La líder intocable india ordena cambiar su estatua por ser “pequeña”

February 3, 2009

Nueva Delhi, 1 jul 2008.- La siempre polémica Mayawati, la líder intocable más poderosa de la India, ha vuelto a dar que hablar con su orden de levantar una estatua erigida en su honor y, nada más inaugurarla, ordenar su cambio por otra efigie aún más grande.
Los operarios aprovecharon la madrugada de un domingo para retirar de un parque de Lucknow (norte de la India) la estatua de su líder, que había sido instalada apenas seis semanas antes junto a las de otros líderes intocables, como Kanshi Ram.
“Kanshi Ram siempre dijo que estaría muy contento de instalar mi estatua junto a la suya. Así que he decidido erigirla para cumplir con sus deseos”, se justificó entonces Mayawati.
Pero el diseño final de la estatua, de casi cuatro metros, no debió de convencer a la líder intocable, porque ordenó la retirada pocas horas después del acto inaugural.
“Vio que su estatua era más pequeña que la de Kanshi Ram y ordenó cambiarla. Es la primera vez que una persona viva y en el poder usa dinero del Gobierno para construir una estatua propia. Esto no es apropiado, ni ético, ni lícito”, dijo a Efe un líder de la formación opositora BJP Om Prakash Singh.
Mayawati, de 1,52 metros de altura, gobierna la región de Uttar Pradesh (norte), que tiene unos 166 millones de habitantes -tanto como la unión de España, Francia, Italia y Portugal- y está entre las más pobres y subdesarrolladas del país.
A su llegada al Ejecutivo regional, a mediados de los noventa, Mayawati dedicó 5.000 millones de rupias (unos 73 millones de euros o 115 millones de dólares) a la construcción en la capital regional, Lucknow, de un parque dedicado al padre de la Constitución india, el intocable Bhimrao Ambedkar.
El memorial Ambedkar cuenta con estructuras “para que dure 1.000 años” y alberga estatuas de los principales líderes de la comunidad intocable (unos 160 millones de indios), proclive al culto al líder y a las prédicas “igualitarias” de su abanderada, Mayawati.
Los “dalit” o intocables siguen siendo la comunidad más discriminada en la rígida escala social hindú, pese a que el sistema de castas fue abolido por la Constitución de Ambedkar, en el año 1951.
Aunque todavía son objeto de discriminaciones, los “dalit” tenían tradicionalmente prohibido el acceso a lugares sagrados y debían dedicarse a tareas consideradas “impuras” por las otras castas, que evitaban incluso el contacto con su sombra “manchada”.
Su líder Mayawati trufa sus discursos con menciones a la “justicia social” y la defensa del sistema de cuotas que favorece la inserción social de los intocables, lo que no impide una propensión al lujo y los fastos en su honor personal.
En su último cumpleaños, Mayawati (52 años) recibió diez toneladas de flores, un avión, un millón de pastelitos y diamantes por gentileza de sus funcionarios; se iluminaron edificios gubernamentales y se la agasajó hasta con un helicóptero oficial.
“La gente me muestra respeto, afecto y amor. Todo el mundo debería estar contento”, dijo, el pasado mes de enero, ante las cámaras de televisión la coqueta Mayawati.
Y, además, añadió: “He decidido celebrar mi cumpleaños con simpleza”.
La intocable inició su cuarto mandato en Uttar Pradesh el año pasado, pese a las alegaciones de corrupción que pesan contra ella y su creciente riqueza -unos 13 millones de dólares, 8,2 millones de euros-, que atribuye a las donaciones de sus seguidores.
En cinco años, la líder intocable ha multiplicado un 4.600 por ciento su fortuna declarada, ha mostrado con asiduidad su pasión por las joyas y no ha dudado en pagar con dinero público actos celebrados en su honor y hasta estatuas, como la que, de nuevo, luce en Lucknow.
Quienes paseen por el Memorial Ambedkar, de Lucknow, pueden contemplar ya el legado broncíneo con el que Mayawati quiere ser recordada: una mole de 18 toneladas de peso, 4,5 metros de alto y un coste público de casi 635.000 euros (más de un millón de dólares).
La estatua del parque es ahora más grande, tiene rasgos faciales ligeramente diferentes y un bolso al hombro.

Arte indio: ¿dónde está Husain?

August 21, 2008

“El arte es una inversión muy buena en la India. Compras ahora y en unos años el valor se multiplica”, me cuenta un galerista en la primera Feria internacional del Arte en la India. Los organizadores sacan pecho por la nómina de artistas, más de 200, y las 35 galerías punteras que están representadas en el Palacio de Ferias de Nueva Delhi, más conocido como Pragati Maidan.

La bienvenida la da un automóvil hecho con esqueletos de pega, ante el que los visitantes, poco acostumbrados al arte contemporáneo, se hacen fotos entre sonrisas. Luego callejean por los puestos de las galerías, donde los cuadros abstractos se entremezclan con retratos experimentales de Gandhi y otros motivos que demuestran la existencia de una “vía india” para el arte contemporáneo.

