Harry Potter no logra impedir el estreno de “Hari Puttar”

February 4, 2009

Nueva Delhi, 22 sep 2008.- Un tribunal indio dio hoy luz verde al estreno de la película “Hari Puttar”, al desestimar un recurso de Warner Bros que pedía suspender el lanzamiento por estimar que el nombre se parecía demasiado al de un conocido niño mago.
Los jueces aceptaron el argumento de la productora india, según la cual su película se basa en un guión original y su título significa, tanto en hindi como en punjabí, hijo de Dios, informaron las agencias indias.
“Nuestra película es diferente, no tiene nada que ver con ninguna otra. El nombre depende sólo del personaje, que se llama Hari. Y Puttar significa hijo en punjabí”, aclaró a Efe Jenette Banis, la secretaria de la productora Mirchi Movies.
La película cuenta la historia del joven Hari Prasad Dhoonda, un punjabí de 10 años que emigra con su familia al Reino Unido, después de recibir su padre un encargo del Ejército indio para trabajar en un proyecto secreto.
El padre, el profesor Dhoonda, mantiene el proyecto guardado en su casa, en un chip confidencial que atrae enseguida la atención de un malvado mafioso y sus sicarios.
En un giro que recuerda a otro éxito de Hollywood (“Sólo en casa”, de 1990), la familia se va de vacaciones pero deja en casa al pequeño Hari Puttar, quien mostrará su valentía cada vez que los ladrones intentan apoderarse del chip del profesor Dhoonda.
“Habla de la libertad de un niño cuando se queda solo en casa con su primo, y de las situaciones divertidas que ocurren cuando dos ladrones intentan entrar en la casa”, dijo a la agencia IANS el productor, Munish Purii.
Para apuntalar la originalidad de “Hari Puttar: una comedia de terrores”, los productores hacen hincapié en que en la película, a diferencia de “Solo en casa”, hay canciones y un personaje animado amigo del chiquillo, que le ayuda a superar la soledad.
Las “originalidades” de Hari no convencieron a Warner Bros, propietaria de los derechos de la franquicia “Harry Potter”, que llevó en agosto el caso a los tribunales para pedir la suspensión del estreno de la cinta -previsto el pasado día 19-, al menos con su título actual.
Pero hoy, la jueza Reva Khetrapal, del Tribunal Superior de Nueva Delhi, decidió que no existe “nada en común” entre los nombres Hari Puttar y Harry Potter, por lo que permitió a su productor seguir adelante con el estreno, previsto para el próximo viernes.
Hasta el momento, la industria cinematográfica india no se ha prodigado en exceso con películas dirigidas al público infantil, aunque los productores esperan que la polémica sirva para llevar a los cines a los espectadores más curiosos.
La industria de Bombay ha sido históricamente proclive a inspirarse en sus colegas estadounidenses y usar personajes, secuencias y argumentos que a veces no se diferencian ni en la letra que separa a Bollywood de Hollywood.
Este, de hecho, no es el primer “hermanito” que le sale a Harry Potter: en la película “Aabra Ka dabra”, los espectadores asisten a las desventuras de un niño huérfano de un famoso mago que acude a una escuela de magia y encuentra a antiguos amigos de sus padres.
Los medios indios llegaron a calificar a “Bollywood” como una “factoría del robo”, después de que el año pasado el filme “Partner” sufriera una amenaza de demanda por parte de la productora de Will Smith, enfadada por el parecido de la cinta con “Hitch” (2005).
En el caso del niño mago, los propietarios de sus derechos ya habían logrado con éxito en la India que un editor retirara el libro “Harry Potter en Calcuta”, en el que el héroe conocía a personajes clásicos de la profusa literatura bengalí.
A pesar de su beligerancia contra la supuesta violación de la propiedad intelectual, Warner Bros tendrá ahora que resignarse a ver en la gran pantalla las aventuras del pequeño Hari Puttar y sus técnicas para espantar a los ladrones.
“Nosotros también hemos visto Harry Potter”, comentó a Efe la secretaria de Mirchi Movies.

