La India a la busca de un modelo de patentes y genéricos

January 18, 2009

Nueva Delhi, 9 may 2007.- La decisión brasileña de recurrir a un genérico contra el sida fabricado en la India ha reafirmado el liderazgo del país asiático en la producción de estos medicamentos, y ha abierto un nuevo frente de debate sobre las leyes de patentes.
Un medicamento genérico es, sencillamente, un producto sin marca que contiene los mismos componentes que el patentado, con un precio menor que este último porque no incluye los costes de investigación, seguridad ni mercadotecnia.
Y, el pasado día 4, esa diferencia de precio llevó a Brasil a suspender la patente de un medicamento contra el sida de la multinacional Merck y a anunciar la importación de un genérico fabricado en la India casi cuatro veces más barato que el original.
El medicamento es “Efiravenz”, ofrecido por Merck -que posee la patente- a 1,69 centavos de dólar la unidad, frente a los 0,45 del genérico fabricado por tres laboratorios indios amparándose en una laxa ley de patentes vigente desde el año 1970.
Aquella norma redujo el período de vigencia de las patentes a una horquilla de 5 a 7 años y estableció restricciones para su registro en el sector farmacéutico, lo cual permitió a las compañías indias copiar las fórmulas de los medicamentos mediante procesos de ingeniería inversa.
La India se convirtió así en líder mundial en producción de genéricos y sus compañías se dedicaron a la exportación de medicinas a los países menos desarrollados, receptivos ante la posibilidad de sufragar tratamientos a menor coste.
Pero, según Médicos Sin Fronteras, el papel de la India como “farmacia de los necesitados” está en peligro tras la aprobación en el año 2005 de condiciones más generosas con las patentes, para armonizar la legislación de la propiedad intelectual de acuerdo con la Organización Mundial del Comercio.
“Cuando las patentes están garantizadas, los genéricos se vuelven ilegales. Estamos preocupados porque la India es la única fuente de medicamentos baratos y esa ley introduce en el país el sistema de patentes”, dijo a Efe una portavoz de la organización, Leena Menghaney.
La polémica entre patentes y genéricos radica así, por una parte, en que si se concede la patente de un medicamento a una empresa la producción de versiones más baratas se convierte en ilegal, con el consiguiente drama para los enfermos de los países pobres.
“Las patentes tienen dos problemas -dice Menghaney-. En primer lugar, el precio de los medicamentos es alto debido a que la patente esconde un régimen de monopolio. Y, además, los medicamentos patentados no están disponibles en los países pobres, porque las compañías no venden donde nadie puede comprar”.
Pero, por otra parte, las compañías farmacéuticas aseguran que la vigencia del beneficio económico asociado a las patentes es el incentivo que les permite continuar investigando para obtener mejores tratamientos y nuevos fármacos para enfermedades sin cura.
“Para que los pacientes tengan acceso a los medicamentos adecuados, el primer paso es llevar al mercado productos nuevos e innovadores”, defendió la firma farmacéutica suiza Novartis en un comunicado.
“La mejor forma de fomentar la innovación es alentar el respeto a la propiedad intelectual”, añade el documento.
El duelo entre patentes y genéricos se configura así como el dilema entre privilegiar los beneficios económicos como forma de llegar a nuevos medicamentos, o dar preferencia a la necesaria protección de la salud a precios asequibles.
“Las medicinas no son bienes de lujo, sino esenciales. Ni los ciudadanos deben estar en manos de las compañías ni los países pobres disponen de tratamientos, así que hay que equilibrar la balanza”, concluye Menghaney.
En la propia India las espadas están en lo más alto: un tribunal de Madrás (sur) sentenciará, posiblemente en junio, un caso planteado por Novartis que, con el fin de lograr la patente para un medicamento contra la leucemia, defiende la derogación de algunos aspectos de la ley de 1970.
Mientras las ONG han recurrido a una intensa campaña mediática y a la movilización, preocupadas por las consecuencias del caso, Novartis, que según su portavoz es “optimista” ante el fallo, ha fiado su suerte al abogado Shanthi Bhushan, ex ministro indio de Justicia.
El resultado de ese caso no sólo supondrá un desempate de la tensión entre el derecho a la propiedad intelectual y el acceso razonable a los medicamentos, sino que podría prolongar la vigencia de la “farmacia de los pobres” o su atenuación.

Novartis y ONG, optimistas ante el veredicto sobre caso de patentes

January 18, 2009

Nueva Delhi, 6 mar 2007.- La compañía suiza Novartis y la ONG Médicos Sin Fronteras expresaron hoy su optimismo sobre el próximo anuncio del veredicto del juicio en un Tribunal de Chennai que enfrenta a la farmacéutica con el Gobierno indio por impedirle patentar un medicamento contra la leucemia.
El Tribunal suspendió la sesión prevista para hoy debido a que el juez del caso se encontraba enfermo, y citó a las dos partes para celebrar una nueva vista el 26 de marzo, una fecha en la que por fin podría producirse el anuncio de la fecha de la sentencia.
“El próximo 26 el Tribunal decidirá cuándo es el veredicto. Aquí se discute, por un lado, la constitucionalidad de la ley, y por el otro, la decisión sobre las patentes. De todos modos, gane quien gane ahora, el caso terminará con una apelación ante el Tribunal Supremo”, dijo hoy a Efe Leena Menghaney, portavoz en India de MSF.
Novartis ha denunciado una sección de la ley india que prohíbe patentar medicamentos que no sean estrictamente innovaciones, una cláusula que el Gobierno de Nueva Delhi introdujo hace años a raíz de las presiones de grupos activistas.
El medicamento por el que la empresa suiza decidió acudir a los tribunales es el “Glivec”, un fármaco que se utiliza para tratar un tipo de leucemia y que en la India se fabrica como genérico.
Según Novartis, las patentes son claves para crear incentivos para la investigación y el desarrollo de mejores medicinas, de ahí que ponga en cuestión la validez de la sección 3d de la ley india de patentes, por la cual sólo obtienen nuevas licencias los productos que difieren significativamente de sustancias ya registradas.
Desde la sede que Novartis tiene en Bombay, la portavoz Svetlana Pinto aseguró hoy a Efe por teléfono que la compañía, defendida en el caso por el ex ministro indio de Justicia Shanthi Bhushan, es “optimista” ante el desenlace.
Sin embargo, la petición de Novartis ha suscitado la fuerte oposición de organizaciones como MSF, que han advertido de que, si el tribunal falla en favor de la farmacéutica, será más difícil fabricar los medicamentos genéricos con los que son tratados muchos habitantes del Tercer Mundo.
“Una decisión favorable a Novartis afectaría a muchos países en desarrollo que estudiaban aprobar leyes similares a la India, con un interés lógico en el desarrollo de medicamentos sostenibles”, aseguró Menghaney.
Las ONG presentes en Chennai habían denunciado el bajo perfil de los representantes que defienden la posición del Gobierno en el caso, en contraste con los expertos que defienden a Novartis, algo que la representante de Médicos Sin Fronteras achacó hoy a que el Ejecutivo “no se toma en serio el caso”.
“Las medicinas fueron declaradas en la India como “un bien esencial”, y hasta ahora estábamos contentos con la posición del país. La ley de patentes es una oportunidad para que los países salven a su gente, porque las moléculas ya patentadas no son innovación”, aseguró Meghaney.
Aunque, según la cadena india de televisión NDTV, una sentencia favorable a Novartis repercutiría en el aumento de los precios de unos 9.000 medicamentos, la portavoz de MSF se mostró, al igual que la representante de Novartis, “optimista” ante el próximo desenlace del caso.
La India, donde un cuarto de la población vive bajo el umbral de la pobreza, es uno de los pocos países en desarrollo capaces de producir medicinas esenciales de calidad, y estos fármacos se encuentran entre los más baratos del mundo.
En el caso del Glivec, los enfermos pagan unas 120.000 rupias mensuales (unos 2.100 euros) por el tratamiento, en contraste con las 8.000 rupias (unos 135 euros) mensuales que cuesta el tratamiento con los genéricos.
En un comunicado publicado a medidos de febrero, Novartis había asegurado que el “Glivec” es ofrecido gratuitamente al 99 por ciento de los pacientes indios que lo necesitan, mientras las versiones genéricas alcanzan en la India “un precio aproximadamente 4,5 veces superior al salario medio anual”.

ONG denuncian desinterés Gobierno indio por defender su caso contra Novartis

January 18, 2009

Nueva Delhi, 15 ene 2007.- El juicio que enfrenta a la farmacéutica suiza Novartis con el Gobierno indio por impedirle patentar un medicamento contra la leucemia se reanudó hoy en Chennai (sur) en medio de críticas de las ONG, que denunciaron a EFE el desinterés del Gobierno indio por la defensa del caso.
Las sesiones se reanudaron hoy en el Tribunal Supremo de Chennai, en el estado meridional indio de Tamil Nadu, y estuvo precedido ayer de nuevas manifestaciones de varias ONG, entre ellas Médicos Sin Fronteras, para exigir a Novartis que retirara su demanda contra el Gobierno indio.
En la sala, “mientras Novartis ponía en duda la Constitución india, no había ningún experto gubernamental para refutar sus argumentos, aparte de un abogado local que no está llevando a cabo una defensa seria”, dijo a EFE Gopa Kumar, de la ONG Centro para el Comercio y el Desarrollo de India (CDTI, siglas en inglés).
Por su parte, la empresa farmacéutica emitió un comunicado en el que saludó el comienzo de la nueva vista como una oportunidad para “ganar claridad en el estatus de la propiedad intelectual y la garantía de las patentes” en la India.
“La nueva vista ha comenzado hoy, pero el Tribunal sólo ha escuchado los argumentos de las partes. Aunque es imposible predecir qué ocurrirá, mañana será un día importante para el desarrollo del caso”, dijo a EFE desde Bombay una portavoz de la compañía.
Novartis ha denunciado una sección de la ley india que prohíbe patentar medicamentos que no sean estrictamente innovaciones, una cláusula que el Gobierno de Nueva Delhi introdujo hace años a raíz de las presiones de grupos activistas.
El medicamento por el que la empresa suiza decidió acudir a los tribunales es el “Glivec“, un fármaco que se utiliza para tratar un tipo de leucemia y que en la India se fabrica como genérico.
Según la compañía, las patentes son claves para crear incentivos para la investigación y el desarrollo de nuevas y mejores medicinas.
Sin embargo, la petición de Novartis ha suscitado la fuerte oposición de organizaciones como Médicos Sin Fronteras (MSF), que han advertido de que, si el tribunal falla en favor del gigante farmacéutico suizo, será más fácil para otras compañías obtener patentes de medicamentos que ahora se fabrican de forma genérica y con los que son tratados muchos habitantes del Tercer Mundo.
Desde Chennai, el portavoz del CDTI se mostró pesimista por el desarrollo de la vista y comentó que resulta “extraña” la ausencia de representantes gubernamentales cualificados para defender la ley.
“Si el Gobierno continúa sin defender este caso adecuadamente, serán los pacientes quienes van a perder”, lamentó el portavoz.
La opinión de Kumar es similar a la del director ejecutivo de Oxfam Internacional, Jeremy Hobbs, quien afirmó ayer en un comunicado que, en caso de una victoria de la compañía, muchos medicamentos serán patentados “a precios inalcanzables para la gente pobre”.
La cadena de televisión NDTV recogió hoy el caso de un hombre con leucemia en la región norteña de Bihar, que paga 8.000 rupias (unos 135 euros) mensuales por su tratamiento a base de genéricos, una cantidad que contrasta con las 120.000 rupias (unos 2.100 euros) mensuales que costaría el medicamento de Novartis.
La India, donde un cuarto de la población vive bajo el umbral de la pobreza, es uno de los pocos países en desarrollo capaces de producir medicinas esenciales de calidad, y estos fármacos se encuentran entre los más baratos del mundo.
Una sentencia favorable a Novartis repercutiría en el aumento de los precios de unos 9.000 medicamentos, según NDTV.
En un comunicado, la compañía había intentado defenderse de las acusaciones, asegurando que el “Glivec” es ofrecido gratuitamente al 99 por ciento de los pacientes indios que lo necesitan, mientras las versiones genéricas alcanzan en la India “un precio aproximadamente 4,5 veces superior al salario medio anual”.