellas (en torno al 80 por ciento) siguen sin poder leer ni escribir y se mantienen en un segundo plano en un país donde es todavía obvio el tradicional predominio de los varones en todas las esferas de la vida cotidiana.
Las elecciones afganas de 2009 señalan la aparición de pequeños brotes liberales capitalinos que buscan una mayor participación tanto para las mujeres como para otro sector secularmente postergado, los jóvenes.
“Déjeme decirle mis prioridades: más oportunidades y un cambio educativo. , comentó a Efe decidida la portavoz Zubaida Akbar, del Foro para la Sociedad Civil de Afganistán (ACSF).
Con la ACSF, Akbar se dispone a hacer llegar a los principales candidatos una hoja de ruta con sus propuestas, encaminadas sobre todo a dar oportunidades a los jóvenes de Afganistán, donde el 68 por ciento de la población tiene menos de 25 años.
“No está bien definido quiénes son los talibanes… ¿Estudiantes del Corán, señores viejos de los pueblos, guerrilleros…? Yo no tengo enemigos, pero si queremos nuestro espacio hay que acabar con ese pensamiento”, matizó.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Cientos de mujeres afganas apoyan a candidato opositor en un mitin en Kabul

Estándar

Kabul, 12 ago 2009.- Tocadas con celestes burkas, hiyabs o velos de colores, cientos de mujeres afganas se sumaron hoy a la campaña de las elecciones presidenciales del 20 de agosto en Afganistán en un acto de apoyo al candidato opositor Ashraf Ghaní y de reivindicación propia.
“Nos merecemos por fin un gobierno bueno. Votaremos por la seguridad y para traer la paz a Afganistán. Ya estamos cansadas de lucha y guerra”, dijo a Efe entre tímidas sonrisas la estudiante Farishta Baseri, poco antes del comienzo del acto en la capital.
Con las mujeres en los asientos delanteros y algunos hombres -menos- apostados detrás, Ghaní se ciñó a su eslogan electoral, “Nuevo comienzo”, y prometió invertir en las “hijas del país”, que serán, dijo, las “próximas empresarias”.
“El régimen (del presidente, Hamid Karzai) no ha dispuesto ni jueces ni policía para mujeres. Yo sí lo haré, y además les daré propiedades y atención sanitaria”, aseguró Ghaní entre aplausos de sus seguidoras y gritos ocasionales de “Alá es grande”.
El candidato, ex ministro de Finanzas en el Gobierno de Karzai, apareció caminando a pie por el lateral de una gran carpa rosa instalada en el jardín de su casa, a un paso del centro de Kabul pero, como tantos otros edificios, bien amurallada.
De formación intelectual y con experiencia de más de una década en el Banco Mundial, Ghaní estaba considerado como uno de los candidatos con más posibilidades de poner en apuros al candidato Karzai, pero la última encuesta le otorga apenas un 3 por ciento del voto.
Sin embargo, tanto Ghaní como Karzai tienen entre los pastunes su principal cantera de seguidores, de modo que el resultado del primero puede influir en la carrera a la reelección del actual presidente, que aspira a imponerse sin necesidad de segunda vuelta.
Los adversarios de Karzai citan la ineficacia del Gobierno, la corrupción generalizada y su tolerancia hacia los “señores de la guerra” como principales manchas en su labor gestora de estos años, un mensaje que Ghaní, de 60 años, recalcó durante su intervención.
“Mi objetivo es proporcionar un Gobierno honrado. Los afganos votarán a una persona honrada”, mantuvo, tras pedir el apoyo femenino y prometer nuevas oportunidades de trabajo para las mujeres afganas, que sufren una secular discriminación.
Tras años de estricta reclusión bajo el régimen talibán, las mujeres afganas todavía se enfrentan a demoledores desafíos: su tasa de alfabetización ronda apenas el 21 por ciento, y en estas elecciones sólo hay dos mujeres entre los 41 candidatos.
“La participación femenina será baja. En algunas provincias, se han registrado pocas mujeres. Y en otras, el líder tribal venía a recoger la tarjeta de voto para todas ellas, así que el proceso puede quedar adulterado”, dijo a Efe el portavoz de la Fundación afgana para unas Elecciones Libres y Justas (FEFA), Jandar Spinghar.
Las dos mujeres candidatas, dijo Spinghar, no han podido desplazarse a hacer campaña a las áreas rurales debido a la situación de seguridad, que se ha deteriorado en los últimos años, con un incremento de las actividades de los talibanes en grandes zonas del sur y el este.
En los actos de campaña, sin embargo, los candidatos exponen sus ideas para el desarrollo y reconstrucción del país y prometen trabajos y oportunidades como las que reclama Nargis Madadi, una joven estudiante venida a Kabul desde Wardak (este) que quiere ser doctora.
“Hoy en día vivimos algo mejor que con los talibanes, pero no creo que las elecciones cambien las cosas. Yo quiero estudiar medicina, pero la situación actual no me facilita el camino”, cuenta a Efe durante el acto de Ghaní.
Su deseo, dice ella misma entre aplausos, depende en buena parte de que Afganistán retome la senda de la paz tras décadas de destrucción y un conflicto armado que le envenena el futuro.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Se casa la mujer paquistaní violada en masa que denunció a sus agresores

