El bazar telefónico indio, un incordio sin visos de solución

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Nueva Delhi, 21 mar.- Ininteligibles ofertas a cargo de operadoras balbuceantes, mensajes de madrugada y llamadas indeseadas a tutiplén han convertido los aparatos de teléfono móvil en la India en un bazar publicitario al que las autoridades no logran poner coto.
Sin que uno sepa cómo se hicieron con su número, en la India son constantes -también a horas intempestivas- las “ofertas” de compañías no identificadas, que bombardean con mensajes de texto, voces grabadas de actores famosos o ruidosas melodías para captar clientes.
Con un mercado de telefonía que añade unos 18 millones de líneas mensuales y cuenta ya, según datos de enero pasado, con 770 millones, el poco regulado sector de la telefonía está siendo escenario de una entrada a degüello de los anunciantes.
La lista de promociones es casi interminable: a los clásicos politonos y ofertas de melodías se unen las llamadas de promociones de las propias telefónicas y otras más raras, como las de inversiones en propiedades, tratamientos adelgazantes, ventas de lo más variopintas o tutorías de matemáticas que dicen ser la monda.
“El cinturón de adelgazamiento sauna reduce las grasas hasta 10 kilos (Resultados 100%). Precio: 650 rupias…”, repite como un martillo uno de los mensajes de móvil.
No es que no haya intentos de modificar la situación: la Autoridad Reguladora de Telecomunicaciones de la India (TRAI) llegó a establecer hace años, sin resultado, un registro concebido para que quienes se dieran de alta dejaran de recibir publicidad.
“Lo que le decimos a la TRAI es que invierta la política. O sea, que sólo quien se registre porque quiere publicidad pueda recibir las llamadas o mensajes. Incluso con registros para segmentos particulares, como seguros o bancos”, dijo a Efe el subdirector de la organización de consumidores Consumer Voice, Sisir Ghosh.
La TRAI había anunciado para el primero de enero la entrada en vigor de una nueva normativa más estricta, pero ha ido retrasando los plazos varias veces -el último estaba fijado para hoy- “por motivos técnicos”.
Los consumidores, había prometido la TRAI, podrán elegir si bloquean llamadas bajo siete categorías, como salud, educación o finanzas; se acotará la publicidad a las horas diurnas y los anunciantes tendrán números que comienzan por “140” para facilitar su identificación y el rechazo del usuario.
Además, los bancos y las firmas de seguros -fuentes constantes de mensajes y llamadas- no podrán llamar, sino sólo enviar mensajes para informar sobre transacciones, y se establece un límite de 100 mensajes diarios para los anunciantes individuales.
La multa para quienes hagan caso omiso de estas reglas será de 25.000 rupias (unos 550 dólares) en primera instancia, aunque las sanciones posteriores pueden llegar a las 250.000 rupias.
La normativa pendiente de aplicación no ha calmado la inquietud de los expertos, quienes afirman que servirá para controlar a las compañías registradas, pero tendrá poco efecto sobre las no registradas, que son de todos modos la mayor amenaza.
“Anuncio algo, contacto con una empresa de marketing, que a su vez contacta con otra agencia que obtiene los datos de los proveedores de servicio. Cien mil números cuestan unos 175 dólares. Si además quieres dirección e-mail, sube un poco”, explicó Ghosh.
Según un portavoz de la TRAI, la nueva norma facultará al regulador para imponer multas e incluso cortar la línea a las compañías infractoras, pero las organizaciones de consumidores desconfían.
“El registro anterior para evitar esas llamadas no funcionó. Así que no es la primera vez que la TRAI toma medidas. Su éxito dependerá de que aplique la norma con rigor”, dijo a Efe el subdirector de Competencia en la organización de consumidores CUTS, Rijit Sengupta.
De momento, hay motivos para la desconfianza, pues la TRAI ha ido retrasando la entrada en vigor de la nueva regulación y, esta última vez, sin nueva fecha en el horizonte.
Según su último comunicado, el Departamento de Telecomunicaciones (DoT) empezó el registro de compañías de telemarketing el pasado enero, pero sólo para anunciantes por móvil, y sigue sin asignar series de números especiales para los que emplean la red fija.
Además, las compañías telefónicas siguen argumentando mes a mes que son incapaces de proporcionar los recursos para el telemarketing por móvil “debido al alto tráfico originado” por los anunciantes.

