Un cuento en todas las lenguas del mundo
October 1, 2009
Emilio Gutiérrez es un mediador intercultural que trabaja en las islas Canarias con muchachos inmigrantes. Desde su “pequeño rincón del Atlántico”, Tenerife, nos ha hecho llegar una bonita iniciativa: quiere traducir el breve cuento “El león y el ratón” a todas las lenguas del mundo. Por ahora, tiene ya versiones en varias lenguas españolas y las principales europeas, así como en ruso, esperanto, árabe, chino o japonés. Desde aquí hemos pensado que quizá haya algunos amables lectores que se animen a dar un empujón al cuento en algunos de los idiomas que se hablan en Asia del Sur.
Aquí va el texto:
“Érase una vez un ratón que salió de su madriguera y se encontró un enorme león. El león quería comérselo.
- Por favor, león, no me comas. Puede que algún día me necesites.
El león le respondió:
- ¿Cómo quieres que te necesite, con lo pequeño que eres?
El león se apiadó al ver cuán pequeño era el ratón y lo soltó. Un día, el ratón escuchó unos rugidos terribles. Era el señor león.
Cuando llegó al lugar, encontró al león atrapado en una red.
-Yo te salvaré -dijo el ratón.
- ¿Tú? Eres demasiado pequeño para tanto esfuerzo.
El ratón empezó a roer la cuerda de la red y el león pudo salvarse.
Desde aquella noche, los dos fueron amigos para siempre”.
Si alguien se anima, puede dejar su versión en los comentarios o enviársela directamente a Emilio, en la dirección euroafroamericano[ @ ] gmail.com
Por favor, cuidad bien los signos de puntuación y la ortografía, porque será difícil que nadie pueda editar los envíos. Dicho esto, muchas gracias por anticipado y feliz traducción.
Millones de surasiáticos vencen a la superstición para disfrutar del eclipse
September 14, 2009
Nueva Delhi, 22 jul 2009.- Millones de personas en la India y otros países del sur de Asia disfrutaron este amanecer del eclipse solar más largo de este siglo, un fenómeno cargado de supersticiones que quedó atenuado en muchos puntos por un cielo nublado.
En la India, decenas de miles de personas optaron por levantarse pronto para ver el eclipse, que comenzó en el oeste a las 5.29 de la mañana, hora local (23.59 GMT del martes), y luego dejó de verse ya por el noreste del país a las 7.41.
Aunque en muchas zonas el eclipse quedó tapado por las nubes, para decepción de las personas congregadas, el fenómeno brindó imágenes espectaculares en la ciudad sagrada hindú de Benarés (norte), situada a orillas del río Ganges.
Y además, antes de pasar a China, el eclipse pudo ser observado en Bután, Bangladesh y Nepal, donde lo contempló el propio primer ministro, Madhav Kumar Nepal, y miles de personas acudieron a los ríos sagrados para bañarse y purgar sus faltas.
La fase total del eclipse, según informó la agencia india IANS, duró 6 minutos y 44 segundos, lo que lo convirtió en el más largo del siglo, y oscureció el generalmente sofocante amanecer de la India durante el monzón.
Pero se llevaron una decepción los indios que acudieron para verlo al pueblo de Taregna (norte), el lugar donde el astrónomo indio Aryabhatta (476 d.C.) fijó un observatorio para seguir el movimiento de las estrellas.
En la localidad, considerada el mejor punto para ver el eclipse, se congregaron turistas y científicos procedentes de todo el mundo, aunque el fenómeno quedó tapado finalmente por un inoportuno cielo nuboso, informó IANS.
No lejos de allí pero a muchos metros sobre el suelo, una cincuentena de afortunados venció a las nubes -previo pago de 81.000 rupias (casi 1.700 dólares)- a bordo de un vuelo chárter fletado para dar caza al fenómeno en su paso por la región de Bihar.
En Benarés, la sombra lunar también fue robando territorio al astro hasta que sólo fue visible una fina corona de luz, para admiración de las personas que habían acudido a los “ghats” (especie de escalones) junto al río, según mostraron las imágenes de las cámaras televisivas.
Según cálculos de la agencia PTI, al menos 1,5 millones de personas aprovecharon el fenómeno para bañarse en el Ganges en distintos puntos del país y limpiar sus pecados aprovechando el inusual fenómeno, temido sin embargo por la tradición hindú.
En los días previos, astrónomos y astrólogos del país se han enzarzado en un combate dialéctico por las implicaciones del eclipse, que en la India y Nepal está unido a ancestrales supersticiones, mitos y una temible explicación religiosa.
“Tenemos que probar que comer durante el eclipse no es dañino”, se lamentó hoy a IANS el racionalista T.V. Rao, quien se sentó en los bancos junto a un lago de Hyderabad (sur) para desayunar al aire libre junto a miembros de la sociedad científica Jana Vignan Vedika.
