Supuestas torturas del Ejército de Pakistán

October 3, 2009

El vídeo muestra la paliza que supuestos soldados del Ejército paquistaní propinan a varios residentes de áreas bajo control/o con actividad talibán. Se desconocen el lugar y la procedencia del vídeo, pero las tropas paquistaníes emprendieron hace meses intensas operaciones en el valle de Swat (norte) y se preparan para lo mismo en las áreas tribales fronterizas con Afganistán. Se calcula que varios miles de insurgentes y civiles han muerto, y que cientos de miles de personas perdieron momentáneamente sus hogares. Los talibanes de Pakistán habían adquirido un poder inimaginado hace una década; la cuestión es si con el trato que el Ejército da a la población no se les espolea más que se les debilita. El Ejército ya ha abierto una investigación para determinar la autenticidad del vídeo y, si las hubiere, depurar responsabilidades. Pakistán sigue siendo el eslabón más débil de la cadena.

Afganistán sueña con su primera orquesta sinfónica

September 14, 2009

Kabul, 24 ago 2009.- Las notas de los violines bailan contra el ruido de las sierras en el Instituto Nacional de Música de Afganistán, un bloque en obras de Kabul que aspira a ser sede de una orquesta sinfónica tras años de silencio y prohibición talibán.
“No solemos dar permisos para visitar la escuela. Queremos mantener un perfil bajo para que los muchachos no se conviertan en objetivo de los talibanes”, dice a Efe el viceministro afgano de Educación, Mohammad Salim, mientras contempla el centro, frente a su ventana.
El instituto es apenas un esqueleto: no hay puertas ni ventanas, las aulas están llenas de escombros y en las paredes se cuentan por docenas los agujeros de bala, testigos de los combates entre muyahidines por el control del país en la década de 1990.
Y luego, la llegada de los talibanes al poder en Afganistán condenó también a la música: los profesores tuvieron que marcharse al extranjero o abandonar su trabajo y dedicarse a otra cosa, porque los integristas prohibieron los instrumentos.
“Empezamos desde cero, hace siete años. Sigue siendo difícil atraer alumnos, pero tenemos un proyecto ambicioso y donantes extranjeros que nos ayudan”, explica el afable director de la escuela, Mohammed Daud.
El instituto está en plenas obras de reconstrucción, pero para no interrumpir el aprendizaje los profesores imparten las clases en unas jaimas alineadas en el patio, de las que salen irregulares notas de violines, saxofones, armonios y guitarras.
Y mientras los obreros y operarios se aplican para ir dando forma al nuevo edificio -en teoría tardarán dos meses- los alumnos aprovechan las aulas vacías para ensayar con timidez sus primeros pasos en la música, sin sillas pero con mucha voluntad.
“Lo encuentro fácil y me gusta mucho”, afirma Simagul, una niña de seis años que estudia en cuclillas el armonio, con ayuda de una amiga y su profesor.
“Esa es la mi, esa es la sol, esa la si”, repite el formador a Simagul, que está en su primer mes de clase.
La niña, aclara Daud en voz baja, es uno de los veintitrés huérfanos que acoge el centro de música, críos a los que el Instituto saca de la calle y da cobijo con la apertura de una cuenta bancaria que es sufragada con donaciones del extranjero.
“Nuestro gran problema es que nos faltan profesores: sólo tenemos ocho. Pero estamos planeando contratar a quince más en Afganistán y once procedentes del extranjero”, añade el director.
La falta de profesionales de la música es una de las caras de la crisis educativa afgana: los profesores, lamenta el viceministro Salim, se niegan a enseñar en las zonas con presencia de los talibanes, y sigue habiendo una acuciante escasez de maestras.
“¿Cuántas chicas están dispuestas a enseñar si saben que un día cualquiera las pueden matar?”, se pregunta Salim, en referencia a los talibanes, que se oponen a la enseñanza femenina, la prohibieron durante su régimen y han atacado en el pasado varias escuelas de niñas.
En el Instituto, los 140 niños y niñas están mezclados, aunque los primeros son mayoría. En el patio, un grupo rodea a un viejo maestro que explica Teoría de la Música y en un rincón holgazanean unos cuantos, la sección de la batería, a los que Daud regaña por no aplicarse con esmero suficiente.
Los chicos, amables ante la cámara, llegan muy de mañana y están en el centro hasta las dos de la tarde, en parte con su formación musical y en parte aprendiendo matemáticas o inglés (”Bush is ex president of America”, dice una de las pizarras).
“Tenemos instrumentos afganos, violín, guitarra, trompeta, saxofón y piano. Pero es verdad que sólo tenemos dos pianos, así que los alumnos primerizos, como Simagul, deben dar sus primeros pasos con el armonio”, precisa Daud.
A uno de esos dos codiciados pianos se lanza Saíd Alham, un pequeño genio de doce años que borda la melodía de la película “El Padrino”; le sirven como compás la sierra y el martillo que usan los obreros en esa misma habitación, destrozada por 30 años de guerra.
Y mientras escucha los acordes de tecla y martillo, suspira el director, que se declara aficionado a Beethoven: “Pronto, inshallah, tendremos un edificio y una orquesta”.

Talibanes mataron a 11 trabajadores electorales y cortaron dedos a votantes

September 14, 2009

Kabul, 22 ago 2009.- Dos días después de las elecciones afganas, la Comisión Electoral (CE) informó hoy de la muerte de 11 de sus miembros a manos de talibanes, que también cortaron los dedos de dos votantes en Kandahar (sur) en una jornada en que, según la UE, la participación de la mujer fue muy limitada.
“Hemos sabido que once trabajadores de la CE (…) murieron por ataques brutales de atacantes desconocidos en un intento deliberado de los enemigos de la paz”, término con el que el Gobierno alude a los insurgentes, informó hoy la Comisión en un comunicado.
Los talibanes, que habían llamado al boicot de los comicios, amenazaron con más violencia para desestabilizar el proceso electoral, que los insurgentes consideraron pura “propaganda” estadounidense.
Y como parte de sus castigos, amputaron el dedo al menos a dos votantes el pasado jueves en la meridional Kandahar, según informó hoy un organismo electoral independiente, la Fundación afgana para unas Elecciones Libres y Justas (FEFA).
“Uno de nuestros observadores pudo ver cómo los insurgentes les cortaban el dedo con la mancha de tinta a dos personas en la provincia de Kandahar”, dijo a Efe el presidente del organismo, Nader Nader.
En una conferencia de prensa anterior, Nader había reconocido que sus observadores fueron testigos de acciones violentas de los talibanes en su masiva campaña de intimidación a los votantes.
Los insurgentes habían amenazado con cortar los dedos a quienes votasen, aprovechando que para ejercer el sufragio -y en prevención de fraudes- los electores deben impregnar sus índices en tinta indeleble, lo que hace de ellos víctimas fácilmente identificables.
Aunque los comicios afganos no han estado libres de irregularidades y en el sur quedaron entorpecidos por la presencia talibán, según reconocen los analistas, la Comisión Electoral ha descartado un fraude masivo y ha prometido estudiar las alegaciones.
Hoy mismo, por ejemplo, el candidato Mirwaís Yasini apareció en el lujoso hotel Intercontinental de Kabul -cuartel general de los observadores- con dos bolsas llenas de papeletas a su nombre, y supuestamente sacadas de forma ilegal de las urnas en el sur del país.
Pese a esas denuncias, la misión de observadores de la Unión Europea en Afganistán (EUEOM) ha dado su aprobación a las elecciones presidenciales, que considera “en general” bien organizadas pese a los defectos del proceso y las insuficiencias institucionales.
“(La misión) considera la celebración de las elecciones como una victoria frente a aquellos que querían impedir a los afganos decidir su propio futuro”, aseguró la organización en un comunicado divulgado hoy en su portal web.
Los observadores, que han supervisado el proceso electoral durante los dos últimos meses, mantienen que la Comisión Electoral afgana pudo “en general” funcionar con eficacia, pese a algunas “insuficiencias operativas y defectos institucionales”.
Según la nota, muchos candidatos pudieron establecer un debate genuino sobre los problemas del país, aunque la campaña quedó deslucida por los ataques contra el personal electoral, la parcialidad hacia algunos candidatos y la discriminación de la mujer.
“El ejercicio de los derechos civiles y políticos de las mujeres, tanto en calidad de votantes como de candidatas, estuvo severamente limitado en las elecciones pese a estar recogidos en la Constitución”, expresó la misión de la UE en el comunicado.
La misión supervisó la transparencia de los comicios con la presencia en las votaciones de un gran número de observadores tanto extranjeros como afganos.
Unos 17 millones de personas estaban llamadas a las urnas para elegir al presidente del país y los miembros de los consejos provisionales, en una jornada que se saldó con medio centenar de muertos, 21 de ellos insurgentes, según versiones oficiales.
A falta de los datos definitivos, fuentes de la Comisión Electoral calculan que la participación fue del 45 al 50 por ciento de los ciudadanos registrados, y esperan tener los primeros resultados preliminares para el próximo martes.
Afganistán es un país sin censo, con un conflicto armado que causa miles de muertos anualmente, malas comunicaciones entorpecidas además por la orografía, y un alto índice de analfabetismo.

Ataques y clima de inseguridad en vísperas de elecciones en Afganistán

September 14, 2009

Kabul, 18 ago 2009.- A sólo dos días de los comicios presidenciales, los talibanes afganos volvieron a actuar hoy con dos atentados suicidas que dejaron al menos una docena de muertos y un ataque con proyectiles sobre el Palacio Presidencial de Kabul, una ciudad en alerta y tomada por completo por las fuerzas de seguridad.
El atentado más grave tuvo lugar en la peligrosa carretera que conduce a Jalalabad (este) desde Kabul, objetivo frecuente de los insurgentes porque a la salida de la capital se encuentran varios cuarteles de las tropas estadounidenses y de la ISAF.
El suicida lanzó su vehículo contra un convoy militar de la ISAF y causó la muerte de siete personas y heridas a otras cuarenta, según distintas fuentes oficiales afganas.
Pero en un comunicado, la OTAN aseguró que la última información de la que dispone “indica que entre los muertos hay un soldado de la ISAF, siete civiles afganos y dos empleados afganos de la misión de la ONU en Afganistán”, este último dato confirmado por las Naciones Unidas.
La ISAF también elevó el número de heridos a 55, entre ellos dos militares de la OTAN.
El atentado fue condenado por el presidente afgano, Hamid Karzai, horas después de que dos misiles cayeran en las inmediaciones de su Palacio sin causar víctimas.
Y además, según una fuente policial consultada por Efe, otro ataque suicida acabó con las vidas de dos civiles y tres soldados afganos e hirió a otras cinco personas en la región centro-meridional de Uruzgán, donde los talibanes tienen una amplia presencia.
Este mes se han registrado ya varios ataques con cohetes lanzados desde las afueras contra Kabul, una ciudad relativamente aislada del conflicto armado y cuyos habitantes aún recuerdan el martirio al que fueron sometidos durante la guerra civil en la década de 1990 y conviven casi diariamente con los atentados.
Ataques como el de hoy contra el convoy de la ISAF y otros contra instalaciones militares o sedes oficiales se cobran siempre una mayoría de víctimas entre los civiles que se encuentran en las proximidades.
En vísperas de las elecciones, Kabul se encuentra tomada por miles de soldados del Ejército, policías y guardas privados de seguridad armados con “kalashnikov” o con ametralladoras para proteger los edificios importantes.
La zona de las embajadas cuenta con sucesivos controles de paso y los edificios estratégicos están amurallados con alambradas y densos bloques de cemento para protegerse de los atentados de los talibanes, quienes han demostrado su capacidad de golpear la ciudad.
“La seguridad -dijo a Efe el jefe de los servicios secretos afganos, Amrullah Saleh- es como el pan. Un bien que necesitas sin cesar. Será para siempre nuestra preocupación y es un bien que necesitaremos siempre. Nuestras medidas y esfuerzos no se detendrán tras las elecciones”.
La masiva presencia de las fuerzas del orden no ha hecho mella en la percepción de los afganos: según un reciente estudio del instituto norteamericano IRI, la seguridad es uno de los dos principales problemas de Afganistán para el 56 por ciento de los ciudadanos consultados, 21 puntos por encima de la situación económica.
“Yo la tengo (la pistola) por seguridad. Aquí en Kabul hay robos y secuestros constantes”, relata a Efe un tayiko de 22 años preocupado por el alza del crimen, mientras empuña una Beretta italiana de calibre 9 mm Parabellum en el interior de un coche.
De acuerdo con distintos informes, las carreteras afganas están infestadas de bandidos que tienden emboscadas a camioneros y viajeros, sin que esté clara en muchas ocasiones la frontera que separa al delincuente común del insurgente talibán.
“No me siento seguro, claro que no. La Policía no está activa y no tiene equipamiento para resolver los problemas. Los secuestros y robos de Kabul son perpetrados por gente con uniforme. La corrupción es del cien por cien”, sostiene el empresario Mohamad Nader en el barrio capitalino de Makroyan.
Ante la amenaza talibán y el clima de inseguridad generalizado, las embajadas extranjeras se apresuran en Kabul a aconsejar a sus ciudadanos que extremen las precauciones, sobre todo durante el período electoral.
“Conviene salir sólo lo imprescindible, vestirse de forma que no llame la atención, lo menos elegantemente posible. El nivel de alerta es permanente y no hay que bajar la guardia”, dijo a Efe una fuente diplomática.
En Afganistán hay unos 100.000 policías, pero la mayoría están mal formados y equipados, tienen salarios bajos y apenas cuentan con infraestructuras adecuadas, expuso a Efe el portavoz de la misión policial de la UE en Afganistán (Eupol), Andrea Angeli.
Sólo en la capital, hay unos 8.500 agentes encargados de velar por el orden, pero según Angeli son precisos muchos más en una ciudad asolada por los robos y los secuestros, con los empresarios y los extranjeros como objetivos principales.

Termina la campaña con un masivo mitin opositor y llamada talibán al boicot

September 14, 2009

Kabul, 17 ago 2009.- Miles de afganos marcharon hoy hasta el estadio de Kabul para dar su apoyo al principal candidato opositor, Abdulá Abdulá, en el último día de la campaña para las elecciones presidenciales de Afganistán, en el que los talibanes reiteraron su llamada al boicot.
Las elecciones, en las que parte como favorito el actual presidente, Hamid Karzai, tendrán lugar el próximo día 20 en un clima de completa incertidumbre por las amenazas de los insurgentes talibanes, que las calificaron de “propaganda” norteamericana en un comunicado colgado en Internet.
Los talibanes negaron que hayan alcanzado pacto alguno para permitir el proceso -las autoridades habían anunciado uno en julio en la occidental Bagdhis- y aseguraron que “la mayoría de Afganistán” está bajo control suyo, por lo que “no hay posibilidad de celebrar elecciones”, dijeron, “salvo en unas pocas ciudades y centros provinciales”.
Pese a la amenaza integrista, miles de personas con gorras y banderas celestes acudieron hoy al estadio de la ciudad para arropar a Abdulá, un odontólogo y ex ministro de Exteriores al que las encuestas sitúan como principal rival de Karzai.
El propio candidato llegó hasta el estrado entre empellones y arrastrado por una horda de seguidores que su guardia privada -un grupo de tayikos armados con “kalashnikov”- apenas pudo contener, hasta el punto de que varias personas sufrieron contusiones.
En el estadio, los seguidores de Abdulá proferían gritos de apoyo para su candidato, un antiguo lugarteniente de Ahmed Shah Masud -el líder de la Alianza del Norte asesinado por integristas en 2001-, cuyas fotografías dominaban el estadio.
“Todo el mundo en Afganistán quiere un cambio y estamos seguros de que ganaremos”, dijo a Efe un portavoz de la campaña, mientras un helicóptero blanco arrojaba panfletos sobre el estadio para delicia de los asistentes, con un mensaje a favor del cambio.
La última encuesta conocida, publicada por el instituto estadounidense IRI, otorga a Abdulá un 26 por ciento de los votos, por detrás del 44 por ciento adjudicado a Karzai, resultado que llevaría a los dos candidatos a una segunda vuelta.
“Ayudaré a la juventud, todos debéis apoyarme para el desarrollo nacional de Afganistán. Ayudadme a ganar y yo os ayudaré”, se desgañitaba el candidato ante los micrófonos mientras la multitud coreaba su nombre y llamaba “inútil” a Karzai.
Según los expertos, el voto de Abdulá, de padre pastún y madre tayika, procederá sobre todo de los miembros de esta última etnia, la segunda del país y masiva hoy en el estadio de Kabul, el lugar que usaban los talibanes para ajusticiar a los reos.
Las elecciones presidenciales están marcadas precisamente por la amenaza de boicot de los talibanes y sus intentos por desbaratar el proceso con acciones, como el atentado del sábado ante el cuartel general de la ISAF en Afganistán, que causó siete muertos.
Aunque el Gobierno ha prometido movilizar todos sus recursos para proteger los comicios, el ministro afgano de Interior, Mohamed Hanif Atmar, reconoció a Efe este domingo que sus fuerzas no serán capaces de garantizar la seguridad al cien por cien.
En su carrera por proclamarse vencedor sin necesidad de segunda vuelta -para lo que necesita más del 50 por ciento de los votos-, Karzai dedicó el día de hoy a descansar y su equipo anunció la retirada de cuatro candidatos que darán su apoyo al presidente.
“Nos reunimos con él y vimos que está comprometido con la democracia y el desarrollo de Afganistán”, dijo a Efe uno de ellos, el doctor Nasín Anís, quien negó haber negociado un puesto en un hipotético futuro Gobierno de Karzai.
El presidente, pastún, ha sumado hasta ahora una decena de apoyos de candidatos y apuesta por sumar votos de las distintas etnias afganas, aunque sus rivales le acusan de haberse entregado para ello a los caudillos regionales y antiguos “señores de la guerra”.
“Viendo el tipo de participación política y nacional que hemos creado y el hecho de que una decena de candidatos nos apoye, las cosas han funcionado bien”, explicó a Efe el portavoz de la campaña de Karzai, Waheed Omar.
Abdulá visitó hoy por la tarde distintas provincias, como también hicieron los aspirantes Ashraf Ghaní y Ramazan Bashardost, este último un excéntrico candidato que ha dirigido su actividad desde una tienda de campaña en Kabul y se ha aupado hasta la tercera posición en estimación de voto.

Gobierno asume que talibanes practicarán intimidación masiva en los comicios

September 14, 2009

Kabul, 16 ago 2009.- Las autoridades afganas anunciaron hoy que sus fuerzas observarán un alto el fuego el 20 de agosto, día de los comicios presidenciales, y reconocieron a Efe que prevén una campaña insurgente de “intimidación masiva” con vistas a los comicios.
El ministro afgano de Defensa, Abdul Rahim Wardak, su colega de Interior, Mohammad Hanif Atmar, y el jefe de los servicios secretos afganos, Amrullah Saleh, protagonizaron una rueda de prensa para calmar los ánimos un día después del atentado talibán que causó siete muertos ante el cuartel general de la ISAF de Kabul.
“Decir que habrá completa paz sería difícil, pero debemos estar preparados para cada eventualidad”, admitió a Efe tras la conferencia el ministro de Defensa, quien prometió “trabajar duro” para asegurar el proceso.
Warzak anunció a los medios que las autoridades afganas establecerán una triple red de seguridad, compuesta por la Policía, el Ejército afgano y la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) para el día de las elecciones.
Según dijo a Efe el ministro, las tropas afganas se abstendrán además de desarrollar operaciones ofensivas el día de las elecciones, aunque responderán cualquier posible ataque de los talibanes, que han llamado a la población a boicotear el proceso.
La comisión electoral ha dispuesto 6.500 centros electorales, 400 más que en el año 2004, pero existe el temor de que los insurgentes, presentes sobre todo en el sur y el este del país, perpetren ataques y atentados para impedir la celebración de las elecciones.
La rueda de prensa conjunta se produjo de hecho sólo un día después del atentado suicida perpetrado por un insurgente contra el cuartel general de la ISAF, en pleno corazón de Kabul, que causó la muerte de siete personas y heridas a otras 91.
El titular de Interior, Hanif Atmar, reveló que las fuerzas de seguridad han desbaratado 62 intentos de atentado en los últimos seis meses y garantizó la implicación de la Policía en los comicios hasta donde lleguen sus capacidades.
“Desplegaremos todos nuestros recursos para proteger a nuestra gente -dijo a Efe Atmar-. Pero sabemos con seguridad que los enemigos de Afganistán harán lo mismo para herirlos”.
Atmar reconoció sin embargo que su Gobierno no puede asegurar al cien por ciento la seguridad de las votaciones, en un momento en el que los talibanes han intensificado sus actividades y aumentado su presencia a nuevas partes de Afganistán.
Los insurgentes, embarcados en una campaña de asesinatos y ataques contra los activistas políticos y los candidatos -sobre todo en áreas rurales- han llegado a emitir panfletos amenazando a los ciudadanos que se decidan a emitir su voto el próximo día 20.
“Sabemos -añadió Atmar- de que los talibanes recurrirán a la intimidación masiva, atentados terroristas, bombas suicidas y atacar los convoyes y las personas con material electoral”.
Frente a las previstas acciones insurgentes, el jefe de los servicios afganos de inteligencia (Directorio Nacional de Seguridad) reveló a Efe que su organización está desarrollando tareas para fomentar la participación y movilización de los votantes.
“Estamos acudiendo a los líderes de las tribus para que nos ayuden a movilizar a la gente. La prueba está en que ayer, en Helmand (sur) un candidato logró reunir una multitud en un acto sólo 24 horas después de un atentado suicida”, confió Amrullah Saleh, en referencia a un mítin del actual presidente, Hamid Karzai.
“No se trata necesariamente de que apoyen a un candidato en particular, sino de que aumente la participación”, añadió.
Ni Saleh, ni Wardak ni Atmar pudieron cuantificar en cuántos de los 6.500 centros electorales será imposible garantizar la seguridad, aunque una observadora de la Unión Europea aclaró a Efe que hasta el momento no hay indicios de fraude en la campaña.
Según las encuestas, el actual jefe del Estado, Hamid Karzai, cuenta con una amplia ventaja en estimación de voto sobre sus rivales, aunque con un porcentaje que no llega al 50 por ciento necesario para ser declarado presidente en la primera vuelta.

El viraje democrático del viejo talibán

September 14, 2009

Kabul, 16 ago 2009.- El singular candidato “Rocketi”, antiguo comandante talibán reconvertido a la causa de la democracia afgana, destaca entre la cuarentena de rivales de Hamid Karzai en las próximas elecciones a la Presidencia y apela a los insurgentes a “dejar el desierto” y seguir su ejemplo.
Bautizado “Rocketi” por su manejo de los proyectiles en sus tiempos de “muyahidín” contra la ocupación soviética, Abdul Salam gesticula con seriedad ante cientos de hombres barbados -la mayoría, pastunes- que han viajado desde el sur y el este de Afganistán para escucharle.
“Rocketi” ocupó un alto cargo del Ejército talibán durante los años de Gobierno integrista, aunque en la caída del régimen entregó sus armas y se convirtió a la causa democrática tras un paso de nueve meses por la cárcel, ya con las tropas extranjeras en el país.
“No llevo la cuenta de cuántos cohetes habré lanzado en mi vida -ironiza “Rocketi” en una entrevista con Efe, poco después de un mitin capitalino-. Pero en Afganistán ya es tiempo de paz. Toca negociar con los talibanes”.
Tras luchar contra los soviéticos, enrolarse en los talibanes y acudir luego al Parlamento afgano, “Rocketi” mide estos días sus posibilidades como candidato a la Presidencia de Afganistán en las elecciones del próximo día 20 de agosto.
Y el auditorio, compuesto por cientos de hombres con turbantes, de luengas barbas, y seis mujeres en “burka”, lanza gritos de “Alá es grande” como apoyo a las promesas del ex comandante talibán: justicia islámica, paz, tolerancia cero con la corrupción, seguridad y trabajo.
“Rocketi” escucha sentado las encendidas intervenciones de líderes tribales, los poemas de interludio, una carta abierta de un niño y versos cantados sin acompañamiento instrumental, según una tradición musical empleada todavía por los propios talibanes.
Sus seguidores encarnan la parte de Afganistán que se niega a adoptar influencias extranjeras y se aferra a las tradiciones de los pastunes -la etnia más numerosa del país-, basadas en la lealtad a la tribu y una lectura del Islam muy conservadora.
Y por eso se suceden durante el acto los gritos en favor de este antiguo talibán que, como dice un estudiante en el estrado, “ni acepta las costumbres de los extranjeros ni se cambia de ropa sólo porque haya (norte)americanos en Afganistán”.
“Son los extranjeros quienes no dejan que progresemos. Países como Rusia, Irán y Pakistán no permiten el desarrollo afgano. Debemos fortalecer nuestras fuerzas de seguridad para que las tropas extranjeras se marchen de aquí”, se justifica ante Efe el candidato.
Aunque a juicio de los analistas las posibilidades de “Rocketi” son casi nulas -según una reciente encuesta, es uno de los candidatos más impopulares-, su importancia radica en el ejemplo que puede suponer para los talibanes que aún combaten en el país.
El propio presidente afgano y principal favorito en los comicios, Hamid Karzai, ha hecho, como promesa estrella, aunque sin éxito, una oferta de negociación para los talibanes moderados que dejen las armas y entren en el proceso democrático.
“Si Karzai negocia será su mayor éxito. Así terminará la guerra”, dice a Efe entre el público el antiguo “muyahidín” Mohammed Nader, venido desde la provincia norteña de Kunduz, quien por lo demás considera que el gobierno no ha dado satisfacción a los “yihadistas”.
La conversión democrática de “Rocketi”, sin embargo, ha sentado mal a sus antiguos aliados integristas, que en esta campaña han atacado dos veces sus actos y han matado a uno de sus colaboradores, tras instar a la población a boicotear las elecciones.
“Son actos erróneos -lamenta malhumorado el ex comandante insurgente mientras se mesa la barba-. Los talibanes de Afganistán deben respetar el proceso democrático y votar a sus candidatos. El pueblo de Afganistán quiere la paz y la estabilidad”.
“Rocketi” dice haberse gastado en la campaña hasta el último céntimo que obtuvo por la venta de su casa, unos 82.000 dólares, pero asegura que merecerá la pena si el desembolso sirve para que Afganistán vuelva a la senda del desarrollo.
Y sus seguidores, entre rezos, claman por el “éxito del valiente ‘Rocketi’”, ese polémico y antiguo comandante talibán de Jalalabad que se emplea ahora en que los “insurgentes dejen el desierto” y comiencen a marchar en la misma dirección que los demás afganos.

Un atentado talibán frente al cuartel de la ISAF enturbia la campaña afgana

September 14, 2009

Kabul, 15 ago 2009.- Los talibanes enturbiaron hoy la campaña electoral afgana con un atentado suicida que causó siete muertos frente al cuartel general de la ISAF en Kabul, perpetrado sólo horas después de un ataque con siete proyectiles contra la base militar española de Herat, en el oeste del país.
A las 08.30 de la mañana (04.00 GMT), un estruendo ensordecedor dejó paso a una densa columna de humo blanco procedente del fortificado barrio de Wazir Akbar Khan y visible desde varios puntos de Kabul.
Allí tienen su sede, entre otros edificios, la embajada estadounidense y el cuartel general de la ISAF -la misión de la OTAN en el país-, hasta donde llegó el suicida a bordo de un vehículo que hizo estallar pese a las fuertes medidas de seguridad.
El Ministerio afgano de Defensa confirmó que el atentado causó la muerte de siete personas y heridas a otras 91, la mayoría trabajadores afganos que esperaban a las puertas del cuartel general de la organización para entrar en el recinto.
En un comunicado, la ISAF reconoció que la explosión acabó con las vidas de varios civiles y que también resultaron heridos varios militares extranjeros, pero sin llegar a precisar el número de víctimas.
El atentado fue reivindicado por los talibanes, cuyo portavoz, Zabiullah Mujahid, aseguró a Efe por teléfono desde un lugar no especificado que el objetivo del suicida era atacar la embajada de Estados Unidos y el cuartel general de la ISAF.
“(El ataque) fue ejecutado con un todoterreno cargado con 500 kilogramos de explosivos”, precisó Mujahid, quien dijo haber causado la muerte de 25 personas.
Los canales locales emitieron imágenes de los equipos de bomberos y los servicios de rescate esforzándose por apagar el incendio causado por la explosión, entre los bloques de cemento y barreras de seguridad que protegen la céntrica zona capitalina.
La ciudad de Kabul está sometida a una fuerte vigilancia de patrullas de la ISAF, tropas afganas y la Policía local, que rodean los edificios gubernamentales y controlan el acceso a las vías donde tienen sus sedes las embajadas extranjeras.
Pese a ello, el aeropuerto de Kabul recibió ayer el impacto de dos proyectiles -según el Ejército estadounidense-, después de que otros ocho cohetes cayeran en la ciudad el pasado 4 de agosto, lanzados desde áreas rurales cercanas a la capital.
En el resto de país, pese al despliegue adicional de tropas con motivo de los comicios, los talibanes han incrementado durante las últimas semanas sus ataques y ayer varios cohetes fueron lanzados sobre la Base de Apoyo Avanzado española por segunda vez en una semana.
El Estado Mayor de la Defensa español (EMAD) detalló en Madrid que fueron lanzados entre las 22.35 y las 22.55 horas locales (18.05 y 18.25 GMT) sobre la base, aunque no se produjeron muertos ni heridos.
Afganistán celebrará el próximo día 20 de agosto las elecciones presidenciales y a los consejos provinciales, pero los insurgentes talibanes han pedido a la ciudadanía que boicotee los comicios y han emprendido ataques contra el proceso por todo Afganistán.
Además de amenazar a quienes voten con cortarles los dedos, los insurgentes han protagonizado saqueos de oficinas de candidatos, han asesinado a activistas y han intentado acabar con las vidas de varios importantes políticos afganos.
El pasado jueves, el ex presidente afgano Burhanudín Rabani, partidario del candidato opositor Abdulá Abdulá, salió ileso de una emboscada talibán contra su convoy cuando viajaba por el distrito norteño de Kunduz.
El candidato a vicepresidente Mohamd Qasim Fahim, un antiguo “señor de la guerra” que concurre en la lista del actual jefe de Estado, Hamid Karzai, sufrió otro ataque similar a finales de julio, aunque también resultó ileso.
“Los enemigos de Afganistán, con estos ataques en vísperas de las elecciones, quieren crear temor en el pueblo. Pero deben saber que los afganos conocen la importancia de ir a votar”, dijo hoy Karzai tras el atentado suicida en Kabul en un comunicado oficial.
Su jefe de prensa, Sediq Sediqqi, confirmó a Efe que Karzai mantendrá sus actos de campaña y mantuvo que los talibanes “no lograrán cambiar la voluntad de los ciudadanos” pese a sus esfuerzos por sacudir el proceso electoral.

Hamid Karzai aspira a reeditar mandato con una cómoda ventaja

September 14, 2009

Kabul, 14 ago 2009.- Instalado en una cómoda ventaja sobre sus rivales, el presidente de Afganistán, Hamid Karzai, aspira a revalidar su mandato en las elecciones del día 20 haciendo bandera del diálogo con los talibanes más moderados y con el país todavía pendiente del desarrollo prometido.
Karzai, de 51 años, ha estado al frente de Afganistán casi desde la caída del régimen talibán, en el año 2001, primero encabezando un Gobierno de transición y ya más tarde elegido presidente por los ciudadanos, en el año 2004.
En los próximos comicios, el actual presidente aspira a obtener la reelección por encima de sus críticos, que le acusan de tolerar la corrupción, apoyarse en los antiguos “señores de la guerra” y ser incapaz de desarrollar las instituciones del Estado.
Hasta ahora, Karzai ha llegado a pactos con los líderes de distintas minorías étnicas, como los “señores de la guerra” Ismail Khan (tayiko) y Rashid Dostum (uzbeko), y ha incorporado a su candidatura al poderoso Mohammed Fahim, un polémico general que ya fue ministro de Defensa en su Gobierno y que ahora quiere ser su vicepresidente.
Con Fahim, Karzai busca asegurarse el apoyo de los tayikos del norte, la segunda etnia más numerosa del país, mientras él mismo intenta apuntalar el voto de los pashtunes en el sur y el este frente al boicot que promueven los insurgentes talibanes.
Su golpe de efecto más importante es precisamente una oferta de diálogo para los talibanes más moderados, con el objetivo de que estos abandonen las armas y se sumen a la construcción de la democracia afgana en un momento de expansión de la insurgencia.
El pacto sería una nueva vuelta de tuerca en la carrera política de este líder pashtún moderado, que durante la ocupación soviética (1979-1989) sirvió como asesor de los muyahidines y que luego apoyó a los talibanes pensando, como muchos, que traerían estabilidad al país.
Las intensas relaciones que estos últimos mantenían con los servicios secretos paquistaníes le llevaron, sin embargo, a distanciarse de los integristas y comenzó a organizar a la oposición en el extranjero desde antes de los atentados del 11-S.
Con la intervención estadounidense en Afganistán, Karzai se decidió a luchar contra los talibanes y protagonizó una épica entrada por el sur del país acompañado por un puñado de seguidores a lomos de varias motocicletas, según cuenta el escritor Ahmed Rashid en su libro “A descent into chaos”.
Y luego, elegido para liderar el Gobierno interino del país, el todavía presidente se las arregló para mantener un precario equilibrio entre las distintas facciones, etnias y tribus del país, todavía fundamentales en el sistema político.
Aunque la política interior ha recibido críticas de los sectores liberales por ser lenta en sus reformas y por la corrupción imperante, la población afgana valora sus angustiadas condenas de las muertes de civiles a manos de las tropas internacionales en el país.
Vituperado por sus opositores, denostado como “alcalde de Kabul” por lo limitado de su control sobre el país, Karzai sigue sin embargo siendo popular entre los afganos a tenor de las dos últimas encuestas conocidas, que le atribuyen un 44 y 45 por ciento, respectivamente, del voto decidido en las elecciones presidenciales.
Con una veintena de puntos de ventaja sobre su más directo perseguidor, Karzai encara el futuro de Afganistán como favorito y a gusto en su papel de “padre de la nación”, como lo califican algunos de sus carteles electorales.
“Si votas hoy a Karzai, Karzai garantiza tu mañana”, promete a los afganos en su eslogan electoral.
Populismo aparte, el verdadero mérito del actual presidente ha sido su maniobra para ocupar el eje de la encrucijada afgana: entre pashtunes y tayikos, entre las tropas extranjeras y la opinión pública, entre talibanes moderados y el pequeño sector liberal.
Dicen de él, quienes lo conocen, que se siente tan cómodo con traje y corbata como con turbante y túnica

Avance talibán y ansias de desarrollo de la población marcan la campaña

September 14, 2009

Kabul, 14 ago 2009.- Unos 17 millones de afganos están registrados para votar en las segundas elecciones presidenciales desde la caída talibán en Afganistán, marcadas por el avance de los insurgentes talibanes, así como las ansias de reconstrucción y desarrollo de la población.
“Este es uno de los ejercicios electorales más dificultosos que he visto”, dijo hace unos días a los medios el representante especial de la ONU en Afganistán, Kai Eide.
Las autoridades han previsto el envío de casi 3.200 burros para que transporten las urnas a los lugares más inaccesibles de este país de orografía complicada, pero, anécdotas aparte, la preocupación principal es la situación de seguridad.
“Es el factor talibán. No podemos esperar una alta participación en algunas áreas y provincias. En más de 10 distritos será difícil celebrar las elecciones”, precisó a Efe el portavoz de la Fundación afgana para unas Elecciones Libres y Justas (FEFA), Jandar Spinghar.
En las últimas semanas, las tropas internacionales han lanzado varias operaciones en el tradicional feudo talibán de Helmand (sur) en un intento de garantizar la seguridad antes de los comicios presidenciales, que los insurgentes han decidido boicotear.
Y en Kabul, son muchos los ciudadanos que se lamentan de que la situación ha empeorado, algo que reconoció el propio jefe de las tropas extranjeras, Stanley McChrystal, quien admitió en una reciente entrevista al diario “Wall Street Journal” que los talibanes “han tomado ventaja”.
Los insurgentes tienen una fuerte presencia en gran parte del sur y este de Afganistán, las áreas donde es mayoritaria la etnia pashtún, de la que proceden tradicionalmente los talibanes, pero también el presidente, Hamid Karzai, quien aspira a reeditar mandato.
Karzai se presenta con el antiguo “señor de la guerra” tayiko Mohammed Fahim como candidato a vicepresidente, una decisión que los analistas atribuyen a un intento de dividir lealtades en la antigua Alianza del Norte y atraerse el voto de la etnia tayika, la segunda más populosa de Afganistán.
En esa cantera de voto basa sus esperanzas el que las encuestas señalan como más potente rival de Karzai, Abdullah Abdullah, un ex ministro de Exteriores que colaboró estrechamente con el guerrillero asesinado Ahmed Shah Mehsud, de la Alianza del Norte, en su resistencia contra los talibanes previa al 11-S.
Tanto ellos como otro de los 41 candidatos en liza, el ex ministro de Finanzas Ashraf Ghaní, concurren a los comicios como independientes y fuera del paraguas de los partidos políticos, que apenas han cuajado en la frágil y primeriza democracia afgana.
“Los tayikos votan a los tayikos. Los pashtunes a los pashtunes. Cada cual al suyo, este es el gran problema de Afganistán”, comentó a Efe un estudiante kabulí en el transcurso de un mitin de Ghaní.
Lealtades aparte, la difícil orografía y la falta de datos plausibles hacen casi imposible aventurar un pronóstico exacto, más allá de la ventaja que todos los analistas conceden a Karzai, visto desde hace meses por distintos tertulianos como el “vencedor inevitable”.
La dos encuestas más recientes, realizadas en julio de forma separada por el Instituto Republicano Internacional y el centro de análisis estadounidense Glevum, atribuyen, respectivamente, a Karzai el 44 y el 45 por ciento de los votos decididos, 18 y 20 puntos por encima de Abdullah, pero ese resultado obligaría a celebrar una segunda vuelta entre ambos.
Con la lucha antitalibán en manos de las tropas internacionales y el Ejército afgano, todos los candidatos se centran en el desarrollo, la reconstrucción del país y la creación de riqueza, mientras celebran mítines bajo extremas condiciones de seguridad.
“No están desarrollando estrategias. Sólo hay tácticas”, dijo a Efe una fuente de seguridad occidental sobre los candidatos en los comicios, que se celebran junto a las elecciones para los consejos provinciales.
Mientras Kabul se inunda de paneles electorales y grandes imágenes de sus candidatos, las tropas internacionales intentan que las 29.000 urnas para la votación sean emplazadas antes del 20 de agosto, incluso en las áreas bajo control talibán.
Tras esa fecha, un recuento que se promete lento: resultados iniciales para el 3 de septiembre, definitivos el 17 de ese mes, y la segunda vuelta, de ser necesaria, para la primera semana de octubre.

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