Se cumplen, entre la devoción y el rencor, 25 años del asesinato de Indira Gandhi

November 5, 2009

Nueva Delhi, 31 oct 2009.- La devoción y el rencor se mezclan en el recuerdo de Indira Gandhi a los 25 años de su asesinato, conmemorado hoy con respeto por cientos de millones de indios pero no por la minoría sij, que le recrimina aún el ataque a su templo sagrado.
En los últimos días se han multiplicado las referencias, los especiales de televisión y las muestras de cariño que le dedican sus herederos -su nuera Sonia Gandhi y sus nietos, Rahul y Priyanka-, quienes mantienen el control del gubernamental Partido del Congreso.
“En esta ocasión sombría, debemos recordar y reflejarnos en su simple y austera forma de vivir y conducirse. Sigamos guiados por ella”, pidió la italiana Sonia, hoy líder del partido, en el último número de la revista interna de la formación.
El 31 de octubre de 1984, Indira Gandhi, por entonces primera ministra, fue tiroteada por dos de sus guardaespaldas sijs cuando salía de casa camino de una entrevista con el actor británico Peter Ustinov.
Indira pagó así haber ordenado el asalto a sangre y fuego en junio anterior del Templo Dorado de Amritsar, donde se habían atrincherado radicales armados, en una operación que causó cientos de muertos.
El magnicidio desencadenó gravísimos disturbios y una matanza callejera de sijs en Delhi que se cobró la vida de 3.000 personas, unos hechos que las organizaciones sijs más radicales recordarán el 3 de noviembre con una huelga.
“Al atacar el Templo Dorado, Indira escribió la historia negra de los sijs. Su asesinato no fue sino una reacción emocional, pero ahora los sijs hemos pasado página”, aseguró a Efe Darmegh Singh, secretario de la organización que controla los templos de esta fe, el SGPC.
A diferencia de los sijs, millones de indios valoran todavía el legado político de Indira Gandhi y citan como su mayores logros el haber partido Pakistán en dos con la creación de Bangladesh en 1971 -el Ejército indio ayudó a los bangladeshíes en esa guerra- y las primeras pruebas atómicas indias, desarrolladas tres años después.
Pero sus detractores critican su autoritarismo y, sobre todo, el haber estado detrás del episodio más negro desde la independencia india: la declaración de un estado de excepción, en 1975, que llevó a miles de opositores a la cárcel e impuso la censura en los medios.
Indira justificó la medida por la tensión política y social que sufría el país, pero la mayoría de los historiadores coinciden en que sólo pretendía desbaratar un proceso judicial por irregularidades electorales que la habría apartado del poder.
La primera ministra revocó el estado de excepción un año y medio después, y aunque los ciudadanos la castigaron con una derrota en las urnas, volvió al poder en los comicios de 1980, meses antes de la muerte en accidente de su hijo menor y delfín político, Sanjay.
“Ella era mi ídolo en aquellos momentos -dijo hace unos meses su nieta Priyanka, hija del también asesinado Rajiv Gandhi-. Supongo que la gente la recuerda como una persona dura, pero para sus nietos era la mejor abuela y la más dulce”.
Indira buceó en las políticas de su padre, Jawaharlal Nehru: se alineó con la Unión Soviética -el presidente de EEUU Richard Nixon se refirió a ella como una “bruja“- y trató de desarrollar la industria y acabar con la pobreza endémica de la India.
Pero lejos del estilo de su padre, Indira inauguró la era del populismo político: nacionalizó la banca, se rodeó de fieles -no necesariamente capaces- y gobernó a golpe de eslóganes como “Acabemos con la pobreza” o el famoso “India es Indira” que coreaban sus partidarios.
Todavía hoy da sus frutos aquella manera de entender la política, si se toma como referente de popularidad el memorial capitalino establecido en su casa, donde los visitantes pueden ver fotografías familiares o el sari marrón que llevaba cuando murió.
Cada mañana, la vivienda de Indira, adyacente a su oficina, se llena de miles de modestos gujaratíes, bengalíes de cara acolchada e indios sureños de piel oscura que vienen a Delhi tras días de autobús y se detienen en primer lugar ante la placa en el punto donde fue tiroteada.
El texto de la placa es suyo: “Si muero violentamente, como algunos temen y unos pocos planean, sé que la violencia estará en el pensamiento y la acción del asesino, no en mi muerte, porque no hay odio tan oscuro que eclipse el amor por mi gente y mi país”.

Gobierno indio queda formado con nueva jura de ministros y sin Rahul Gandhi

September 4, 2009

Nueva Delhi, 28 may 2009.- El Gobierno de la India quedó hoy al fin configurado por 79 miembros, tras un segunda y masiva jura de ministros y viceministros entre los que no se halla el considerado heredero de la dinastía Gandhi y secretario general del Partido del Congreso, el joven Rahul.
La ceremonia de jura empezó a las 11.30 horas locales (06.00 GMT) en el palacio presidencial delhí ante la jefa de Estado, Pratibha Patil, y bajo la mirada de la presidenta del Partido del Congreso, Sonia Gandhi, y el primer ministro, Manmohan Singh, entre cientos de invitados.
Se presentaron 14 ministros y 45 viceministros, quienes, tras escuchar el himno nacional, juraron uno por uno fidelidad a la Constitución y prometieron salvaguardar la soberanía y la integridad de la India, aunque sus carteras no fueron asignadas hasta horas más tarde.
Singh juró su cargo el pasado viernes, como parte de un primer núcleo de 19 ministros, a la espera de llegar a un acuerdo con sus socios de coalición respecto a la composición definitiva del Gobierno y el reparto de carteras.
Alcanzado el pacto, Singh, que afronta su segunda legislatura, encabezará un Gobierno de sólo nueve mujeres y una alta media de edad (roza los 62 años), aunque sí destaca la presencia de miembros de distintas minorías religiosas, étnicas, regionales y de casta.
El nuevo Consejo de Ministros es una “mezcla de experiencia y energía juvenil”, dijo el primer ministro tras la ceremonia, según la agencia india PTI.
“Hay varios factores como la disponibilidad del talento y otras consideraciones que tuvieron un rol”, añadió.
No estará en el Gobierno finalmente Rahul Gandhi, el hijo de 38 años de Sonia y del ex primer ministro fallecido Rajiv Gandhi, quien ha preferido continuar dedicándose a fortalecer el partido fuera del Ejecutivo, según reconoció hoy él mismo a los medios.
Su lugar será ocupado, como viceministros, por algunos de los jóvenes del partido con mayor proyección, como Jyotiraditya Scindia (Comercio), Jitin Prasada (Petróleo) o Sachin Pilot (Información), todos ellos menores de cuarenta años e igualmente herederos de las dinastías que controlan el Congreso.
Al final de la jornada, la alianza gobernante hizo público el reparto final de carteras, que incluyó alguna sorpresa como el nombramiento del líder cachemir Farooq Abdullah, de la Conferencia Nacional, como ministro de Energías Renovables.
Un flamante nuevo fichaje del partido, Shashi Tharoor, que ganó su escaño en estas elecciones después de una larga carrera en el seno de la ONU durante la que llegó a figurar como candidato al puesto de secretario general, será viceministro de Exteriores, un departamento dirigido por S. M. Krishna.
Ambika Soni, una política ligada al Congreso, deja Cultura y asume la cartera de Información, mientras que Kamal Nath, antiguo titular de Comercio que aspiraba a un cargo importante, estará al frente de Transportes y Carreteras y Anand Sharma deja de ser el “número dos” de Exteriores para dirigir Comercio.
La Alianza Progresista Unida (UPA), liderada por el Congreso, rozó en los comicios los 272 escaños que marcan la mayoría absoluta en la Cámara Baja, aunque rebasó ese límite tras lograr el apoyo de varias pequeñas formaciones y candidatos independientes.
El Congreso aporta al Consejo de Ministros 60 militantes, incluido el propio Singh, mientras que los 19 cargos restantes están en manos de distintos aliados que forman parte de la UPA.
Las negociaciones del Partido del Congreso con sus socios para el reparto de cargos encallaron estos días con el partido tamil Dravida Munnetra Kazhagam (DMK), cuyo líder, M. Karunanidhi, llegó a amenazar con dar sólo un apoyo externo a la coalición de Gobierno.
Finalmente, Karunanidhi ha logrado el rango de ministros para su sobrino-nieto Dayanidhi Maran, su hijo M.A. Azhagiri y el alto cargo A. Raja, además de obtener cuatro puestos de viceministro.
Ellos, como la casi totalidad de los nuevos ministros, optaron por portar ropas tradicionales durante la ceremonia de hoy, con Pratibha Patil luciendo un sari dorado y celeste y guiando las juras de los representantes en inglés o hindi, según el caso.
La viceministra más joven, Agatha Sangma, de sólo 28 años e hija de un veterano dirigente del Partido del Congreso Nacionalista y ahora viceministra de Desarrollo Rural, fue la última en jurar su cargo, antes de que el himno indio pusiera fin a la ceremonia igual de la misma forma que empezó.
Singh ya había asignado el día 23 los Ministerios de Exteriores, Defensa, Interior y Finanzas a pesos pesados de su partido.