Estándar

Nueva Delhi, 19 mar 2009.- Fue violada en masa por orden de un consejo tribal pero, a diferencia de muchas mujeres paquistaníes, Mukhtar Mai lo denunció y acudió a los tribunales de Pakistán, donde, tras años de lucha contra el tabú de la violación, acaba de casarse con el policía que la protegía.
“Es el sueño de cada mujer: casarse y tener una vida normal y asentada”, dijo a Efe en entrevista telefónica Mukhtar Mai, de 37 años, desde su casa en el pueblo de Meerwala, situado en la provincia oriental paquistaní del Punjab.
El sueño de vida normal de Mukhtar se esfumó el día de junio de 2002 cuando fue secuestrada para pagar un “crimen de honor” de su hermano adolescente, acusado de mantener relaciones sexuales con una chica de un clan más poderoso.
Su hermano fue sodomizado como castigo y Mukhtar fue encerrada y violada en serie por varios hombres, pero en lugar de guardar silencio -por vergüenza- o suicidarse, como marca alguna tradición en Pakistán, esta mujer decidió llevar a sus agresores a los tribunales.
Tras años en distintas cortes y recursos para obtener justicia, Mukhtar elevó su caso hasta las altas instancias del Gobierno y se convirtió en un símbolo de la lucha femenina para acabar el estigma social que una violación lleva consigo.
Su matrimonio, contraído este domingo, es ya parte de los tabúes rotos por Mukhtar, pero no ha estado exento de turbulencias, porque su flamante marido, un policía encargado de su protección, ya está casado con otra mujer.
“Nos conocimos durante el caso. Hablábamos mucho. Un día, acudió a mis padres y les dijo que quería casarse conmigo. Mis padres intentaron convencerme de que era lo mejor para mí, pero yo me negué en un principio”, aseguró a Efe Mukhtar.
Esa negativa llevó al policía, Nasir Abbas Gabol, a intentar suicidarse, según cuenta esta brava paquistaní, que ha hablado ante Naciones Unidas, ha visto publicada su biografía y fue nombrada Mujer del Año por una revista estadounidense.
A raíz del intento de suicidio, a casa de Mukhtar acudieron la mujer y los hijos del policía con el fin de que aceptara la propuesta -legal en el Islam-, pero Mukhtar sólo dio el sí cuando la primera esposa le explicó que su marido abandonaría a su familia de no conseguir el amor de la activista.
“Mi familia decía que era lo mejor para mí, y al final yo misma sentía que no había nada malo en ello. No puse condiciones, salvo que mantengo el derecho de divorciarme”, dijo Mukhtar.
Según la activista, el matrimonio no pondrá en peligro su organización social, que incluye una escuela de niñas en Meerwala desde la que promueve la educación femenina y lucha para erradicar los crímenes de honor, comunes en las áreas rurales del sur de Asia.
Según la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán, cada ocho horas se produce una violación en serie en el país, a menudo como consecuencia de castigos ordenados por consejos rurales para pagar por crímenes cometidos por parientes masculinos de las mujeres.
“Por nada del mundo -adujo Mukhtar- dejaré la lucha. Mi marido tiene su propio espacio y yo tengo el mío, así que no vamos a romper el lugar del otro. Y además, todos en la familia de mi marido están dispuestos a apoyarme. Esa es mi misión”.
Tras romper con sus acciones el tabú de la violación y a la espera de que el Tribunal Superior de Pakistán decida qué hacer con los acusados en el caso, ahora Mukhtar Mai se prepara para un nuevo desafío: la vida en familia.
“Mantengo muy buenas relaciones con la otra esposa de mi marido. Yo ahora estoy en mi pueblo y ella vino a visitarme ayer. Estoy muy contenta”, concluyó.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Si tu vecina es maltratada, ¡llama al timbre!

Estándar

Nueva Delhi, 18 feb 2009.- ¿Tu vecina está siendo golpeada por su marido?. Pues un simple timbrazo a la puerta con cualquier excusa es la fórmula que propone una original campaña de publicidad para aliviar la tragedia del maltrato doméstico en la India, habitual en gran parte de los hogares.
La campaña “Bell Bajao” (llama al timbre, en hindi) ha sido preparada por la ONG “Breakthrough” en colaboración con el Ministerio indio de la Mujer, y es una apuesta por la participación ciudadana en un asunto que afecta a un tercio de las mujeres indias, según los responsables.
“Hay que romper la idea de que la violencia doméstica es cosa privada. Es importante que la gente intervenga y además queremos la implicación de los hombres. Da igual la edad, la riqueza o la educación, cualquiera puede prevenir esa violencia”, explicó en una entrevista con Efe la responsable de “Breakthrough” Sunita Menon.
Los pulcros anuncios televisivos de la campaña inciden en los gritos rotos de una mujer maltratada, hasta que alguien reacciona y acude a la casa en cuestión con cualquier excusa cotidiana -un poco de azúcar, usar el teléfono, una pelota perdida- para cortar la ira del maltratador.
En los tres anuncios insertados en televisión, son hombres o niños los que acuden en socorro de la víctima y ofrecen a su verdugo una mirada o actitud de advertencia que consigue avergonzarlo.
“Generalmente pensamos que es un asunto privado y que no debemos intervenir”, admitió Charu Saxena, una joven de clase media de Delhi, para quien la campaña es “una forma muy sutil de hacer algo con sólo llamar al timbre. Es perfecto”.
Una empleada del hogar que no quiso dar su nombre dijo a Efe que en su vecindario han logrado contener a un hombre que “siempre llegaba a casa borracho y pegaba mucho a su esposa”. Más que la llegada de la Policía, ha sido la intervención de sus vecinos la que lo ha frenado.
“Breakthrough”, que se felicita por el éxito cosechado en pocas semanas de campaña, confía en la intervención comunitaria para frenar el maltrato conyugal, una plaga, si se piensa que el 37 por ciento de las mujeres indias están sometidas a violencia doméstica, según datos oficiales.
“Nuestra campaña recuerda que la violencia no es sólo física, sino de muchos tipos. Como pasa en la comunidad, la respuesta debe ser comunitaria. Es que la gente pensaba hasta hace poco que el bofetón de cuando en cuando estaba bien”, expuso Menon.
Las últimas estadísticas disponibles, de 2006, revelan una realidad preocupante: un 51 por ciento de los hombres justifica el maltrato en casos de “falta de respeto a la familia” y hay quien también cita como causas el rechazo a practicar sexo o un plato de deficiente sabor.
Esos porcentajes, recogidos por el Tercer Sondeo de Bienestar Familiar, son también alarmantes entre las mujeres: el 55 por ciento de ellas dijo que la violencia era prerrogativa del marido y una de cada tres admitió haberla sufrido en sus primeros cinco años de matrimonio.
“La cifra es aún mayor, pero muchas mujeres no lo dicen. La sociedad india es muy tradicional. El hecho de que tantas mujeres consideren normal la violencia ilustra las fuertes raíces de la discriminación, que dura generaciones”, dijo a Efe la directora del la ONG de defensa de los derechos de la mujer Centro de Investigación Social Ranjana Kumari.
En muchos hogares indios, domina la creencia de que la autoridad masculina no puede ser cuestionada y de que el marido es superior a la mujer, unas ideas reforzadas porque la mayoría de las indias pasan a vivir con la familia política al casarse.
Según los datos oficiales, el 41 por ciento de los casi 76.000 delitos contra mujeres registrados en 2007 fueron “actos de crueldad de maridos y familiares” y apenas el 21 por ciento recibieron condena judicial.
“Cada vez se quejan más mujeres porque hay más concienciación social. Ahora lo que falta es que se agilice la justicia y que las políticas de protección tengan más fondos. Apenas hay policías para proteger a las víctimas”, razonó Kumari.
Y mientras la lenta administración se pone en marcha, decenas de millones de mujeres indias aguardan ahora que alguien llame al timbre de casa con cualquier excusa.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Más de 2,5 millones de niñas indias desaparecen cada año

