Afganos eligen mañana a su presidente con Karzai como favorito
September 14, 2009
Kabul, 19 ago 2009.- Afganistán celebra mañana, jueves, las segundas elecciones presidenciales desde la invasión estadounidense y la caída a finales de 2001 del régimen de los talibanes, que han llamado al boicot y hoy han vuelto a sembrar de violencia la campaña con el asalto a un banco en Kabul y un atentado en Kandahar.
Según el Ministerio afgano del Interior, el asalto a la entidad bancaria se resolvió con la muerte de tres insurgentes a manos de la Policía, tres de cuyos agentes que tuvo tres heridos.
Además, un jefe de distrito y un líder tribal murieron y otra persona resultó herida por la explosión de una bomba al paso de su vehículo en la provincia sureña de Kandahar, informó a Efe una fuente policial.
Durante la campaña, los talibanes han intensificado sus ataques tanto a las fuerzas extranjeras como a las autoridades afganas, en un intento de disuadir a los 17 millones de afganos convocados a las urnas mañana para elegir presidente y miembros de los consejos provinciales.
Para contrarrestar el boicot talibán y “asegurar una amplia participación” electoral, el Gobierno afgano no dudó hoy, cuando se celebra el Día de la Independencia, en recurrir a la censura al prohibir la difusión de noticias sobre “cualquier suceso de violencia” durante las horas de votación.
El presidente afgano, Hamid Karzai (de la etnia pastún, mayoritaria en el país), parte como favorito según una encuesta del instituto norteamericano IRI, que augura una segunda vuelta con el tayiko Abdulá Abdulá, ex ministro de Exteriores y antiguo lugarteniente del comandante afgano que lideró la resistencia antitalibán y fue asesinado días antes del 11-S, Ahmed Shah Masud.
Según ese sondeo, la gran sorpresa de los comicios podría darla el hazara (etnia de religión musulmana chií ubicada sobre todo al este de Afganistán) Ramazan Bashardost, que se ha postulado desde una sencilla tienda de campaña frente al Parlamento y figura tercero en intención de voto, por encima del ex ministro de Finanzas Ashraf Ghaní.
De los 41 candidatos originales, dos de ellos mujeres, una decena han pasado a apoyar a Karzai, quien en el último minuto se ha atraído también el apoyo del uzbeko Rashid Dostum, un polémico caudillo del norte afgano acusado de crímenes de guerra y de traicionar a todos sus antiguos socios.
Con unos 100.000 soldados de la OTAN o de EEUU empeñados en garantizar un ambiente seguro para votar -en semanas previas se han efectuado operaciones especiales en los feudos talibanes de la provincia meridional de Helmand- la seguridad es el gran reto de estos comicios.
Karzai busca la reelección ante un pueblo sometido cada vez a mayores niveles de violencia -más de 2.100 civiles muertos en acciones militares en 2008- y que sigue figurando entre los más pobres del mundo, con un tercio de la población (7,3 millones de personas) amenazada por el hambre, según denunció hoy la ONG Oxfam.
Oxfam se sumó a las voces críticas contra la corrupción que ha caracterizado el mandato de Karzai, quien ha impedido que las ayudas lleguen a sus verdaderos destinatarios, y demandó “grandes reformas” al futuro Gobierno para evitar que se sigan derrochando fondos.
Los opositores del presidente afgano también han cuestionado su política de alianzas y su connivencia con distintos sectores para asegurarse el poder, en particular con el denostado Dostum pero también con otros cabecillas afganos, como Mohamed Fahim o Ismail Khan.
La cadena británica BBC contribuyó ayer, martes, a las sospechas de fraude al difundir una investigación propia que constató intentos de venta de cientos de tarjetas de votantes y de compra de apoyos para determinados candidatos.
“Ha habido fraudes tradicionales en Afganistán y este año habrá auditorías para detectarlo. La comisión electoral afgana cuenta con asistencia internacional y me consta que su preparación de las elecciones, si no impecable, se queda cerca”, dijo a Efe María Espinosa, de la misión de observación de la UE.
Los analistas destacan que tras casi ocho años de esfuerzo en Afganistán, la comunidad internacional no se puede permitir unas elecciones fallidas y está dispuesta a ser benevolente con el proceso electoral afgano, que se efectúa sin censo alguno.
Bashardost ha manifestado que no le cabe duda de que se ha hecho todo lo posible para favorecer a Karzai, con intentos de inducción al voto como la reciente publicación de la encuesta del instituto de EEUU que lo da por vencedor.