Los Gandhi votan en la cuarta jornada electoral de las elecciones indias

September 4, 2009

Nueva Delhi, 7 may 2009.- La familia Gandhi al completo depositó hoy en Nueva Delhi su voto en la cuarta y penúltima fase de las elecciones indias, que transcurrió bajo un intenso calor y con algunos sucesos aislados de violencia.
Los colegios cerraron sus puertas a las 17.00 horas locales (11.30 GMT), según la Comisión Electoral, diez horas después de la apertura.
En esta ocasión, a las urnas estaban llamados 94,6 millones de indios inscritos en 85 circunscripciones de los estados norteños de Bihar, Haryana, Punjab, Cachemira, Rajasthán y Uttar, en el oriental de Bengala y en el territorio capitalino de Delhi.
En la capital india, emitieron su voto la líder del gobernante Partido del Congreso, Sonia Gandhi, y sus dos hijos, Priyanka y Rahul, a pesar de que tanto la madre como el vástago concurren como candidatos por dos distritos rurales del norte del país.
Sonia Gandhi acudió acompañada de la jefa del Gobierno delhí, Sheila Dikshit, y ambas enseñaron a las cámaras sus dedos índices con la señal de tinta indeleble que los oficiales de urna marcan en el votante para evitar fraudes.
Su hijo Rahul, a quien muchos señalan como futuro primer ministro de la India, llegó al colegio bajo una nube de cámaras y tuvo ocasión de responder con un “ya veremos” a un votante que le preguntó a bocajarro si desempeñará bien ese hipotético cargo, según la agencia IANS.
Más problemas tuvo el jefe de la Comisión Electoral, Navin Chawla, quien tuvo que aguardar y pelear en Nueva Delhi, en camisa de manga corta, para poder emitir su voto porque la dirección de su domicilio que figuraba en la lista de votantes era incorrecta.
“No se vota sólo por un candidato o un partido, es también un voto por la democracia. Igual que un océano está compuesto por gotas de agua, la democracia está hecha por cada voto”, dijo Chawla tras emitir su sufragio, según PTI.
“No tiene nada de excitante, sólo que, después de cinco años, tienes que pulsar un botón”, dijo a Efe el estudiante delhí Gagandeep Singh, que votó en una del millón de máquinas electrónicas dispuestas para estos comicios.
Las calles de Delhi amanecieron desiertas, con comercios, oficinas y lugares de ocio cerrados, porque el Gobierno declaró el día festivo, tras dos jornadas en las que además prohibió el consumo de alcohol.
Como en jornadas electorales previas, el calor del verano está teniendo su impacto: dos personas murieron víctimas de golpes de calor mientras esperaban en la cola para votar en la ciudad de Midnapore (Bengala), donde tuvieron lugar varios sucesos violentos.
Según una fuente policial citada por PTI, un grupo de alborotadores lanzaron una bomba casera a un votante que regresaba a su casa en la demarcación de Jangipur, por la que se presenta el ministro de Exteriores, Pranab Mukherjee.
Y en un pueblo de Rajasthan, la Policía mató a tiros a una persona cuando una multitud intentaba robar una máquina electrónica de votación.
Los comicios fueron divididos en cinco fases por razones de seguridad, lo que no evitó que 21 personas perdieran la vida en ataques de la guerrilla maoísta o grupos separatistas durante las dos primeras etapas, el 16 y 23 de abril.
Tras la cuarta ronda de votaciones, son 457 el número de escaños ya decididos, de los 543 que componen el Parlamento nacional.
Sometidos a una fuerte competencia y sin favorito claro, los distintos partidos han recurrido a una agresiva estrategia que ha incluido el recurso a las nuevas tecnologías en su disputa por cada voto de los 714 millones de electores llamados a las urnas.
En la red, el primer ministro, Manmohan Singh (del partido de Gandhi), el opositor L.K. Advani, o la líder “dalit” o intocable Mayawati protagonizan curiosos juegos atléticos en los que compiten por la victoria, obviando el hecho de que los dos primeros tienen 76 y 81 años.
Y son numerosos los mensajes de móvil no solicitados que realizan peticiones expresas de voto para tal o cual partido, o llamadas a la participación como la que hicieron la semana pasada varios actores de cine que sin embargo, llegado el momento, se abstuvieron.
“Corre, corre a votar. El voto acaba a las cinco de la tarde. La India necesita tu voto. No votar te remorderá en la conciencia para siempre. No seas Pappu (un personaje popular poco elegante). Pásalo”, rezaba hoy mismo uno de esos mensajes.

El gobernante Partido del Congreso, la gran familia india

September 4, 2009

Nueva Delhi, 13 abr.- Progreso y desarrollo son las dos promesas con las que pretende repetir victoria electoral el gobernante Partido del Congreso, que sigue controlado por la dinastía Nehru-Gandhi más de 60 años después de la independencia.
El candidato de la formación es el primer ministro saliente, Manmohan Singh, pero en la campaña también están desempeñando un papel fundamental la presidenta del partido, Sonia Gandhi, y su hijo Rahul, al que muchos quieren ver como futuro jefe del Ejecutivo.
La sonriente “trinidad” Gandhi-Singh-Gandhi figura en los carteles y pósters electorales, que vuelven a incidir en las esperanzas del “hombre común”, una estrategia que permitió al partido ganar contra pronóstico los comicios de 2004 y que ha sido el eje de su legislatura.
“El Partido indio del Congreso -destaca su manifiesto electoral- busca un nuevo mandato sobre la base de sus valores clave: el secularismo, el nacionalismo, la justicia social y el crecimiento económico para todos, especialmente el hombre común”.
Sonia, viuda del ex primer ministro Rajiv Gandhi y nuera de Indira, asumió hace ya más de diez años el liderazgo de un partido en estado de caos y lo recondujo al poder, aunque sin acercarse a las avasalladoras mayorías parlamentarias de antaño.
Fundado en el año 1885, el Congreso es la fuerza que aglutinó la lucha por la independencia contra el Imperio Británico, obtenida en 1947, y ha gobernado el país durante cinco de las seis décadas transcurridas desde entonces.
A sus filas pertenecieron figuras como Mohandas Gandhi o Jawaharlal Nehru, el hombre que encabezó el primer Gobierno independiente, edificó los pilares del partido e impulsó la dinastía política que continuó con su hija Indira y su nieto Rajiv.
Todavía recuerda el ideario de la formación el secularismo, la democracia, el socialismo y el no alineamiento propugnados por Nehru, aunque Manmohan Singh se ha apartado de los dos últimos discretamente, fiel a su estilo.
Singh, un economista de 76 años con fama de honrado (algo notable en la corrupta India), fue el ministro de Finanzas responsable en 1991 de las reformas económicas que desmantelaron el sistema socialista de licencias industriales y pusieron al país sobre los raíles del capitalismo.
En esta última legislatura, ya como primer ministro, ha sacado adelante un pacto de cooperación nuclear civil con Estados Unidos que le granjeó fuertes críticas de los aliados comunistas del Gobierno, hasta el punto de que estos le retiraron su apoyo.
Singh puede presumir de haber liderado al país en la legislatura con mayor crecimiento económico de su Historia -en torno al 9 por ciento anual- y de haber impulsado proyectos inéditos de ayuda a los sectores más necesitados.
Sus críticos denuncian que los programas de salud, educación o apoyo al campesino han sido poco eficientes y que Singh es un primer ministro débil y plano que no hace sino seguir las directrices en la sombra de Sonia Gandhi.
Porque, tras las elecciones de 2004, era Gandhi la teórica encargada de formar Gobierno, pero cedió a la presión de la oposición y de sectores de su propio partido reticentes a que una “extranjera” (es italiana de nacimiento) asumiera la jefatura del Ejecutivo.
Gandhi nombró entonces a Singh, quien durante toda la legislatura ha tenido que soportar especulaciones sobre el verdadero poder de su mentora y el posible futuro en el Gobierno del “heredero” Rahul, de 38 años.
Por el momento, este último se ha limitado a captar apoyos en campaña entre los más de 100 millones de jóvenes que votarán por primera vez, aunque hace sólo un año inició una sugerente gira de “descubrimiento” de la India como la que hizo su padre antes de ser primer ministro.
La formación, sin embargo, está hoy en una posición muy diferente de la que heredó Rajiv: en las últimas elecciones fue la fuerza más votada, pero apenas logró 145 diputados (del total de 545), por lo que debió pactar con más de una decena de fuerzas para gobernar.
Aunque el poder del Congreso ha sufrido un progresivo deterioro en las últimas cuatro décadas, corroído por las escisiones, el clientelismo y los casos de corrupción, sus líderes presumen todavía de ser la única fuerza con presencia significativa en toda la India.

Sonia Gandhi

February 21, 2009

Nacida en Lusiana, Italia, el 9 de noviembre de 1946, Edvige Antonia Albina Maino –más conocida como Sonia Gandhi- es la presidenta del Partido indio del Congreso y la viuda del ex primer ministro indio Rajiv Gandhi. Es además la presidenta de la coalición Alianza Progresista Unida, que gobierna el país.

De su influencia en la política india da idea el hecho de que fue nombrada la tercera mujer más poderosa del mundo por la revista Forbes en el año 2004, y la sexta en el año 2007. La revista Time la situó entre las 100 personas más influyentes del mundo en los años 2007 y 2008.

Por una cuestión de incompatibilidades tuvo que abandonar su membresía en el parlamento, pero en el año 2007 logró retornar tras vencer en unas elecciones parciales en su distrito Rae Bareilly, por un margen de 400.000 votos.

Orígenes. En 1964, Sonia acudió a estudiar inglés en la escuela de idiomas Bell Educational Trust en la ciudad de Cambridge. Durante su estancia en este curso conoció a Rajiv Gandhi, quien estudiaba en el Trinity College de la famosa universidad de la ciudad. Sonia y Rajiv se casaron en 1968, tras lo cual Sonia se mudó a la casa de su suegra y por entonces primera ministra india, Indira Gandhi.

La pareja tuvo dos hijos, Raúl Gandhi (1970) y Priyanka Gandhi (1972). A pesar de influir en la familia Nehru, Sonia y Rajiv evitaron toda implicación en la política. Rajiv trabajó como piloto de aerolíneas mientras Sonia cuidaba de la familia. Cuando Indira perdió el poder en 1977 tras el estado de excepción, la familia Rajiv salió al extranjero por un corto período. Cuando Rajiv entró en política, en 1982, tras la muerte de su hermano Sanjay en un accidente de aviación, Sonia continuó centrada en su familia y evitó todo contacto con el público. Obtuvo la ciudadanía india en 1983, tras 14 años de matrimonio.

Carrera política. La implicación de Sonia Gandhi en la vida pública comenzó con el asesinato de su suegra y la elección de su marido como primer ministro. Como cónyuge del mandatario, participó como anfitriona en actos oficiales y le acompañó en varias visitas oficiales al extranjero. En 1984, hizo campaña activa contra su cuñada, Maneka Gandhi, quien se presentó en el mismo distrito que Rajiv, Amethi. Al final de los cinco años de Rajiv Gandhi en el poder, se destapó el escándalo Bofors. Octavio Quattrocchi, un empresario italiano supuestamente implicado, tenía acceso a la residencia oficial en virtud de su amistad con Sonia Gandhi.

Presidenta del Congreso. Tras la muerte de su marido y su rechazo a ser presidenta del partido, el Congreso optó por P. V. Narasimha Rao, quien se convirtió en el líder de la formación y primer ministro. En los años siguientes, el partido se deterioró hasta el punto de que perdió las elecciones de 1996. Varios líderes veteranos, como Madhavrao Scindia, Rajes Pilot, Mamata Banerjee, G.K. Moopanar, P. Chidambaram o Jayanthi Natarajan se rebelaron contra el presidente del partido en el momento, Sitaram Kesri, y abandonaron la formación. 

En un esfuerzo por revivir el partido, Sonia Gandhi se unió a la formación en la sesión plenaria de Calcuta en 1997, y se convirtió en líder en 1998. El proceso sólo duró 62 días. Acudió a las elecciones por dos distritos a la vez (una práctica común), Bellary y Amethi, y ganó los dos. En el año 2004, fue elegida por su distrito actual, Rae Bareilly, en el norte del país.

Líder de la oposición. Sonia Gandhi se convirtió en la líder de la oposición en el año 1999. A pesar de que su partido no tenía una mayoría, reivindicó ante el presidente que tenía apoyo suficiente para formar el Gobierno. Pero se quedó corta de la cifra mágica de 272, así que el partido radical hindú Bharatiya Janata Party se aupó al poder liderado por Atal Behari Vajpayee y Sonia quedó como jefa de la oposición. En 2003, presentó una moción de censura. Sonia tiene el récord de haber servido diez años consecutivos como presidenta del Congreso.

2004 y después. En las elecciones generales de 2004, Gandhi lanzó una campaña nacional centrada en el eslógan aam aadmi (hombre común), que contrastaba con la “India brillante” propugnada por la alianza del BJP en el poder. Contrarrestó el eslogan de sus rivales diciendo “¿Para quién brilla la India?”. En las elecciones, ganó por un amplio margen en Rae Bareilly. Su victoria hizo prever que se convertiría en primera ministra. El 16 de mayo fue elegida por unanimidad para liderar una coalición gubernamental de 15 partidos con apoyo de los comunistas, que fue denominada la Alianza Progresiva Unida.

Tras el resultado electoral, el derrotado BJP protestó de nuevo por su “origen extranjero” y la líder Sushma Swaraj amenazó con afeitarse y “dormir en el suelo”, entre otras cosas, si Gandhi se convertía en primera ministra. La oposición también aseguró que había razones legales que le impedían ser primera ministra e incluso formar parte del Parlamento. Apuntaban, en particular, al apartado 5 de la Ley de Ciudadanía de 1955, que según ellos implicaba reciprocidad. Los casos fueron desestimados por el Tribunal Supremo.

Pocos días después de las elecciones, Sonia Gandhi renunció al liderazgo del grupo parlamentario de la Cámara Baja y rechazó así la posibilidad de ser primera ministra. Sus seguidores y algunos medios indios compararon esto con la vieja tradición india de la renuncia, mientras que sus oponentes lo calificaron como una treta. Si hubiera aceptado el puesto, habría sido la primera vez que un católico romano ocupaba el cargo.

También hubo informaciones sugiriendo que si Sonia Gandhi ocupaba el puesto de primera ministra, en caso de guerra o excepción el general del Ejército podía usar su derecho de rechazar sus órdenes, por no ser una persona de origen indio. Sin embargo, según la sección 7 de la Ley Parlamentaria india de 1953, más tarde quedó claro que esas informaciones eran falsas. El origen indio no habría causado diferencias en el desempeño de sus poderes bajo la Constitución india.

Durante su presidencia, el Partido del Congreso tuvo un balance mixto de derrotas y victorias en las distintas elecciones regionales.

Presidenta de la Alianza Progresiva Unida. El 18 de mayo, Gandhi recomendó a Manmohan Singh como candidato para el puesto de primer ministro. El 23 de marzo de 2006, Gandhi anunció su dimisión como diputada y como presidenta del consejo nacional por incompatibilidad de cargos. Pero fue reelegida en su distrito de Rae Bareilly en mayo de 2006 por un margen de más de 400.000 votos.

Gandhi es una de las impulsoras de un plan de empleo rural y de la ley de derecho a la Información. En octubre de 2007 intervino ante Naciones Unidas en el aniversario del nacimiento del Mahatma Gandhi, que es seguido como el Día de la No violencia.

Críticas. El hecho de no ser india ha levantado varias polvaredas. Aunque Sonia Gandhi es de hecho la quinta persona nacida en el extranjero que lidera el Partido del Congreso, es la primera que lo hace tras la independencia del país, obtenida en el año 1947.

A comienzos de su etapa en el poder, también hubo críticas procedentes del Partido del Congreso. En mayo de 1999, tres líderes del partido (Sharad Pawar, Purno A. Sangra y Tariq Anwar) se opusieron a su derecho a intentar se primera ministra por su origen extranjero. En respuesta, ofreció renunciar al liderazgo del partido, lo que causó una ola de apoyo y la expulsión de los rebeldes, que formaron el Partido del Congreso Nacionalista.

Organizaciones fundamentalistas hindúes han alegado recientemente que Gandhi tiene relación con la organización integrista católica Opus Dei y los servicios secretos rusos. La reivindicación carece de evidencia y no se considera suficientemente creíble como para ser publicada por los medios. Las acusaciones parecen ser una reacción de las organizaciones hindúes ante la posibilidad de que ellas mismas planearan los atentados con bomba de Malegaon.

Vida personal. Su hijo Rahul fue elegido al Parlamento por el distrito de Amethi en el año 2004. Priyanka no se ha presentado, pero ha trabajado como gestora de campaña del partido. Ha habido especulaciones considerables sobre su futuro en el partido. Sonia y sus hijos tienen malas relaciones con Maneka Gandhi, la viuda del hermano de Rajiv, y de su hijo Varun, ambos miembros del opositor BJP.

Sonia Gandhi aboga por proteger a los pobres de efectos de crisis financiera

February 4, 2009

Nueva Delhi, 21 nov (EFE).- La líder del gubernamental Partido del Congreso indio, Sonia Gandhi, abogó hoy en Nueva Delhi por proteger a los cientos de millones de pobres de la India de los efectos de la crisis financiera internacional.
“Los pobres no tienen nada que ver con la arrogancia de los ricos. Sus vidas pasan al filo de la navaja, intentando llegar a sus objetivos cada día de trabajo duro”, aseguró Gandhi ante una selecta audiencia en un hotel de lujo capitalino.
La dirigente participó en la Cumbre de Liderazgo organizada cada año por el diario indio “Hindustan Times”, que reunió a decenas de representantes de la élite empresarial, diplomáticos, altos funcionarios y políticos.
“No hay necesidad de reaccionar en demasía y menos aún con pánico -dijo Gandhi sobre la crisis-. No hay necesidad de que la India vuelva a su era de controles. Pero al mismo tiempo no podemos dejar que las cosas se vayan fuera de control”.
Gandhi tenía previsto someterse a una sesión de preguntas y respuestas, pero citó una agenda apretada y problemas en la voz como excusas para leer un discurso que su introductor, Vir Sanghvi, calificó como “un avance del manifiesto del Partido”.
Nacida italiana, la líder del Partido del Congreso adquirió la nacionalidad india tras su matrimonio con el asesinado ex primer ministro Rajiv Gandhi, y luego se encaramó a la cúspide de la formación cuando esta atravesaba una grave crisis.
Aunque su partido fue el más votado en el año 2004, distintos sectores del país iniciaron una intensa campaña para evitar que una “extranjera” llegara al poder, por lo que Gandhi dio un paso atrás y propuso el nombre del hoy primer ministro, Manmohan Singh.
Su influencia, sin embargo, no ha mermado: hoy, los empresarios escucharon sin pestañear cómo Gandhi achacaba la crisis a unos pocos banqueros y hombres de negocios de “avaricia sin control” que podrían causar “la miseria de la mayoría”.
“Ellos no tienen nada que ver con los instrumentos financieros de nombre sofisticado que han atrapado a tantos y que muy pocos comprenden totalmente”, aseveró.
Como solución para este período, Gandhi invocó una “colaboración efectiva” entre el sector público y el privado, los ricos y los pobres, la industria y la agricultura o las instituciones estatales y las compañías privadas.
Y en defensa de sus logros, citó los planes sociales promovidos por el Gobierno de Singh, como el Plan de Empleo Rural, los menús gratuitos en la escuela o el seguro de salud para los trabajadores.
Gandhi había tomado el testigo del propio Manmohan Singh, quien poco antes había inaugurado las jornadas y había mostrado su confianza en que la India superará la crisis económica mundial con un crecimiento sostenido en torno al 8 por ciento.
“La economía mundial navega por aguas turbulentas. Sin embargo, podemos superar esta crisis y emerger más fuertes si tenemos la imaginación y el sentido de unidad para trabajar juntos”, mantuvo el primer ministro.
Pero el “sueño” de Singh para el siglo entrante es, según dijo, “una India enteramente educada”, libre de la pobreza, la ignorancia y las enfermedades, y también de prejuicios, intolerancia y hambre.
Las Cumbre del Liderazgo es un cónclave anual que da cita a varios de los máximos líderes del país y a algunos importantes invitados del extranjero, como es el caso este año del ex primer ministro británico Tony Blair, o el presidente de Pakistán, Asif Alí Zardari.
Las intervenciones de Gandhi y Singh de este año han coincidido con la celebración de varios comicios regionales en la India, que sirven como preámbulo de las elecciones generales previstas para el año que viene.

Las dos políticas indias más poderosas luchan por la hegemonía

February 4, 2009

Nueva Delhi, 16 oct 2008.- La construcción de una fábrica de trenes ha sido el detonante con el que las dos políticas más poderosas de la India, Sonia Gandhi y Mayawati, han desenterrado el hacha de guerra ya con vistas a las próximas elecciones generales.
Gandhi, que lidera el gubernamental Partido del Congreso, viajó a al distrito de Rae Bareli para apoyar la construcción de una fábrica de vagones, después de que el proyecto quedara aparcado por el Gobierno regional de Uttar, en manos de Mayawati.
“Estoy lista para ir incluso a la cárcel”, dijo indignada Sonia Gandhi al desembarcar de un avión privado en Rae Bareli, el distrito por el que ella misma fue elegida diputada.
El pasado sábado, la administración de Mayawati canceló la asignación de tierras para el proyecto propugnado por Gandhi alegando supuestas “demandas” de los campesinos locales, una prohibición que se encuentra recurrida ante los tribunales.
Y además, el Gobierno de Mayawati prohibió la celebración en Rae Bareli de un masivo mitin de Gandhi, quien acudió volando a su distrito y se mostró airada ante las cámaras.
“Rae Bareli es como mi casa. Yo me pregunto: ¿puede alguien impedirme venir a mi casa? Nadie puede”, dijo ante la prensa la dirigente, recibida con guirnaldas por sus partidarios.
Los distritos de Rae Bareli y Amethi son el feudo tradicional de la familia Nehru-Gandhi: en ellos fueron elegidos en 2004 Sonia y su hijo Rahul, y en anteriores comicios la suegra y el esposo de la dirigente, los fallecidos Indira y Rajiv Gandhi.
Pero en la actualidad, esos distritos se encuentran bajo el Gobierno regional de Mayawati, que pertenece a la desfavorecida comunidad “intocable” -fuera del sistema hindú de castas-, y está haciendo de la oposición al Partido del Congreso un pilar de su política de cara a las elecciones.
“Todo este asunto es un movimiento calculado del Congreso respecto a las próximas elecciones legislativas, en 2009. Sonia Gandhi y su partido están engañando a la gente diciendo que mi partido está contra el desarrollo”, dijo la líder “intocable”.
“(Sonia Gandhi) ha montado un drama y está llevando a cabo una conspiración política”, añadió, en declaraciones recogidas por la agencia india IANS.
La construcción de la fábrica esconde un duelo de guante blanco por la hegemonía en la política india: Mayawati predica su ambición por ser primera ministra, mientras que Sonia Gandhi decide cargos de Gobierno desde su puesto dominante en su partido.
Sonia, nacida en Italia pero ligada a la India por su matrimonio con Rajiv Gandhi, ganó las elecciones de 2004, pero sus adversarios políticos organizaron una campaña para evitar que una italiana llegara al poder en la India.
Y la dirigente, para sorpresa de muchos, renunció entonces a encabezar el Gobierno y nombró como primer ministro a Manmohan Singh, aunque conservó su puesto a la cabeza del partido y prevé ahora liderar la campaña electoral.
Mayawati, mientras, llega a las próximas elecciones apoyada por su victoria de 2007 en las elecciones de la región más poblada del país, aunque tendrá que vencer la falta de arraigo de su partido, el Bahujan Samadi Party, en el resto de la India.
Para ir calentando motores, ambos partidos medirán su fuerza en cinco elecciones regionales previstas para el mes que viene, entre ellas el feudo capitalino, Nueva Delhi, ahora en manos del Congreso.
Tanto el Congreso como el Bahujan -y también el mayor partido opositor, el radical hindú BJP-, aspiran a afianzar su peso regional para ocupar el poder en las legislativas de 2009, aunque por ahora sus escaramuzas se resumen en la virtual fábrica de Rae Bareli.
“El Congreso sólo se preocupa de Rae Bareli. Y a mí me preocupa toda la región de Uttar”, se defendió Mayawati.
La importancia de Uttar en las elecciones legislativas estriba en su población: en ella viven 166 millones de personas, tantas como en Francia, Italia y España juntos, por lo que el sentido de sus votos puede ser determinante para la victoria final en la India.
“Haced vuestros propios cálculos”, dijo a los periodistas -en hindi- la italiana Gandhi al bajar del avión en Rae Bareli.
En juego está determinar quién es la mujer más poderosa de la India.

Los hijos de Jawaharlal Nehru

December 14, 2008

EVM maquina electoralLas urnas más cercanas (o debería decir “la máquina”) están situadas en la escuela pública del barrio. La policía ha puesto barreras para limitar el tráfico y facilitar los accesos a los votantes, que acuden acicalados y bien vestidos; deben elegir a su representante para la conurbación de Nueva Delhi, un cuerpo electoral del tamaño de Holanda o Chile. Esto no debería estar pasando: en realidad, las elecciones tuvieron lugar hace semanas y los resultados se conocieron hace unos días: amplia victoria –la tercera consecutiva- para el Partido del Congreso.

Pero en mi barrio –Rajinder Nagar- las elecciones quedaron suspendidas hasta hoy, porque el candidato del Bharatiya Janata Party (radicales hindúes) se suicidó en plena campaña. Saber ya cuál es el partido vencedor no disuade del voto a muchos electores, que guardan cola pacientemente hasta recibir el permiso de entrada de la policía.

Las elecciones de Delhi son sólo un preludio de las generales, previstas para la primavera, pero su funcionamiento es escrupulosamente el mismo de lo que vendrá: nada más llegar, el votante debe identificarse y firmar en un pliego en el que figura su nombre y fotografía. Se le entrega un impreso rosa y un funcionario le pringa una uña con tinta indeleble. Es el modo de evitar que alguien vote más de una vez.

Y resueltos los procedimientos previos, el votante marcha hacia una esquina, donde recoge su elección una “máquina” convenientemente camuflada con un modesto cartón cóncavo para garantizar el secreto del voto. Las EVM (Electronic Voting Machine) son uno de los fenómenos más llamativos de las elecciones en la India. El votante apenas debe pulsar un botón. Y un pitido confirma que la elección está hecha.

A pocos metros de la EVM, un oficial dispone de una terminal de control que garantiza la transparencia y la corrección del proceso. Ver la máquina está prohibido, pero el oficial de la escuela me enseña la plantilla marco de las EVM: figura el nombre del candidato junto al símbolo de su partido, muy útil para analfabetos. A la derecha, un botón azul y una marca de luz que se encenderá al pulsado.

Partido del Congreso“Echa un vistazo rápido”, se aviene al final. Tras el cartón, me da tiempo a ver una EVM del tamaño de un portátil. La máquina se adivina sencilla también para quienes no saben leer. Se trata sólo de pulsar el botón del partido preferido: la mano, del Partido del Congreso; el loto, del BJP; el elefante, de los castibajos del Bahujan Samadi Party. Así hasta una docena de símbolos.

Con las EVM, la Comisión Electoral india se ahorra tiempo –imaginen contar 670 millones de papeletas- y dinero: unos 40 millones de dólares, según cálculos oficiales, dejan de gastarse en imprentas, transportes, almacenamientos o seguridad.

La primera idea de contar con máquinas electrónicas proviene de finales de los años 70. Aunque su desarrollo llevó unas dos décadas, hoy la Comisión Electoral presume de una tecnología que funciona en áreas sin electricidad (admite pilas), no causa errores y es rápida, manejable y fácil de transportar. El voto permanece secreto y además, las máquinas son reutilizables.

Da facilidades, en fin, para aligerar los procedimientos en la “mayor democracia del mundo”. Esta idea –el gigantismo democrático- tiende a causar más orgullo que preocupación a los escribas indios, atentos a las grandes cifras: 670 millones de votantes, más de 600.000 pueblos, más de un millón de máquinas que reúnen a los indios con su mayor fiesta. Desafortunadamente, las EVM no sirven sin embargo para mejorar ni la representatividad de la población india, tan sometida a privaciones, ni la calidad democrática del día a día. Sólo son máquinas.

Durante décadas, los indios han estado fijados a los procedimientos de una burocracia virtualmente omnipotente, y por eso mismo la proverbial dejación de muchos de sus mandarines ha tenido efectos demoledores no sólo para resolver cuitas por lo civil o acceder a las cartas de racionamiento. También para certificar la insalvable distancia existente entre los centros de decisión y los ciudadanos.

Por ponerlo en palabras del profesor Amartya Sen, que recurre a la vieja escuela de la “nyaya”: la legitimidad de la democracia india no debería quedar sólo en el ritual de acudir a las urnas cada cierto tiempo. También hay que incidir en la capacidad de los legisladores para alcanzar prácticos avances sociales, más allá de las reglas y las organizaciones.

Sesenta años después de la independencia, el balance es todavía deficiente.

“Las debilitadas instituciones –escribe el historiador Ramachandra Guha- significan que la democracia india puede ser descrita como un éxito parcial. La India es mayormente democrática cuando se trata de celebrar elecciones y en permitir la libertad de movimientos y expresión. Pero mayormente no lo es si se atiende al funcionamiento de los políticos y las instituciones”.

“¿Podría usted inventar un software para que nuestra democracia funcione?”, le preguntó un anciano al co-presidente de Infosys, Nandan Nilekani, durante la presentación de su libro “Imaginando India”. El joncho dijo secamente “No”.

Hay, sí, caciques locales, gremialismo, un culto al liderazgo, una ausencia de control efectivo del poder. En muchos casos, los cargos políticos o funcionan a dedo o se heredan dentro de la propia familia, empezando por la propia dinastía Nehru-Gandhi. Pero tampoco hay que hacer sangre del sistema. Si uno mira las décadas pasadas y si uno mira a los turbulentos países de la zona, tendrá que convenir en que el gran triunfo de la democracia india ha sido su resistencia.

Y el debate, en realidad, no debería ser tanto el hincapié en sus insuficiencias, que a la vista están, como el determinar si el sistema político está obteniendo su cuota de beneficio de las reformas económicas de los años 90 o, por el contrario, si los indios deben todavía ventilar las viejas y torcidas prácticas administrativas y el circuito paralelo y sin control en el que se manejan sus políticos.

No lejos de Rajinder Nagar se conserva el palacete que sirvió de residencia a Jawaharlal Nehru en sus años delhíes, ya durante sus sucesivos mandatos como primer ministro. Hoy, el edificio alberga un museo y un planetario anexo al que acuden los colegiales en sus excursiones organizadas –algo que agradaría a Nehru, que profesaba una legendaria adoración por los niños.

Nehru y Gandhi charlandoAunque en Occidente –y más aún en el mundo hispano- es el “Mahatma” Gandhi quien monopoliza el brillo simbólico de la lucha pacífica por la libertad india, en el asunto de la democracia el país debe más bien su trazado a Jawaharlal Nehru y el puñado de demócratas a la británica que le acompañaban en el albor de la independencia.

A toro pasado, es fácil concluir que Nehru no se equivocaba en su apuesta por la democracia: que un país tan diverso, plural e inabarcable como la India no podía prosperar salvo haciendo de la democracia el salón para la puesta en común de sus intereses. La suya era una democracia secular, principialista, que incorporaba elementos del socialismo fabiano y del Parlamentarismo británico dentro de un teórico no-alineamiento en los asuntos internacionales.

Visto ahora, digo, su vía parecía sensata. Pero en aquel momento, la prédica no era tan sencilla: la idea de Nehru era cuestionada por Gandhi, que prefería una organización semi-mítica de consejos rurales. Por la izquierda, los comunistas defendían su dictadura del proletariado (olvidaban que en India no había proletarios), y por la derecha, vociferaban los radicales religiosos que buscaban hacer del hinduismo la piedra de toque del estado.

El museo Nehru guarda varias reliquias preciosas para quien quiera acercarse: el despacho que hacía de ministerio de Asuntos Exteriores, su austero lecho de muerte, los altos techos de la habitación de Indira, cientos de míticas fotografías de la lucha por la independencia. Hay salones enmoquetados con chimenea, constantes centros de reunión, referencias de Gandhi en paredes y estantes.

Y, sobre todo, el despacho en el que se quedaba “trabajando hasta altas horas”, según la placa. Una gran mesa con un icono de Buda –Nehru se decía ateo- y varios tinteros, tres viejos teléfonos. Sillones, sofás. Retratos de su hija Indira Gandhi, del “Mahatma”, de Abraham Lincoln. Sobre una repisa descansa un globo terráqueo. Hay centenares de libros en estantes y otros fuera: los muy europeos Sartre, Gunnar Myrdal.  Sólo uno está sobre la mesa, todo un manual del buen “gentleman”: el Diccionario Oxford de inglés, versión concisa.

El británico Nehru terminó por salirse con la suya. Aunque sus sucesores reescribieron su guión con mayor o menor fortuna, la nave india continúa en sus tareas. De los cuatro legados nehrudianos, democracia, secularismo, socialismo y neutralidad, el primero es el que mantiene mayor pujanza simbólica –y real-, por evidentes que resulten sus deficiencias. Como la población continúa creciendo, cada vez que la India celebra elecciones generales, el proceso se convierte en el mayor ejercicio democrático jamás realizado sobre la tierra.

Y ahora, para participar en él, basta con pulsar un botón. O esperar el accidente: mientras la gente todavía vota en Rajinder Nagar, alguien llama a la puerta. “¿Ha votado ya toda la gente de esta casa?”, dice una mujer de mediana edad. “Si no han votado, acompáñeme, yo iré con usted, si lo desea. Y podemos hablar por el camino”, añade.

Aclaro que todos hemos (han) votado. “Habrán votado al elefante, espero”, se despide. Y para esta “invitación al voto”, no hay máquina EVM que nos salve. Curiosa democracia.