Los artistas deambulan en sandalias; los visitantes más elegantes dan pequeños grititos para garantizar su sensibilidad entre el gentío. Una feria, parece, de lo más homologable con occidente. “El mercado indio –recuerda en un comunicado la organización- ha crecido un 485 por ciento en la última década, lo que lo convierte en el cuarto más boyante del mundo”.

Y los hombres de negocios se lanzan a la compra de Souzas, de Mehtas, de Burmans, de los nuevos nombres que poco a poco van poblando las paredes más animadas de la India. De todos, salvo de uno: M.F. Husain, el más mediático de los pintores, que se ha convertido en el centro de la polémica… sin estar presente en la muestra.

“Hicimos llegar una advertencia (a las galerías) del riesgo real de incluir a Husain”, dijo al diario Hindustan Times Sunil Gautam, el director de la organización. “La exposición tiene un valor de millones de dólares y hay miles de visitantes”.

Pero, ¿es Husain un hombre peligroso? ¿atenta contra sus colegas de profesión, destruye sus obras? Lejos de la realidad: Husain, de 93 años y conocido como el “Picasso de la India”, vive entre Dubai y Londres y desea volver a su país, pero no puede.

Lo que teme la organización, de hecho, es que la exposición de cualquiera de sus pinturas atraiga la atención y la ira de la “policía moral” india, el nombre que reciben en la India los grupos conservadores que intentan mantener a rajatabla –para ellos y para los demás- la tradición y las normas de “decencia” en el país.

Para Husain, los problemas comenzaron en 1996, ya octogenario, coincidiendo con la publicación en una revista de varios retratos de diosas hindúes desnudas realizados en los setenta. El artículo, titulado “Un pintor de carne”, supuso la presentación de ocho denuncias contra el pintor por “promover el odio religioso”.

Aunque esas acusaciones fueron luego desestimadas por los tribunales, Husain recibió amenazas de muerte y su casa fue atacada por un grupo de radicales hindúes que destruyó varios de sus trabajos. El pintor abandonó la India y ya en el exilio, vio de lejos una nueva polémica, esta vez hace un par de años.

La pintura en cuestión, “Bharat Mata” (“Madre India“), representaba a una mujer desnuda superpuesta al mapa de la India y con los nombres de algunas regiones escritas en su cuerpo. Fue expuesta en una muestra sobre Cachemira, y automáticamente recibió las críticas de grupos hindúes como el VHP (Organización del Mundo Hindú).

El pintor se disculpó por su obra, prometió retirarla de las subastas y desde entonces aguarda su ocasión para volver a la India. “La única manera es quizá que los conservadores hindúes vuelvan al poder”, dijo recientemente, confiando en que ellos podrían controlar a sus propios militantes para evitar los ataques a este “hombre viejo”.

Pero Husain es de hecho apenas uno de los puntos de mira de las organizaciones más radicales de la India, como el RSS, el Shiv Sena o el VHP, en la parte hindú, y el SIMI y los clérigos fundamentalistas a la cabeza en la parte musulmana.


Sus actividades –y las de otros grupos de nervio rápido- van desde el saqueo de oficinas de periódicos por publicar artículos inconvenientes hasta la destrucción de salas de cine por proyectar películas consideradas ofensivas. Su lista incluye las “cheer-leaders” del críquet, los caricatur
istas atrevidos o los actores deslenguados.

Así, la tenista musulmana Sania Mirza ya no juega en India por las críticas contra su ropa deportiva; la escritora Taslima Nasreen tuvo que abandonar Calcuta por sus críticas a los musulmanes; a la actriz Khusboo le lanzaron tomates por romper una lanza a favor del sexo prematrimonial…

A esta intocable la desnudaron por manifestarse por sus derechos en AssamUn largo pliego, en fin, de ofensas contra la tradición que termina a menudo con las disculpas de los personajes, previa violencia o acción de los tribunales. “Entiendo a los organizadores de la muestra artística –se resigna Husain, con ánimo de conciliar o con síndrome de Estocolmo-. En la India hay 2.500 denuncias contra mí”.

Poco antes del inicio de la exposición, el Ministerio de Cultura emitió un comunicado negando “haber sido consultado sobre los artistas presentes en la exposición”. O sea, alabando la libertad de expresión aprovechando esta vez que la patata caliente era de otro: “Estaríamos contentos si todos los grandes artistas, incluidas las pinturas de Husain, estuvieran representadas”.

En esta ocasión, el pintor ha recibido el apoyo de la organización de artistas SAHMAT, que en solidaridad ha organizado una exhibición paralela donde están presentes 20 de sus obras, sin que por el momento los adalides de la policía moral hayan emitido veredicto.

Por si acaso, en la pomposa Feria India del Arte, donde una vanguardista caja de cucarachas divierte a los visitantes o donde el esbozo de una estación de tren señala el colorismo de la pintura india; en la primera Feria india del Arte, digo, hay muchos retratos de mujeres con sari, pero ni un solo desnudo.

Fotografías: M. F. Husain, su obra “Bharat Mata”, una intocable huye tras ser desnudada por manifestarse.