Nuevo ingrediente para la gran ensalada india: la región de Telangana
August 23, 2010
Nueva Delhi, 10 dic 2009.- La gran ensalada de las identidades indias contará pronto con un nuevo ingrediente político, tras la decisión del Gobierno de crear al suroeste la región de Telangana a raíz de una huelga de hambre “hasta la muerte” emprendida por un líder local.
“Va a iniciarse el proceso de formar el estado de Telangana. Una resolución apropiada será presentada en la Asamblea regional (de Andhra)”, dijo el ministro indio de Interior, P. Chidambaram, según un comunicado emitido la pasada medianoche.
Los habitantes de Telangana llevaban décadas quejándose de la desatención del Gobierno y el atraso económico que sufren en el Estado del que serán desgajados, Andhra, con el que comparten la lengua telugu aunque con giros y un acento propios.
Los dirigentes de Telangana comenzaron a pedir la separación de las dos regiones en la década de 1970, y la protesta tomó un carácter violento en 1979, cuando 369 personas murieron víctimas de enfrentamientos y disparos de la Policía.
Y la presión popular llevó a los principales partidos indios -el hoy gubernamental Partido del Congreso y el opositor Bharatiya Janata Party- a apoyar la pretensión de los telanganos en diferentes elecciones, pero ninguno dio el paso definitivo al llegar al poder.
Hasta que los regionalistas decidieron ponerse bravos: hace doce días, el líder de la formación Telangana Rashtra Samiti (TRS), K. Chandrasekhara Rao, inició un “ayuno hasta la muerte” que generó una ola de protestas estudiantiles y parece haber ablandado al actual Gobierno, del Partido del Congreso.
El anuncio del ministro fue recibido con alegría en la ciudad de Hyderabad -un importante centro de servicios- y los diez distritos que compondrán supuestamente Telangana, situados en las depauperadas zonas del interior en el norte de Andhra.
Según IANS, varios líderes y militantes del TRS acudieron anoche a celebrar la decisión fuera del Instituto Nizam de Ciencia Médica (NIMS), donde Chandrasekhara Rao anunció poco después que ponía fin a su ayuno y se bebió un zumo de limón.
“Es un paso en la dirección correcta y le damos la bienvenida. Esperamos ver una hoja de ruta clara para la formación del Estado de Telangana”, afirmó el hijo del huelguista -y también diputado-, K. Tarakarama Rao sobre el anuncio de Chidambaram.
La resolución debe obtener el visto bueno de la Asamblea de Andhra -donde el Partido del Congreso tiene mayoría absoluta- y desde allí viajará al Parlamento central, que deberá aprobar por ley el estatus de Estado para la patria de los telanganos.
De culminar la división de Andhra y Telangana, quedarán en la primera 13 distritos -nueve costeros, los más ricos, y cuatro del interior-, con unos 40 millones de habitantes, mientras que la segunda tendrá una población de unos 35 millones de personas.
Y además, el Gobierno deberá decidir el papel de la ciudad de Hyderabad, situada en el corazón de Telangana pero considerada clave por los líderes de Andhra, que han pedido darle un estatus de “territorio de la Unión” para servir de capital a ambos estados.
Desde la independencia, en 1947, la creación de los estados indios ha seguido un proceso ad hoc: algunas regiones lograron su objetivo por razones culturales o históricas, mientras que otras fueron un mero intento de acomodar intereses en el complejo puzzle político indio.
Bajo el proceso late el juego de los sentimientos de pertenencia en la India, sometido a brechas de religión, etnia y casta, que a menudo actúan superpuestas y convierten en un desafío el formar regiones basadas en un solo bloque identitario.
Tras un período de estabilidad sólo aparente, el Gobierno de la India se avino en el año 2000 a la creación de tres nuevas regiones, llevado por el impulso de los líderes locales: Jharkhand (noreste), Chattisgarh (centro-este) y Uttarkhand (norte).
Tras Telangana, todo hace pensar que el proceso de fragmentación no se detendrá: con insistencia demandan el estatus de región los líderes políticos de Gorkhaland, en Bengala (noreste), o de Bundelkhand, en Uttar (norte).
De conseguir su objetivo, acompañarán a las 28 regiones y siete territorios dibujados actualmente en todos los mapas del país, que de todos modos habrá que reemplazar para incluir a Telangana si el Gobierno concluye el proceso legislativo prometido.