Cuando “Bollywood” empieza por hache

January 18, 2009

Nueva Delhi, 29 ago 2007.- Aprovechando el desconocimiento de los realizadores occidentales, la industria india del cine, con más de 1.000 películas al año, no duda en usar personajes, secuencias y argumentos que a veces no se diferencian ni en la letra que separa a Bollywood de Hollywood.
Al ubicuo Harry Potter le ha salido, por ejemplo, un “hermanito” indio en la película “Aabra Ka Daabra”: un niño huérfano de un famoso mago que va a la mejor escuela de magia, donde, haciendo sus pinitos en el mundillo, encuentra a gente que conocía a sus padres.
El cine indio -abanderado por la industria de Bombay, Bollywood- produce más películas y vende más entradas que su rival estadounidense, aunque eso no le impide tomarlo como referencia para intentar romper las taquillas.
De esa “pasión” por las tramas occidentales dan fe los últimos estrenos: tres solteros que tienen que cuidar de un bebé, un entrenador que lleva a lo más alto a un equipo de chicas que no confían en sí mismas o una versión de “La cena de los idiotas” que se ha convertido en un título de culto.
Hace pocos días, el éxito del año, “Partner”, sufrió incluso una amenaza de demanda por parte de la productora del actor Will Smith, enfadado porque la película se toma demasiado al pie de la letra sus peripecias en “Hitch”, del año 2005.
“No sabemos nada de los productores de ‘Hitch’. Esto es una controversia creada por los medios. En Bollywood hay 700 películas nuevas cada año. ¿Pueden todas ellas ser originales?”, dijo con descaro al respecto el productor de “Partner”, Parag Sanghvi.
En la lista de títulos con “versiones a la india” figuran clásicos como “¡Qué bello es vivir!”, “Harry el sucio”, “Vértigo”, “Irma la Dulce” o “El apartamento”, naturalmente con los metrajes kilométricos y las sobredosis de baile y canciones que aderezan al cine “masala” (especiado).
Los filmes indios también se han nutrido de amor (“La boda de mi mejor amigo”, “Cuando Harry encontró a Sally”) y de humor (“Señora Doubtfire”, “Algo pasa con Mary”), han tirado de “thrillers” como “Seven” o “Atracción fatal” y de, claro, los musicales (“West Side Story”, “Annie”).
En “El milagro de Anna Sullivan” (1962) una chica sordomuda y ciega logra sobreponerse a su situación gracias a su maestra; en Bollywood bastó con cambiar a la dulce mujer por la barba del ídolo nacional, Amitabh Bachchan, que logró un gran éxito con “Black” (2005) pero fue acusado de copiar el original secuencia a secuencia.
Y en el filme “Koi Mil Gaya” -con el popular actor Hrithik Roshan-, los críticos no se ponen de acuerdo en cuánto de E.T y cuánto de Forrest Gump hay en la película, pero todos coinciden: los guionistas la han cocinado contando con ellos.
Vale cualquier título de éxito y ni siquiera “El Padrino” se ha librado del ojo de halcón de los guionistas asiáticos, como lo demuestra “Aakank Hi Aankank”, sobre las andanzas de un pobre granjero que llega a la ciudad, se convierte en mafioso y protagoniza, según la cadena musical MTV, “un remake superpatético”.
La influencia occidental llega también a la seña de identidad de Bollywood, la música: en los 70, los indios bailaban -sin saberlo- la popular “Mamma mia” del grupo ABBA, llamada allí “Mil geya hum ko saathi” (Encontré pareja), y, desde entonces, los sones occidentales se entremezclan extrañamente con ritmos locales.
¿Es Bollywood una “factoría del robo”?, llega a preguntarse el diario “Hindustan Times”.
Ante las perspectivas de negocio que el plagio puede reportar, un avispado compositor, Aadesh Shrivastav, lo tiene todo listo para crear una compañía de protección de derechos de autor contra quienes se dedican a inspirarse en el extranjero, tras hablar con el rapero estadounidense Wyclef Jean.
“Wyclef se quedó anonadado al saber que habían copiado su canción ‘María’. Dijo que muchos de sus colegas americanos no saben lo que ocurre con los compositores indios, y que habría que hacer algo”, afirmó Shrivastav.
La amenaza, sin embargo, -”sé que seré el hombre más odiado en Bollywood”, dice Shrivastav-, ya no podrá impedir que el popular Shah Rukh Khan canturree “Pretty Woman”, acompañado de sonidos discotequeros y de las mecánicas -pero creativas- coreografías indias en su película “Kal Ho Na Ho” (“Puede que no esté mañana”).
Y, mientras los indios bailan y aplauden en las salas de cine al actor Shah Rukh cuando suena Pretty Woman, ninguno se pregunta por Roy Orbison.