Se cumplen, entre la devoción y el rencor, 25 años del asesinato de Indira Gandhi

November 5, 2009

Nueva Delhi, 31 oct 2009.- La devoción y el rencor se mezclan en el recuerdo de Indira Gandhi a los 25 años de su asesinato, conmemorado hoy con respeto por cientos de millones de indios pero no por la minoría sij, que le recrimina aún el ataque a su templo sagrado.
En los últimos días se han multiplicado las referencias, los especiales de televisión y las muestras de cariño que le dedican sus herederos -su nuera Sonia Gandhi y sus nietos, Rahul y Priyanka-, quienes mantienen el control del gubernamental Partido del Congreso.
“En esta ocasión sombría, debemos recordar y reflejarnos en su simple y austera forma de vivir y conducirse. Sigamos guiados por ella”, pidió la italiana Sonia, hoy líder del partido, en el último número de la revista interna de la formación.
El 31 de octubre de 1984, Indira Gandhi, por entonces primera ministra, fue tiroteada por dos de sus guardaespaldas sijs cuando salía de casa camino de una entrevista con el actor británico Peter Ustinov.
Indira pagó así haber ordenado el asalto a sangre y fuego en junio anterior del Templo Dorado de Amritsar, donde se habían atrincherado radicales armados, en una operación que causó cientos de muertos.
El magnicidio desencadenó gravísimos disturbios y una matanza callejera de sijs en Delhi que se cobró la vida de 3.000 personas, unos hechos que las organizaciones sijs más radicales recordarán el 3 de noviembre con una huelga.
“Al atacar el Templo Dorado, Indira escribió la historia negra de los sijs. Su asesinato no fue sino una reacción emocional, pero ahora los sijs hemos pasado página”, aseguró a Efe Darmegh Singh, secretario de la organización que controla los templos de esta fe, el SGPC.
A diferencia de los sijs, millones de indios valoran todavía el legado político de Indira Gandhi y citan como su mayores logros el haber partido Pakistán en dos con la creación de Bangladesh en 1971 -el Ejército indio ayudó a los bangladeshíes en esa guerra- y las primeras pruebas atómicas indias, desarrolladas tres años después.
Pero sus detractores critican su autoritarismo y, sobre todo, el haber estado detrás del episodio más negro desde la independencia india: la declaración de un estado de excepción, en 1975, que llevó a miles de opositores a la cárcel e impuso la censura en los medios.
Indira justificó la medida por la tensión política y social que sufría el país, pero la mayoría de los historiadores coinciden en que sólo pretendía desbaratar un proceso judicial por irregularidades electorales que la habría apartado del poder.
La primera ministra revocó el estado de excepción un año y medio después, y aunque los ciudadanos la castigaron con una derrota en las urnas, volvió al poder en los comicios de 1980, meses antes de la muerte en accidente de su hijo menor y delfín político, Sanjay.
“Ella era mi ídolo en aquellos momentos -dijo hace unos meses su nieta Priyanka, hija del también asesinado Rajiv Gandhi-. Supongo que la gente la recuerda como una persona dura, pero para sus nietos era la mejor abuela y la más dulce”.
Indira buceó en las políticas de su padre, Jawaharlal Nehru: se alineó con la Unión Soviética -el presidente de EEUU Richard Nixon se refirió a ella como una “bruja“- y trató de desarrollar la industria y acabar con la pobreza endémica de la India.
Pero lejos del estilo de su padre, Indira inauguró la era del populismo político: nacionalizó la banca, se rodeó de fieles -no necesariamente capaces- y gobernó a golpe de eslóganes como “Acabemos con la pobreza” o el famoso “India es Indira” que coreaban sus partidarios.
Todavía hoy da sus frutos aquella manera de entender la política, si se toma como referente de popularidad el memorial capitalino establecido en su casa, donde los visitantes pueden ver fotografías familiares o el sari marrón que llevaba cuando murió.
Cada mañana, la vivienda de Indira, adyacente a su oficina, se llena de miles de modestos gujaratíes, bengalíes de cara acolchada e indios sureños de piel oscura que vienen a Delhi tras días de autobús y se detienen en primer lugar ante la placa en el punto donde fue tiroteada.
El texto de la placa es suyo: “Si muero violentamente, como algunos temen y unos pocos planean, sé que la violencia estará en el pensamiento y la acción del asesino, no en mi muerte, porque no hay odio tan oscuro que eclipse el amor por mi gente y mi país”.