Hasta el día 3 de septiembre no se conocerán los resultados provisionales de los comicios, que serán definitivos el 17. Caso de que se tuviera que celebrar una segunda vuelta, ésta sería en octubre
Ataques y clima de inseguridad en vísperas de elecciones en Afganistán
September 14, 2009
Kabul, 18 ago 2009.- A sólo dos días de los comicios presidenciales, los talibanes afganos volvieron a actuar hoy con dos atentados suicidas que dejaron al menos una docena de muertos y un ataque con proyectiles sobre el Palacio Presidencial de Kabul, una ciudad en alerta y tomada por completo por las fuerzas de seguridad.
El atentado más grave tuvo lugar en la peligrosa carretera que conduce a Jalalabad (este) desde Kabul, objetivo frecuente de los insurgentes porque a la salida de la capital se encuentran varios cuarteles de las tropas estadounidenses y de la ISAF.
El suicida lanzó su vehículo contra un convoy militar de la ISAF y causó la muerte de siete personas y heridas a otras cuarenta, según distintas fuentes oficiales afganas.
Pero en un comunicado, la OTAN aseguró que la última información de la que dispone “indica que entre los muertos hay un soldado de la ISAF, siete civiles afganos y dos empleados afganos de la misión de la ONU en Afganistán”, este último dato confirmado por las Naciones Unidas.
La ISAF también elevó el número de heridos a 55, entre ellos dos militares de la OTAN.
El atentado fue condenado por el presidente afgano, Hamid Karzai, horas después de que dos misiles cayeran en las inmediaciones de su Palacio sin causar víctimas.
Y además, según una fuente policial consultada por Efe, otro ataque suicida acabó con las vidas de dos civiles y tres soldados afganos e hirió a otras cinco personas en la región centro-meridional de Uruzgán, donde los talibanes tienen una amplia presencia.
Este mes se han registrado ya varios ataques con cohetes lanzados desde las afueras contra Kabul, una ciudad relativamente aislada del conflicto armado y cuyos habitantes aún recuerdan el martirio al que fueron sometidos durante la guerra civil en la década de 1990 y conviven casi diariamente con los atentados.
Ataques como el de hoy contra el convoy de la ISAF y otros contra instalaciones militares o sedes oficiales se cobran siempre una mayoría de víctimas entre los civiles que se encuentran en las proximidades.
En vísperas de las elecciones, Kabul se encuentra tomada por miles de soldados del Ejército, policías y guardas privados de seguridad armados con “kalashnikov” o con ametralladoras para proteger los edificios importantes.
La zona de las embajadas cuenta con sucesivos controles de paso y los edificios estratégicos están amurallados con alambradas y densos bloques de cemento para protegerse de los atentados de los talibanes, quienes han demostrado su capacidad de golpear la ciudad.
“La seguridad -dijo a Efe el jefe de los servicios secretos afganos, Amrullah Saleh- es como el pan. Un bien que necesitas sin cesar. Será para siempre nuestra preocupación y es un bien que necesitaremos siempre. Nuestras medidas y esfuerzos no se detendrán tras las elecciones”.
La masiva presencia de las fuerzas del orden no ha hecho mella en la percepción de los afganos: según un reciente estudio del instituto norteamericano IRI, la seguridad es uno de los dos principales problemas de Afganistán para el 56 por ciento de los ciudadanos consultados, 21 puntos por encima de la situación económica.
“Yo la tengo (la pistola) por seguridad. Aquí en Kabul hay robos y secuestros constantes”, relata a Efe un tayiko de 22 años preocupado por el alza del crimen, mientras empuña una Beretta italiana de calibre 9 mm Parabellum en el interior de un coche.
De acuerdo con distintos informes, las carreteras afganas están infestadas de bandidos que tienden emboscadas a camioneros y viajeros, sin que esté clara en muchas ocasiones la frontera que separa al delincuente común del insurgente talibán.
“No me siento seguro, claro que no. La Policía no está activa y no tiene equipamiento para resolver los problemas. Los secuestros y robos de Kabul son perpetrados por gente con uniforme. La corrupción es del cien por cien”, sostiene el empresario Mohamad Nader en el barrio capitalino de Makroyan.
Ante la amenaza talibán y el clima de inseguridad generalizado, las embajadas extranjeras se apresuran en Kabul a aconsejar a sus ciudadanos que extremen las precauciones, sobre todo durante el período electoral.
“Conviene salir sólo lo imprescindible, vestirse de forma que no llame la atención, lo menos elegantemente posible. El nivel de alerta es permanente y no hay que bajar la guardia”, dijo a Efe una fuente diplomática.
En Afganistán hay unos 100.000 policías, pero la mayoría están mal formados y equipados, tienen salarios bajos y apenas cuentan con infraestructuras adecuadas, expuso a Efe el portavoz de la misión policial de la UE en Afganistán (Eupol), Andrea Angeli.