Los Ambani mantienen nuevo duelo en la cumbre de la economía india
November 5, 2009
Nueva Delhi, 17 jun 2008.- Un pacto con una empresa surafricana, MTN, ha hecho aflorar de nuevo la enconada rivalidad que mantienen los hermanos millonarios indios Anil y Mukesh Ambani, que poseen una fortuna conjunta de casi 100.000 millones de dólares.
MTN está en conversaciones con Reliance Communications (RComm) -propiedad de Anil- para intercambiarse acciones, pero esta semana entró en liza la compañía emblemática de Mukesh, Reliance Industries, que envió una carta a MTN asegurando que su grupo mantiene un derecho de veto sobre cualquier oferta.
El embrollo se explica porque Anil y Mukesh dividieron en 2006 el imperio paterno a la muerte de éste, aunque el acuerdo al que llegaron ha sido hasta ahora respetado a duras penas por los hermanos, embarcados en una constante rivalidad profesional.
Tan determinante es su competencia, que hasta el ministro indio de Finanzas, P. Chidambaram, ha hecho referencia a las diferencias entre ambos: “¿A quién le importa si se pelean? Los mercados crecen por la rivalidad entre ambos”, reconoció.
El patriarca de los Ambani, Dhirubhai, era originariamente un empleado de gasolinera que había fundado la compañía Reliance Industries y construido un enorme imperio textil y siderúrgico con un entramado de más de 300 filiales.
“La gente pensó que con la separación el negocio sufriría, pero ha sucedido al contrario. Los hermanos están multiplicando su riqueza. Ambas empresas son complementarias y el grupo tiene un papel muy importante en la economía india”, dijo a Efe una fuente de la compañía.
A la muerte en 2002 del patriarca, Reliance era ya la mayor empresa de la India y lideraba la lista mundial por número de accionistas, con operaciones en el campo petroquímico, telecomunicaciones, mercado textil y las finanzas.
Pero la brecha se abrió a su muerte: apenas dos años después estallaron las diferencias entre los dos herederos, cuando Mukesh reconoció “problemas de propiedad” con su hermano por la empresa, cuya actividad suponía el 4 por ciento de la economía india.
“El acuerdo llegó a mediados de 2006. La madre, Kokilaben, se quedó el 30 por ciento de las acciones; dio un 30 por ciento a cada hijo varón y un 5 por ciento a sus dos hijas. Anil y Mukesh no tienen problema en saludarse, al menos en público”, asumió la fuente de Reliance.
En virtud del pacto, Mukesh, de profesión ingeniero, mantuvo el control de Reliance Industries en los sectores petroquímico y del gas, mientras que su hermano Anil se hizo cargo de la rama de Energía, las telecomunicaciones (RComm) y el brazo financiero del grupo.
Ambos firmaron una cláusula que les impedía entrar en competencia durante diez años, aunque apenas un año después pugnaban ya por la construcción de un puente y el desarrollo del aeropuerto de Bombay, y Anil ha mostrado últimamente interés en prospecciones de petróleo.
El pequeño intenta desarrollar su propia marca (ADAG, Anil Dhirubhai Ambani Group), pero ambos grupos, que no pierden de vista la actividad del otro, han conservado la denominación Reliance como emblema y usan el nombre en todas sus actividades.
Y, sobre todo, los dos hermanos han ejecutado ambiciosos planes de expansión que tocan ya cada rincón del mercado indio y han dado fuelle a los desbocados ascensos bursátiles anteriores al estallido en enero de la crisis financiera estadounidense.
Anil ha diversificado sus intereses en energía, entretenimiento, hoteles, propiedad y comunicaciones, mientras que Mukesh ha aumentado su presencia en el mercado de hidrocarburos, ha invertido en refinerías y ha saltado al sector de la distribución comercial.
Su competencia ha disparado sus fortunas: Mukesh posee, se estima, unos 49.000 millones de dólares, pero su hermano le pisa los talones en lo alto de las listas de multimillonarios del mundo, con 45.000 millones de dólares.
Esa competición oficiosa tiene todavía visos de aumentar con la aparición de MTN y la amenaza de acciones legales para dirimir la siempre difícil relación de los dos hermanos por Reliance, el mayor titán de la economía india.
“La gente lee ‘Reliance’ y compra sin preguntar nada. Con el nombre basta: la compañía es tan popular para la India como la estatua de la libertad lo es para Estados Unidos“, dice a Efe el analista de mercados Basant Maheswari.



















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