Los Gandhi votan en la cuarta jornada electoral de las elecciones indias

September 4, 2009

Nueva Delhi, 7 may 2009.- La familia Gandhi al completo depositó hoy en Nueva Delhi su voto en la cuarta y penúltima fase de las elecciones indias, que transcurrió bajo un intenso calor y con algunos sucesos aislados de violencia.
Los colegios cerraron sus puertas a las 17.00 horas locales (11.30 GMT), según la Comisión Electoral, diez horas después de la apertura.
En esta ocasión, a las urnas estaban llamados 94,6 millones de indios inscritos en 85 circunscripciones de los estados norteños de Bihar, Haryana, Punjab, Cachemira, Rajasthán y Uttar, en el oriental de Bengala y en el territorio capitalino de Delhi.
En la capital india, emitieron su voto la líder del gobernante Partido del Congreso, Sonia Gandhi, y sus dos hijos, Priyanka y Rahul, a pesar de que tanto la madre como el vástago concurren como candidatos por dos distritos rurales del norte del país.
Sonia Gandhi acudió acompañada de la jefa del Gobierno delhí, Sheila Dikshit, y ambas enseñaron a las cámaras sus dedos índices con la señal de tinta indeleble que los oficiales de urna marcan en el votante para evitar fraudes.
Su hijo Rahul, a quien muchos señalan como futuro primer ministro de la India, llegó al colegio bajo una nube de cámaras y tuvo ocasión de responder con un “ya veremos” a un votante que le preguntó a bocajarro si desempeñará bien ese hipotético cargo, según la agencia IANS.
Más problemas tuvo el jefe de la Comisión Electoral, Navin Chawla, quien tuvo que aguardar y pelear en Nueva Delhi, en camisa de manga corta, para poder emitir su voto porque la dirección de su domicilio que figuraba en la lista de votantes era incorrecta.
“No se vota sólo por un candidato o un partido, es también un voto por la democracia. Igual que un océano está compuesto por gotas de agua, la democracia está hecha por cada voto”, dijo Chawla tras emitir su sufragio, según PTI.
“No tiene nada de excitante, sólo que, después de cinco años, tienes que pulsar un botón”, dijo a Efe el estudiante delhí Gagandeep Singh, que votó en una del millón de máquinas electrónicas dispuestas para estos comicios.
Las calles de Delhi amanecieron desiertas, con comercios, oficinas y lugares de ocio cerrados, porque el Gobierno declaró el día festivo, tras dos jornadas en las que además prohibió el consumo de alcohol.
Como en jornadas electorales previas, el calor del verano está teniendo su impacto: dos personas murieron víctimas de golpes de calor mientras esperaban en la cola para votar en la ciudad de Midnapore (Bengala), donde tuvieron lugar varios sucesos violentos.
Según una fuente policial citada por PTI, un grupo de alborotadores lanzaron una bomba casera a un votante que regresaba a su casa en la demarcación de Jangipur, por la que se presenta el ministro de Exteriores, Pranab Mukherjee.
Y en un pueblo de Rajasthan, la Policía mató a tiros a una persona cuando una multitud intentaba robar una máquina electrónica de votación.
Los comicios fueron divididos en cinco fases por razones de seguridad, lo que no evitó que 21 personas perdieran la vida en ataques de la guerrilla maoísta o grupos separatistas durante las dos primeras etapas, el 16 y 23 de abril.
Tras la cuarta ronda de votaciones, son 457 el número de escaños ya decididos, de los 543 que componen el Parlamento nacional.
Sometidos a una fuerte competencia y sin favorito claro, los distintos partidos han recurrido a una agresiva estrategia que ha incluido el recurso a las nuevas tecnologías en su disputa por cada voto de los 714 millones de electores llamados a las urnas.
En la red, el primer ministro, Manmohan Singh (del partido de Gandhi), el opositor L.K. Advani, o la líder “dalit” o intocable Mayawati protagonizan curiosos juegos atléticos en los que compiten por la victoria, obviando el hecho de que los dos primeros tienen 76 y 81 años.
Y son numerosos los mensajes de móvil no solicitados que realizan peticiones expresas de voto para tal o cual partido, o llamadas a la participación como la que hicieron la semana pasada varios actores de cine que sin embargo, llegado el momento, se abstuvieron.
“Corre, corre a votar. El voto acaba a las cinco de la tarde. La India necesita tu voto. No votar te remorderá en la conciencia para siempre. No seas Pappu (un personaje popular poco elegante). Pásalo”, rezaba hoy mismo uno de esos mensajes.