El hinduismo explica los eclipses solares por la acción de dos diablos, Rathu y Ketu, que se tragan el astro y no sólo privan a la tierra de luz, sino que también hacen que los alimentos dejen de ser comestibles y convierten el agua en tóxica.
“Durante el eclipse, los rayos de sol quedan bloqueados y esto hace que las bacterias no mueran y queden activas en la comida, lo que causa enfermedades”, explicó a Efe en Katmandú el astrólogo hindú Jayanta Acharya.
El poderoso gremio astrológico asegura que las vibraciones del Sol se vuelven adversas durante un eclipse, por lo que recomiendan a los ciudadanos que se queden en casa para evitar sus rayos.
Y los millones de supersticiosos del subcontinente también creen que durante los eclipses sufrirán cortes quienes llevan objetos afilados y que las embarazadas tendrán hijos con problemas físicos y mentales si se exponen a las vibraciones.
“Está claro que no voy a ir al colegio. Sería peligroso”, contó a Efe el escolar delhí Arjun Uppal, entre el temor ancestral del eclipse y la felicidad de tener un improvisado día “festivo”, que sí fue oficialmente declarado en Nepal por el Gobierno.
Según distintos medios, los niños no tendrán una excusa parecida para faltar al colegio hasta el año 2.132.
El glaciar de Siachen, el campo de batalla más alto de la tierra
December 14, 2008
Nueva Delhi, 14 nov 2006.- Las disputas entre las dos potencias rivales del sur de Asia, Pakistán y la India, incluyen la desmilitarización de un glaciar en Cachemira que alberga la guarnición militar a mayor altitud del mundo, diezmada en los últimos años a causa del frío y los despeñamientos.
Mientras Pakistán defiende la retirada de las tropas como siguiente paso al alto el fuego firmado en 2003, la India, que controla el glaciar, apuesta por hacer oficial la línea fronteriza de hecho entre ambos países.
Según dijo a EFE un experto del Centro de Investigaciones Políticas, el profesor Brahma Chellaney, el control del glaciar es importante para la India, porque “deja a Pakistán sin posibilidad de amenazar la región del Ladakh“.
El Ejército indio también se ha mostrado muy renuente en los últimos días a retirarse de Siachen, como afirmó al diario “Hindustan Times” el teniente general Vijay Oberoi.
“Ningún ejército entrega territorio así como así. El dominio de esas posiciones en Siachen dota a nuestras tropas de una ventaja estratégica sobre los paquistaníes, situados unos 1.000 metros por debajo de nosotros”, dijo.
Sobre capas de nieve que llegan a los 15 metros, ambos países han mantenido durante décadas enfrentamientos esporádicos en altitudes de 6.700 metros y a temperaturas que alcanzan los 60 grados bajo cero.
Siachen domina un triángulo situado en la región de Cachemira, en disputa entre la India, Pakistán y China, y es el segundo mayor glaciar del mundo si se excluyen los polos.
El origen del conflicto se remonta a un alto el fuego firmado en 1949, con el que, sin embargo, no se logró un acuerdo en torno a la demarcación fronteriza sobre el glaciar, cuya importancia estratégica reside en que domina toda la zona de Ladakh, en manos de la India.
El control indio de Siachen impide también el contacto fronterizo entre las porciones de Cachemira dominadas por Pakistán y China.
El glaciar se encuentra en poder militar de la India desde 1984, cuando su Ejército lanzó la operación “Op Meghdoot” para contrarrestar la decisión de Pakistán de autorizar expediciones a Siachen con el fin de afianzar sus reclamaciones territoriales.
Para los indios, la operación incluyó heroicidades como la que llevó a un destacamento a escalar un muro de hielo de casi 500 metros para tomar un puesto paquistaní situado a una altura de 6.700 metros.
El punto, denominado “Bana Post” en honor al soldado que llegó primero a la cima, es el situado a mayor altitud de la docena de destacamentos indios en el glaciar, que en un 80 por ciento “se encuentran por encima de los 4.900 metros”, según afirmó el oficial Om Prakash a una delegación de periodistas que visitó el lugar recientemente.
Los soldados de Siachen tienen en el frío a su mayor enemigo, como dijo el coronel Sunil Prabhu al diario local “Hindustan Times”, porque “científicamente no es posible sobrevivir a más de 5.500 metros de altura” y para llegar a las posiciones más avanzadas, “los soldados deben escalar durante 28 días”.
Según datos de los periódicos indios, unos 600 soldados han muerto desde el año 1984, la mayoría a causa del frío o despeñados.



















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