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Si tu vecina es maltratada, ¡llama al timbre!

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Nueva Delhi, 18 feb 2009.- ¿Tu vecina está siendo golpeada por su marido?. Pues un simple timbrazo a la puerta con cualquier excusa es la fórmula que propone una original campaña de publicidad para aliviar la tragedia del maltrato doméstico en la India, habitual en gran parte de los hogares.
La campaña “Bell Bajao” (llama al timbre, en hindi) ha sido preparada por la ONG “Breakthrough” en colaboración con el Ministerio indio de la Mujer, y es una apuesta por la participación ciudadana en un asunto que afecta a un tercio de las mujeres indias, según los responsables.
“Hay que romper la idea de que la violencia doméstica es cosa privada. Es importante que la gente intervenga y además queremos la implicación de los hombres. Da igual la edad, la riqueza o la educación, cualquiera puede prevenir esa violencia”, explicó en una entrevista con Efe la responsable de “Breakthrough” Sunita Menon.
Los pulcros anuncios televisivos de la campaña inciden en los gritos rotos de una mujer maltratada, hasta que alguien reacciona y acude a la casa en cuestión con cualquier excusa cotidiana -un poco de azúcar, usar el teléfono, una pelota perdida- para cortar la ira del maltratador.
En los tres anuncios insertados en televisión, son hombres o niños los que acuden en socorro de la víctima y ofrecen a su verdugo una mirada o actitud de advertencia que consigue avergonzarlo.
“Generalmente pensamos que es un asunto privado y que no debemos intervenir”, admitió Charu Saxena, una joven de clase media de Delhi, para quien la campaña es “una forma muy sutil de hacer algo con sólo llamar al timbre. Es perfecto”.
Una empleada del hogar que no quiso dar su nombre dijo a Efe que en su vecindario han logrado contener a un hombre que “siempre llegaba a casa borracho y pegaba mucho a su esposa”. Más que la llegada de la Policía, ha sido la intervención de sus vecinos la que lo ha frenado.
“Breakthrough”, que se felicita por el éxito cosechado en pocas semanas de campaña, confía en la intervención comunitaria para frenar el maltrato conyugal, una plaga, si se piensa que el 37 por ciento de las mujeres indias están sometidas a violencia doméstica, según datos oficiales.
“Nuestra campaña recuerda que la violencia no es sólo física, sino de muchos tipos. Como pasa en la comunidad, la respuesta debe ser comunitaria. Es que la gente pensaba hasta hace poco que el bofetón de cuando en cuando estaba bien”, expuso Menon.
Las últimas estadísticas disponibles, de 2006, revelan una realidad preocupante: un 51 por ciento de los hombres justifica el maltrato en casos de “falta de respeto a la familia” y hay quien también cita como causas el rechazo a practicar sexo o un plato de deficiente sabor.
Esos porcentajes, recogidos por el Tercer Sondeo de Bienestar Familiar, son también alarmantes entre las mujeres: el 55 por ciento de ellas dijo que la violencia era prerrogativa del marido y una de cada tres admitió haberla sufrido en sus primeros cinco años de matrimonio.
“La cifra es aún mayor, pero muchas mujeres no lo dicen. La sociedad india es muy tradicional. El hecho de que tantas mujeres consideren normal la violencia ilustra las fuertes raíces de la discriminación, que dura generaciones”, dijo a Efe la directora del la ONG de defensa de los derechos de la mujer Centro de Investigación Social Ranjana Kumari.
En muchos hogares indios, domina la creencia de que la autoridad masculina no puede ser cuestionada y de que el marido es superior a la mujer, unas ideas reforzadas porque la mayoría de las indias pasan a vivir con la familia política al casarse.
Según los datos oficiales, el 41 por ciento de los casi 76.000 delitos contra mujeres registrados en 2007 fueron “actos de crueldad de maridos y familiares” y apenas el 21 por ciento recibieron condena judicial.
“Cada vez se quejan más mujeres porque hay más concienciación social. Ahora lo que falta es que se agilice la justicia y que las políticas de protección tengan más fondos. Apenas hay policías para proteger a las víctimas”, razonó Kumari.
Y mientras la lenta administración se pone en marcha, decenas de millones de mujeres indias aguardan ahora que alguien llame al timbre de casa con cualquier excusa.

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