Sólo en la capital, hay unos 8.500 agentes encargados de velar por el orden, pero según Angeli son precisos muchos más en una ciudad asolada por los robos y los secuestros, con los empresarios y los extranjeros como objetivos principales.
Karzai apoya tropas extranjeras en única participación en debate televisado
September 14, 2009
Kabul, 16 ago 2009.- El presidente afgano, Hamid Karzai, aseguró hoy que garantizará la presencia de tropas extranjeras en Afganistán mientras el país no esté preparado para afrontar su seguridad, durante su única participación en un debate televisado con motivo de los comicios presidenciales.
La campaña electoral terminará mañana, pero hasta ahora Karzai -principal favorito según las encuestas-, se había negado a acudir a los estudios del canal estatal RTA para comparar sus ideas con las de sus principales rivales.
“Necesitamos a las tropas extranjeras hasta que el país sea autosuficiente”, aseguró Karzai, quien repasó los logros de su gobierno en estos años y se esforzó por mostrar que posee una idea a largo plazo para Afganistán.
En el país hay en la actualidad unos 100.000 soldados foráneos procedentes de una cuarentena de países, pero a pesar de los sucesivos incrementos de soldados ordenados en los últimos meses por distintos gobiernos la actividad talibán se ha incrementado.
Hoy mismo, el secretario general de la OTAN, Andreas Fogh Rasmussen, calificó de “vital” la misión que la Alianza desempeña en Afganistán, donde la alerta es máxima tras el atentado registrado el sábado en el cuartel general de la organización en Kabul.
Pese al deterioro de la situación de seguridad, gran parte del debate estuvo sin embargo centrado en las propuestas de mejora económico y soluciones para el subdesarrollo que sufre Afganistán, golpeado por casi tres décadas de guerra.
En el estrado acompañaron a Karzai dos de sus más importantes rivales, Ashraf Ghaní y Ramazan Bashardost, quien se ha aupado -según la última encuesta conocida- al tercer puesto en las preferencias de los votantes por su percibida cercanía con el pueblo afgano.
“Creo que lo he hecho muy bien, pero no he ganado yo, sino la gente. Me votarán porque estoy solo, pero soy limpio y honesto”, valoró a Efe Bashardost su papel televisivo minutos después del debate.
El candidato ha hecho campaña desde una tienda emplazada en Kabul, y su mensaje populista de apoyo a los pobres -dejó de beber Coca Cola porque decía que no todo el mundo podía pagarla- ha calado entre los votantes, según los analistas.
El debate, emitido por el canal estatal afgano, consistió en dos ronda de preguntas partidas por un rezo islámico y realizadas por un periodista local, a las que los tres candidatos contestaban de uno en uno y sin intercambiar opiniones entre sí.
Tanto Ghaní como Bashardost -ambos antiguos ministros de Karzai- atacaron al actual presidente durante el debate, con menciones a las supuestas ineficacia y corrupción de su Gobierno, aunque el presidente se defendió con la mirada puesta en el próximo mandato.
“Al inicio de mi Gobierno los ingresos por persona eran de 170 dólares. Ahora son de 490 y seguirán subiendo. Tengo completa confianza en el mercado libre, y en Afganistán hay un mercado libre”, dijo Karzai.
Sin embargo, la gran sorpresa del debate fue la ausencia del máximo rival de Karzai según las encuestas, Abdulá Abdulá, quien, dijo el presentador, rechazó días atrás las condiciones de la comparecencia, sin que su portavoz quisiera comentar a Efe la razón.
La última encuesta conocida, publicada por el Instituto Republicano Internacional, vaticina un 44 por ciento de los votos para Hamid Karzai, seis puntos por debajo de la mayoría necesaria para proclamarse vencedor en la primera vuelta.
El sondeo, divulgado el 14 de agosto, da un 26 por ciento de los votos a Abdulá y 10 por ciento al diputado Bashardost, pero sólo los dos candidatos más votados pasarán a la segunda vuelta si ninguno logra más de la mitad de los sufragios.
Con su participación hoy en el debate, los políticos afganos agotaron una de sus últimas oportunidades para presentarse a la opinión pública, ya que la campaña electoral terminará oficialmente en la medianoche del lunes al martes.
Las votaciones tendrán lugar el próximo día 20 de agosto y para garantizar la seguridad de los colegios el Gobierno prometió hoy poner sobre la mesa todos sus recursos, tras reconocer que los talibanes llevarán a cabo una masiva campaña de intimidación.



















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