Estándar

Nueva Delhi, 18 dic 2006.- El feticidio y los asesinatos causan cada año la “desaparición”, denunciada por UNICEF, de 2,5 millones de niñas en la India, sobre todo en las zonas más desarrolladas y mejor educadas del país, según desveló un estudio de la Universidad sueca de Lund.
El acceso a la tecnología por parte de las clases alfabetizadas ha significado, de acuerdo con el estudio, que las familias puedan conocer con antelación el sexo del bebé.
Y, si es niña, muchos deciden acabar con el feto antes de que nazca.
Según declaró hoy a Efe la directora de la ONG “Centre for Social Research” (CSR), Ranjana Kumari, “la educación ha hecho poco por cambiar las mentalidades tradicionales”, para las que en muchos casos una niña, más que una alegría, es un problema.
El asesinato y el feticidio de niñas forman parte en la India de un drama silencioso pero escalofriante, cuya dimensión asciende, de acuerdo con datos de UNICEF, a 50 millones de desaparecidas durante el siglo pasado, “una estimación -dice Kumari- un poco conservadora”.
La propia ministra de la Mujer, Renuka Chowdhury, reconoció en un seminario la semana pasada la muerte de “diez millones de niñas en los últimos 20 años”, a manos de “sus padres”. “Estamos -añadió- ante una crisis nacional”.
Lejos de mejorar, el drama se ha agudizado, según desveló el diario “The Times of India“, hasta el punto de que en el 80 por ciento de los distritos del país se ha producido un declive de la población femenina con respecto a la masculina desde el año 1991.
El séptimo estudio oficial All India Education puso de manifiesto en 2002 cifras alarmantes: una de cada seis niñas indias no llega a celebrar su decimoquinto cumpleaños, y, de los 12 millones de niñas que nacen en el país al año, un millón muere antes de cumplir doce meses.
Los datos, recogidos por el diario “Hindustan Times” y recién publicados por el departamento de Economía Histórica de la Universidad de Lund tras una labor de cuatro años en cinco estados indios señalan un amplio abanico de factores para explicar el problema.
“Desde que las parejas apuestan por tener un solo hijo, predomina la preferencia por el varón. Los padres piensan que es más beneficioso invertir en la educación de un hijo, dado que, como marca la tradición, la niña se irá a vivir tras la boda con la familia de su marido”, declaró Mattias Larsen, promotor del estudio.
En la India, el hijo varón perpetúa el linaje, hereda la propiedad y tiene el deber de cuidar de sus padres cuando envejezcan, mientras la hija “significa” el pago, durante su matrimonio, de una dote tan costosa que muchas familias apenas sí pueden sufragarla.
Las niñas acceden con más dificultades a la educación, tienen menos posibilidades en el mercado laboral porque “de todos modos, cuando se casen, se irán”, y sufren durante la infancia un trato secundario con respecto al varón en el seno de la familia.
El estudio sueco señala el caso de dos pequeños pueblos del distrito de Uttara Kannada, en el estado meridional de Karnataka, donde ciertas familias de la aldea más rica y con más nivel educativo mataron a sangre fría a sus recién nacidas, mientras los “dalits” (intocables) del pueblo vecino tenían un mayor equilibrio entre los dos géneros.
El feticidio y, directamente, el asesinato, han hecho que en la India haya en estos momentos 927 mujeres por cada 1.000 hombres, un índice que en Punjab se despeña hasta un 728 por mil.
Fruto de la política “informativa” del Gobierno, en las calles de muchas ciudades hay gigantescos carteles que muestran dibujos con una niña eligiendo marido entre cuatro hombres, y un mensaje: “Si matáis niñas, no tendréis el amor de las mujeres”.
Sin embargo, eso no es suficiente para la directora del CSR, Kumari: “yo creo que habría que declarar el ‘Estado de Emergencia’ y mejorar la aplicación de las leyes: no puede ser que hasta ahora hayan sido castigados sólo dos doctores, cuando existen 7.000 feticidios al día” (2,5 millones al año).

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail