031 El día que quebró la fábrica de juguetes

Estándar

El día que quebró la fábrica de juguetes
se produjo en el río un vertido brutal de patitos de goma.

Las cosas ya nunca fueron lo mismo después de aquel día.

Una gran mancha de patos de goma avanzó río abajo
lenta procesión de aves silenciosas.

“Tardaremos años en recuperar el río”, decían por televisión.
“Estos patos de goma parecen tener propósitos a la deriva”.

Enseguida las autoridades lanzaron dos operaciones:
una para limpiar el río
la otra para limpiar su imagen.

La mayoría de los patos fueron interceptados por los agentes del gobierno.
Unos pocos miles quedaron varados en alguna orilla sentimental.
Unos pocos cientos terminaron ahogados por alguna corriente creativa.
Unas pocas decenas acabaron en las estanterías de los hijos de los pescadores.
Unos pocos patitos de goma fueron devorados por depredadores que nadie sabe.

Un patito de goma llegó al mar.

Quienes lo vieron afirmaron que iba navegando lentamente,
con la vista puesta en el horizonte, sin ningún gesto de emoción.

“Es un visionario”, decían las noticias
“por su apostura y su elegante navegación,
por su determinación en el rumbo,
por su segura velocidad y su bella estampa,
no hay ninguna duda:
este pato era el mejor de todos ellos”.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

030. Cápsulas del tiempo

Estándar

Hace hoy ciento un años,
don Vicente Maestre dejó un curioso testamento.

Dejó selladas tres cajas.
En cada una de ellas había metido una serie de noticias
recortadas al azar de una serie de periódicos,
y ordenó que la primera de las cajas fuera abierta diez años después de su muerte,
y que la segunda de ellas fuera abierta cincuenta años después de su muerte,
y que la tercera de ellas fuera abierta cien años después de su muerte.

Lo que quería don Vicente era, mediante su curioso experimento,
probar la vigencia de nuestras preocupaciones,
el paso del tiempo,
los cambios de valor de las cosas.

Unos académicos abrieron la primera de las cajas por encargo del alcalde,
y consignaron que sólo la mitad de las noticias elegidas,
por razones diversas, continuaban teniendo algún tipo de vigencia.

Unos abogados de Cáceres abrieron medio siglo después
la segunda de las cajas, y dejaron escrito que apenas una o dos noticias
guardaban si acaso algún interés para la historia.

Unos amigos y yo abrimos el año pasado la tercera de las cajas,
envejecida y húmeda, y estuvimos repasando las noticias.

Algunas eran verdaderas curiosidades, pero nada más.

Lo más relevante, concluimos,
es que don Vicente Maestre dejó un curioso testamento.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail