El “tigre” tamil Prabhakaran, líder de una guerrilla sanguinaria y resistente

September 4, 2009

Nueva Delhi, 18 may 2009.- El escurridizo líder Vellupillai Prabhakaran, muerto hoy a manos del Ejército de Sri Lanka tras 26 años de lucha, ha sido el rostro de la guerrilla tamil, un cuerpo sanguinario que llegó a tener una aviación propia y patentó los ataques suicidas como arma de combate.
El inflexible fundador de los Tigres para la Liberación de la Patria Tamil (LTTE) y el resto de líderes de la guerrilla “están todos muertos”, aseguró hoy a Efe un portavoz militar, quien dijo que sólo falta confirmar oficialmente el reconocimiento del cadáver.
Héroe para sus adeptos y terrorista para el Gobierno ceilandés, Prabhakaran lideró con mano de hierro una guerrilla bien entrenada y disciplinada que puso en jaque durante décadas al Ejército, que hoy aseguró haber acabado con lo que quedaba del LTTE, unos cientos de hombres que resistían acorralados en menos de un kilómetro cuadrado.
Lejos queda el tiempo en que Prabhakaran llegó a controlar dos tercios de las costas y un tercio del territorio total de Sri Lanka.
Durante dos décadas y media de lucha, el “tigre” Prabhakaran no ha dudado en eliminar por cualquier medio cualquier atisbo de disidencia entre la comunidad tamil, y hasta el final sus hombres dispararon contra la población que quería huir de los combates.
Nacido en noviembre de 1954 en la península de Jaffna (norte) como el menor de cuatro hermanos, su vida puede resumirse en una sanguinaria carrera para lograr la independencia de los tamiles de la isla tras décadas de discriminación por parte de la mayoría cingalesa.
Aunque durante su mando ha concedido muy pocas entrevistas, se dice de Prabhakaran que era un estudiante tímido que, enfadado por los malos tratos que sufrían los tamiles, se apuntó a artes marciales e inició su militancia en movimientos independentistas.
En 1975, fue acusado de asesinar a bocajarro al entonces alcalde de Jaffna, Alfred Duraiappah, poco tiempo después de fundar una organización denominada Nuevos Tigres Tamiles (TNT), el germen de lo que sería el LTTE.
Ya renombrado, los guerrilleros del LTTE emprendieron una campaña de violencia de baja intensidad que contó con un apreciable apoyo popular y desembocó en 1983 en una guerra abierta contra el Gobierno de Sri Lanka que ha causado más de 70.000 muertos (casi 6.500 de ellos este año, según cálculos de la ONU).
Prabhakaran construyó una organización de tipo totalitario preparada para llevar a cabo audaces ataques terroristas y golpes de efecto, pero también para gestionar un Estado de hecho, con hospitales, Policía y hasta un servicio propio de aduanas.
Líder indiscutible del LTTE, Prabhakaran se mostró inflexible ante la disidencia en el movimiento armado, que ha dirigido desde sus búnkeres y redes de túneles excavados en las áreas selváticas ahora conquistadas por el Ejército.
“Prabhakaran no es el tipo de hombre que vive en la superficie. Estoy seguro de que está viviendo bajo tierra”, dijo a la prensa sólo hace unos días el brigadier Shavendra Desilva, que dio por descontado que el “tigre” iba a luchar “hasta el último momento”.
Cada año, el jefe del LTTE pronunciaba un discurso con motivo del día de los Héroes de la Patria Tamil.
“Hay tres fundamentos: la patria tamil, la nacionalidad tamil y el derecho a la autodeterminación de los tamiles. Esas son las demandas fundamentales de los tamiles”, dijo en una multitudinaria y excepcional rueda de prensa en 2002, cuando el LTTE alcanzó un alto el fuego con el Gobierno.
Objeto de constantes rumores y especulaciones, se dice que el histórico líder guerrillero, que sufría de diabetes, sobrevivió a varios intentos de asesinato y captura, y que llevaba colgada del cuello una cápsula de cianuro para evitar que lo atrapasen con vida.
Prabhakaran estaba casado con Mathivathani Erambu y tiene tres hijos, dos varones y una chica.
Según el Ejército ceilanés, su mujer, su hija y su hijo menor están fuera del país, pero el mayor, de 23 años y que seguía a su padre en el frente, murió hoy también poco antes de su progenitor.
Prabhakaran estaba buscado por la Interpol por terrorismo, asesinato, crimen organizado y conspiración terrorista.

India exige extradiciones y Pakistán propone una investigación conjunta

February 4, 2009

Nueva Delhi, 2 dic 2008.- Tras descartar que se esté planteando la opción militar, la India exigió hoy a Pakistán la entrega de una veintena de presuntos terroristas y este país le propuso una investigación conjunta de los atentados de Bombay.
Los dos países continuaron hoy midiendo sus desacuerdos, en una escalada de tensión en la que mañana intervendrá la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, que se desplaza a Nueva Delhi y, según versiones sin confirmar, también a Islamabad.
“La comunidad internacional nos apoya, incluido el nuevo presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama”, proclamó el ministro de Exteriores indio, Pranab Mukherjee, tras observar que su país está a la espera de la respuesta paquistaní a sus demandas.
“Nadie está hablando de una acción militar”, tranquilizó el ministro, en declaraciones a periodistas durante la inauguración del Foro India-Países Árabes, según las agencias indias.
Su Gobierno había convocado anoche al embajador paquistaní en la India, Shahid Malik, para entregarle una protesta formal por la implicación de “elementos de Pakistán” en los atentados de Bombay.
A través de Malik, las autoridades indias exigieron a Pakistán “acciones contundentes” contra esos elementos y pidieron la entrega de una veintena de “fugitivos según las leyes indias que se han asentado en Pakistán”, dijo hoy Mukherjee.
Entre los “fugitivos” demandados por la India está el gángster presuntamente responsable de los atentados de Bombay de 1993, Dawud Ibrahim, y los líderes de los grupos cachemires Lashkar-e-Toiba (LeT), Mohamed Said, y de Jaish-e-Mohamad (JeM), Masud Azhar.
“Hicimos la petición el lunes. Estamos esperando una respuesta de Pakistán”, dijo Mukherjee, que añadió: “lo que se vaya a hacer, el tiempo lo dirá”.
Sin reaccionar todavía a esa petición concreta, su homólogo paquistaní, Shah Mehmud Qureshi, ofreció hoy a la India la creación de una comisión conjunta para investigar los atentados de Bombay, pero insistió en que su vecino no acuse sin fundamento a Pakistán.
La nacionalidad paquistaní de los terroristas y su supuesta pertenencia a Lashkar-e-Toiba (un grupo que lucha por la anexión de Cachemira a Pakistán y tiene base en este país) han llevado a los medios indios a señalar como responsable a la Administración paquistaní, lo que este país “refuta firmemente”, según Qureshi.
Según la investigación, un comando terrorista zarpó de la ciudad portuaria paquistaní de Karachi y desde allí navegó frente a las costas indias hasta alcanzar la urbe de Bombay y lanzar sus tremendos ataques, que dejaron 188 muertos la semana pasada.
En un comunicado, Qureshi dijo haber trasladado su propuesta de investigación conjunta a un grupo de diplomáticos en Islamabad, ante quienes reiteró la intención de su Gobierno de cooperar para “llevar ante la justicia a quienes perpetraron ese atroz acto terrorista”.
La comisión conjunta propuesta por Pakistán, según Qureshi, estaría presidida por los consejeros de seguridad nacional de ambos países y se reuniría “lo antes posible para intercambiar información” sobre el atentado.
Para esa cooperación, Qureshi mencionó la necesidad de que ambos países eviten caer en el “juego de acusaciones y propaganda hostil”, que beneficiará a los terroristas.
Lo que deben hacer India y Pakistán, dijo el ministro paquistaní, es continuar con el proceso de diálogo que iniciaron en 2004, que a su juicio está sirviendo para realizar “progresos significativos” en el refuerzo de la confianza mutua.
De hecho, Qureshi se había reunido en la India con Mukherjee poco antes del inicio de los ataques de Bombay, que lo obligaron a acortar su visita oficial.
Y aunque Mukherjee descartó el recurso a la acción militar, Qureshi garantizó casi al mismo tiempo en un discurso televisado a la nación que el Ejército paquistaní es “completamente capaz” de defender sus fronteras.

Fuerzas indias asedian dos hoteles y un centro religioso para liberar rehenes

February 4, 2009

Nueva Delhi, 27 nov 2008.- Las fuerzas de seguridad cercan hoy dos hoteles y un centro religioso en la ciudad india de Bombay para liberar a los rehenes que continúan en poder de varios terroristas, tras los ataques que anoche causaron 101 muertos.
Tanto el hotel Taj como el Oberoi, dos establecimientos de lujo, fueron escenario de varios tiroteos, mientras las cadenas de televisión indias especulan con el hipotético inicio de una operación de rescate. El tercer lugar con presencia de terroristas y rehenes es la casa Nariman, un popular centro judío de la ciudad.
El jefe del Gobierno regional, Vilasrao Deshmukh, ha reconocido que la situación es “grave” y todavía no está bajo control, por lo que su Ejecutivo ha declarado un toque de queda en el centro de la ciudad y ha decretado una libranza para los funcionarios públicos.
Además, ni la Universidad, ni las escuelas ni la Bolsa han abierto sus puertas en la ciudad, considerada la capital financiera de la India.
“Este es un ataque audaz. Es una situación muy seria y hay tiroteos en al menos tres lugares”, dijo Deshmukh.
Más de 12 horas después de que un número todavía desconocido de terroristas iniciara una serie de atentados contra distintos puntos emblemáticos de la ciudad india, la Policía sólo ha especificado que los agresores llegaron en barcas a la monumental Puerta de la India.
Varios vídeos de seguridad captaron imágenes de algunos agresores -jóvenes vestidos con camisetas negras- y los primeros tiroteos, registrados anoche en los hoteles, en bares y restaurantes y en la estación de ferrocarril Victoria Terminus.
La acción fue reivindicada por un grupo islamista desconocido, Deccan Muyaidín, aunque de nombre similar a otras organizaciones que ya habían perpetrado ataques en los últimos meses en otros lugares de la India.
Según el canal televisivo NDTV, la Policía ha detenido a nueve personas tras los atentados, mientras que cinco terroristas han muerto en las operaciones de las fuerzas de seguridad, que por el momento han sufrido 14 bajas.
Uno de los fallecidos es el jefe de la brigada anti-terrorista de la ciudad, Hemant Kalkare, quien en las últimas semanas se había hecho popular por su investigación sobre un ataque con bombas obra de extremistas hindúes.
Mientras, el área que rodea a los hoteles Taj y Oberoi se encuentra virtualmente tomada por cientos de soldados, agentes de Policía y comandos, que han pedido a las televisiones el cese de las transmisiones para no dificultar la operación de rescate.
El hotel Taj sufrió durante la noche un incendio que ya está controlado, aunque ya por la mañana tuvo lugar una explosión en la planta más alta, donde se cree que los terroristas retienen a varios rehenes, algunos de ellos extranjeros.
Por el momento, no se sabe cuántos extranjeros han muerto en los ataques, aunque al menos una mujer falleció durante el asalto al hotel Taj, según la agencia india IANS.
“Los terroristas han disparado indiscriminadamente”, dijo el director general de la Policía de Maharashtra, A. N. Roy.
El cónsul español en Bombay, César Alba Fúster, contó por teléfono a Efe cómo él mismo escapó de las balas en el hotel Oberoi, donde acompañaba a la delegación de la presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.
“Escuchamos explosiones, pero nos dijeron que eran tracas de boda, comunes en esta época. Pero entonces la gente comenzó a correr, el ruido se intensificó y una bala impactó cerca de nosotros”, comentó.
Las autoridades han decretado una alerta nacional y el Gobierno indio, encabezado por Manmohan Singh, ha convocado para hoy una reunión urgente del Gabinete con el fin de estudiar la situación.
El atentado ha sido ya condenado por los principales dirigentes mundiales y también por la tradicional potencia rival, Pakistán, cuyo ministro de Exteriores, Shah Mehmud Qureshi, se encontraba de visita oficial en la India.

Autoridades atribuyen a “terroristas extranjeros” los atentados de Hyderabad

January 18, 2009

Nueva Delhi, 26 ago 2007.- La ciudad india de Hyderabad (sur de la India) amaneció hoy paralizada por los atentados que este sábado causaron la muerte a 42 ciudadanos y heridas a varias docenas, obra, según las autoridades, de “grupos terroristas internacionales de Pakistán y Bangladesh”.
En los hospitales de la ciudad continúan ingresadas 70 personas, entre gestos de dolor de las familias afectadas, para las cuales el gobierno regional ha anunciado ya compensaciones.
En una comparecencia de prensa tras una reunión urgente, el gobernador regional de Andhra, Y. S. Rajasekhara Reddy, aseguró que los atentados fueron obra de “grupos terroristas internacionales”.
“La mayor parte de las veces, las organizaciones terroristas internacionales son responsables de estos actos espantosos(…) No podemos tener redes de inteligencia en Bangladesh y Pakistán”, añadió Reddy, quien negó un fracaso de los servicios secretos indios.
Las dos explosiones, casi simultáneas, ocurrieron este sábado en un auditorio al aire libre de Hyderabad -con 10 muertos- y en un concurrido restaurante de comida rápida situado a cinco kilómetros del primer punto, donde murieron 32 personas.
Según Reddy, por el momento no hay arrestos en relación con las bombas en Hyderabad, una ciudad que ya fue golpeada por otro atentado el pasado 18 de mayo, cuando una bomba mató a nueve personas en el interior de la céntrica mezquita Mecca, y dio pie a disturbios con la Policía que dejaron cinco muertos por disparos.
Aunque ningún grupo ha reivindicado el atentado del sábado, distintos medios indios apuntaban hoy al grupo islámico Harkat-ul-Jehadi Islami (HUJI), al que los investigadores responsabilizan también de la explosión de la mezquita.
Los fuerzas de seguridad han determinado ya que los autores de las explosiones usaron temporizadores -a diferencia de la mezquita, donde se usaron teléfonos móviles- y ocultaron en bolsas negras de plástico las bombas, compuestas por nitrato de amonio y bolas de metal.
Además, horas después de las explosiones, las fuerzas de seguridad recuperaron dos artefactos sin explotar junto a unas salas de cine, lo cual refuerza la teoría de que se trató de una conspiración a gran escala, según una fuente policial citada por IANS.
Respecto al posible papel del HUJI, la cadena de televisión NDTV informó de que los equipos de investigación están determinando el papel de Mohammed Abdul Sahed (alias “Bilal”), que participó presuntamente en el atentado de la mezquita, aunque las bombas en ambos atentados tienen una composición distinta.
En su comparecencia, Reddy anunció que las familias de los muertos obtendrán una donación de 500.000 rupias (unos 12.140 dólares, 8.900 euros) y un trabajo público, mientras que los heridos obtendrán ayudas de 20.000 rupias (unos 485 dólares, 350 euros) Los lugares de las explosiones se hallaban muy concurridos: en el auditorio, situado en el Parque Lumbini, unas 500 personas presenciaban un espectáculo de láser, mientras que el restaurante se encuentra en un área comercial muy popular los fines de semana.
Las autoridades declararon inmediatamente una alerta roja en Andhra que se extendió a la región adyacente de Tamil Nadu.
Durante la noche, varias personas sucumbieron a las heridas en los hospitales, que vivieron una actividad frenética para atender a las víctimas de las detonaciones.
El ministro indio del Interior, Shivraj Patil, tiene previsto llegar hoy a la ciudad, donde las autoridades de Andhra van a celebrar una reunión de todos los partidos.
La oposición del partido conservador hindú Bharatiya Janata Party ha pedido por su parte al Gobierno que haga público un comunicado con los principales atentados acaecidos en los últimos años, tras acusarle de mostrarse “blando” con el terrorismo.
Tanto el primer ministro indio, Manmohan Singh, como la presidenta, Pratibha Patil, y la líder del gubernamental Partido del Congreso, habían expresado ayer su condena por los atentados y su más “profunda preocupación”.
En Hyderabad, una ciudad que ha experimentado un fuerte desarrollo en los últimos años gracias a la industria de servicios informáticos, está prevista hoy la celebración de 10.000 matrimonios, porque los astrólogos han considerado “propicia” la jornada.
Con una apreciable minoría musulmana, Hyderabad experimentó violentos disturbios en los años 70 y 80.

Al menos 30 muertos y 60 heridos en dos explosiones en el sur de la India

January 18, 2009

Nueva Delhi, 25 ago 2007.- Al menos 30 personas murieron y 60 resultaron heridas hoy al explotar dos bombas en la ciudad de Hyderabad, en el sur de la India, informaron distintas fuentes oficiales.
Las detonaciones tuvieron lugar a las 19.45 hora local (14.15 GMT) en el parque de atracciones Lumbini, junto a la sede del Gobierno regional de Andhra, y en la cafetería Goku Chat, en el área comercial de Koti, a unos cinco kilómetros.
Esta última fue la acción más sangrienta, con 24 muertos, indicó el ministro regional de Interior, K. Jana Reddy, en declaraciones a la agencia india PTI.
Reddy añadió que, según las investigaciones preliminares, se trató de un “acto terrorista”, que el titular de Interior, Shivraj Patil, calificó de “horrible”.
Fuentes de inteligencia citadas por el canal de televisión NDTV aseguraron que la acción estuvo “meticulosamente planeada y ejecutada” y que los autores emplearon temporizadores y explosivos “de alta intensidad”.
En declaraciones a la agencia india IANS, el ministro de Información y Energía de Andhra, Mohammed Ali Shabbir, confirmó la muerte de seis personas en la explosión del parque Lumbini, que tuvo lugar cuando unos 500 espectadores, entre ellos muchos niños, contemplaban un espectáculo de láser.
La detonación se produjo en el auditorio -al aire libre y junto a un lago- cuando la función acababa de empezar y, según testigos, fue tan potente que algunas personas saltaron por los aires.
“El espectáculo comenzó y un rato después escuchamos una explosión. La gente empezó a correr de un lado a otro, en un completo alboroto”, relató a una cadena de televisión un guarda de seguridad del parque.
Según la agencia IANS, media hora después de la explosión había tres cadáveres de niños entre las sillas del auditorio del parque Lumbini.
Otras tres personas murieron ya en el hospital, donde los doctores afirman que varios heridos se encuentran en estado crítico.
El comisario de Policía de Hyderabad, Balwinder Singh, aseguró que el número de víctimas en esta explosión podría ser mayor porque el lugar está abarrotado de familias que acuden a pasar el día los fines de semana.
Hyderabad fue tomada poco después de las detonaciones por decenas de ambulancias, que llegaron a las zonas afectadas para transportar a los heridos hasta los hospitales Gandhi y Osmania, este último tristemente famoso por haber acogido a los heridos de la explosión de mayo en la Mezquita Mecca de la ciudad, con nueve muertos.
Tras acordonar el área, la Policía reconoció rápidamente que se trató de un atentado, mientras que el primer ministro de la región, Rajasekhara Reddy, visitó la zona afectada y pidió calma a la población.
La oposición, sin embargo, acusó al Gobierno de haber descuidado la seguridad en una ciudad golpeada recientemente por la violencia terrorista y denunció la inexistencia de controles de seguridad en el parque Lumbini, donde cualquiera puede entrar previo pago de 10 céntimos de euro.
La ciudad, donde mañana está prevista la celebración masiva de 10.000 bodas, se encuentra en alerta roja y las autoridades han iniciado controles de seguridad en las estaciones de trenes y autobuses, informó PTI.
El 18 de mayo, Hyderabad sufrió un atentado en la céntrica Mezquita Mecca, donde se habían congregado miles de musulmanes para celebrar las oraciones del viernes.
Ahora, los servicios de inteligencia estudian si las bombas tienen relación con aquella explosión, que dio pie a una ola de violentos enfrentamientos con la Policía en los que varias personas murieron por disparos.
Entre las llamadas a la tranquilidad de las autoridades, tanto el primer ministro indio, Manmohan Singh, como la líder del gubernamental Partido del Congreso, Sonia Gandhi, expresaron su preocupación por lo ocurrido y condenaron los atentados.

Sanjay Dutt, actor y gángster, travieso y reconvertido

January 18, 2009

Nueva Delhi, 31 jul 2007.- Sanjay Dutt, de 48 años, condenado hoy a seis años de prisión por tenencia ilícita de armas dentro del proceso por los atentados de Bombay de 1993, es uno de los actores más populares de la industria de Bollywood. Y tiene uno de los pasados más turbulentos.
Nacido, como tantas otras estrellas indias actuales, en el seno de una dinastía dedicada a la industria del cine, Dutt fue pronto víctima de su adicción al alcohol y las drogas, que se agravó con la muerte de su madre, Nargis Dutt, víctima de un cáncer.
Nargis murió pocas semanas antes del estreno de la película “Rocky”, que supuso el debú de Sanjay Dutt en la gran pantalla de la mano de su padre, Sunil.
La muerte de su madre sumió al actor en una espiral de drogas y demencia, pero su padre reaccionó enviándole a Texas para que se rehabilitara.
En Estados Unidos, el actor cayó víctima de una dolencia pulmonar, aunque gracias a esta conoció a la enfermera Richa Sharma, con quien se casó meses después.
Con Sharma tuvo una hija, Trishala, pero la felicidad duró poco. La familia quedó destrozada por la noticia de que la madre padecía un tumor cerebral que le causó la muerte.
A pesar del dolor en lo personal por la pérdida de su mujer y de la custodia de su hija -la familia de Sharma litigó por los cuidados de la pequeña-, Sanjay trabajó duro para relanzar su carrera y logró el éxito definitivo con las películas “Saajan” (1992) y “Khalnayak” (1993), en la que representó un papel de villano.
Y, cuando su carrera parecía retomar la senda del éxito, se produjeron en marzo del 1993 los terribles atentados de Bombay, trece explosiones en puntos estratégicos de la ciudad que causaron la muerte de 257 personas y heridas a otras 1.000.
En una nueva muestra de las conexiones de Bollywood con las mafias, Dutt fue detenido y encarcelado en relación con esos atentados. la Policía averiguó que los gángsters habían visitado la casa del actor y le habían dado varios rifles Ak-56, granadas de mano y cartuchos. Sanjay guardó un rifle y devolvió las demás armas.
El actor pasó 18 meses en la cárcel, en los que recibió el apoyo masivo de la industria y, al salir, se casó con Rhea Pillai, pero el matrimonio fue un fracaso y acabó en divorcio.
Pese a los vaivenes de su vida personal y su vinculación con las mafias de Bombay, la carrera de Sanjay no sólo quedó intacta, sino que ha crecido a lo largo de los años con varios éxitos, basada en su imagen de “macho” (“Misión Cachemira”, “Línea de Control”) y luego como comediante.
El corpulento Dutt ha obtenido grandes beneficios en los últimos años con la saga “Munna Bhai”, en la que el actor interpreta a un gángster de Bombay que tiene un corazón de oro.
En la primera de las dos películas (“Munnabhai MBBS”), Munna, acompañado en las pantallas por su padre Sunil (quien falleció poco después) logra sacarse el título de medicina a base de copiar y trata de mejorar el mundo dando abrazos.
En la segunda (“Lage Raho Munnabhai”), votada en los más importantes foros de internet como una de las mejores comedias de la historia mundial, Munna-Dut cree ver al fantasma de Gandhi, y guiado por sus consejos, se lanza como un Quijote para luchar contra la corrupción y los problemas de la India moderna.
Dutt, que fue absuelto en 2006 de los cargos de terrorismo pero declarado culpable por tráfico de armas, trató de cultivar esa imagen de “enfant terrible” reconvertido durante los juicios por los atentados de Bombay, acudiendo a los templos antes de cada sesión.
“Considerando elementos de esta confesión y teniendo en cuenta lo dicho por otro declarante, acepto la declaración de Sanjay según la cual adquirió y mantuvo esas armas para su propia defensa”, dijo el juez durante la vista.
La imagen de gángster bonachón -con sus paralelismos en la vida real- ha convertido a Sanjay Dutt en un icono no sólo del público, sino también de sus colegas de profesión.
Pero la mejor definición de Dutt la proporciona una pegatina de sus años como colegial y que ahora lleva en su coche, que dice: “Nunca te rindas”.

Hyderabad, en calma tensa tras atentado en mezquita y brutalidad policial

January 18, 2009

Nueva Delhi, 19 may 2007.- La ciudad sureña india de Hyderabad amaneció hoy con un clima de tensa calma tras el atentado registrado este viernes en una mezquita y después de saber que algunos de los 16 muertos fallecieron por disparos de la Policía.
“Once personas murieron en la explosión dentro de la mezquita durante las oraciones, y cinco fallecieron bajo fuego policial en la ciudad vieja tras el atentado”, dijo hoy el gobernador de la región de Andhra Pradesh, Y.S. Reddy, en declaraciones citadas por la agencia india PTI.
En Hyderabad, las tiendas permanecieron cerradas y los exámenes públicos fueron pospuestos, tras una huelga convocada en protesta no por la explosión de la bomba, sino por la brutalidad policial.
El atentado se produjo en el interior de la Mezquita Macca, una de las más grandes y antiguas de la India, cuando miles de devotos se disponían a efectuar las preceptivas oraciones del viernes, en torno a la una y media de la tarde.
En la mezquita había cuatro bombas ocultas en fiambreras, aunque finalmente sólo una de ellas estalló, mientras que las otras fueron desactivadas posteriormente por la Policía.
La explosión desató el pánico entre los devotos, quienes huyeron en estampida y, ya fuera del centro religioso, se manifestaron violentamente en la ciudad vieja contra las fuerzas de seguridad, que reprimieron a tiros y con material antidisturbios las protestas.
Mientras esto sucedía, los muertos y heridos -estos últimos 61 en total- fueron trasladados a un hospital cercano, en el que un examen posterior reveló que algunos de ellos presentaban heridas de bala, informó el canal de televisión NDTV.
El gobernador regional, que había reconocido en un comunicado previo la muerte de “dos o tres personas” debido a la actuación policial, se disculpó más tarde por la acción de la Policía, asegurando que pedirá una investigación “si los hechos lo requieren”.
Reddy, que se hallaba en Nueva Delhi cuando ocurrió el atentado, adelantó su regreso a Hyderabad tras tener noticia de lo sucedido y hoy visitó el lugar del atentado, donde aprovechó para anunciar compensaciones para las familias de las víctimas y pedir calma.
El anuncio de Reddy se produce tras las primeras averiguaciones de la Policía, que anunció hoy el hallazgo de la tarjeta de un teléfono móvil junto a uno de los artefactos sin estallar.
Con esa tarjeta, que pertenece supuestamente a un miembro del grupo terrorista islámico “Harkat-ul-Jihad” (HUJI), los investigadores aseguran ahora que existe una conexión directa entre el atentado de este viernes y las explosiones que tuvieron lugar en la ciudad de Malegaon (oeste) el 8 de septiembre de 2006.
En esa ocasión, dos bombas colocadas cerca de una mezquita, también en día de oración, causaron la muerte de 31 personas en una localidad que ya había sufrido graves conflictos religiosos en el pasado.
“Es un atentado terrorista que busca provocar enfrentamientos entre las distintas comunidades religiosas de la India”, afirmó hoy en Hyderabad el ministro de Interior, Shivraj Patil, quien visitó hoy junto a Reddy la mezquita.
La Mezquita Mecca, aparte de uno de los centros islámicos más grandes y antiguos de toda la India, es considerada sagrada por los devotos de esta religión en Hyderabad, capital de la región de Andhra Pradesh, donde los musulmanes suponen el 10 por ciento de la población.
Las autoridades han anunciado ya una ayuda de unos 9.000 euros, una casa y un trabajo gubernamental para cada una de las familias de los fallecidos, incluidas las de los muertos en los disparos de la Policía.
En Hyderabad, mientras, la búsqueda del pequeño de 10 años Salman, que desapareció tras la explosión en la mezquita, concluyó hoy con un final feliz tras un día de incertidumbre: el niño estaba solo -y herido leve- en otro hospital.

Principales ciudades en alerta tras explosión en mezquita con siete muertos

January 18, 2009

Nueva Delhi, 18 may 2007.- Las autoridades de la India declararon hoy el estado de alerta en las principales ciudades del país, después del atentado que ha acabado con la vida de siete personas en una concurrida mezquita de Hyderabad (sur) en la que estalló una bomba mientras rezaban miles de fieles.
El explosivo, “poco sofisticado” y que estaba guardado en una fiambrera, según la Policía, fue detonado con un teléfono móvil a las 13.25 hora local (07.55 GMT) en la Mezquita Mecca de Hyderabad.
Como consecuencia de la explosión fallecieron siete personas y otras 35 resultaron heridas.
Tras desplazarse a la zona, las fuerzas de seguridad hallaron otros dos artefactos sin estallar, que fueron desactivados.
“Parece tratarse de un acto terrorista”, dijo el ministro indio de Interior, Shivraj Patil.
En el interior de la mezquita se encontraban unos 10.000 fieles, en pleno día de oración, que huyeron presa del pánico al oír la detonación, mientras los heridos eran trasladados al hospital Osmania para recibir cuidados.
La Policía acordonó posteriormente el área, donde fue desplegado un Batallón de Acción Rápida para intentar controlar con material antidisturbios las protestas de varios cientos de devotos musulmanes que arrojaron piedras a las fuerzas de seguridad.
La Mezquita Mecca, aparte de uno de los centros islámicos más grandes y antiguos de toda la India, es considerada sagrada por los devotos de esta religión en Hyderabad, capital del Estado de Andhra Pradesh, donde los musulmanes suponen el 10 por ciento de la población.
Pese a que la Policía no ha revelado aún ningún detalle sobre la autoría, el atentado ha despertado los fantasmas de los conflictos religiosos que sufre el país de cuando en cuando, de ahí que las autoridades se hayan apresurado a declarar el estado de alerta en las principales ciudades poco después de la explosión.
En Bombay (oeste de la India), grupos de manifestantes apedrearon varios autobuses, aunque la Policía local aseguró que la situación estaba bajo control, mientras que en la capital del país, Nueva Delhi, las autoridades reforzaron la seguridad en las instituciones religiosas, las estaciones de tren y de metro, las terminales de autobuses y los centros comerciales.
“Se ha declarado un nivel de alerta alto a raíz de lo sucedido en la Mezquita Mecca. La Policía se mantiene en vigilancia constante”, declaró una fuente policial de Calcuta (este), citada por la agencia india PTI.
Las fuerzas de seguridad tampoco han hecho pública ninguna teoría sobre el móvil del atentado, aunque la India ya ha sufrido acciones muy similares en el pasado, como el que se produjo en la localidad occidental de Malegaon el 8 de septiembre de 2006.
En esa ocasión, dos bombas colocadas cerca de una mezquita, también en día de oración, causaron la muerte de 31 personas en una localidad que ya había sufrido graves conflictos religiosos en el pasado.
Pero, además, la explosión de hoy se ha producido el mismo día que el Tribunal especial encargado de juzgar los sangrientos atentados de Bombay de hace 14 años tenía que comenzar a dictar las primeras condenas.
La masacre de Bombay, en la que murieron 257 personas, se produjo el 12 de marzo de 1993, cuando trece bombas estallaron en cadena en unos trenes de cercanías como supuesta venganza de un grupo musulmán por los miles de muertos a manos de extremistas hindúes en los disturbios que siguieron a la demolición de una antigua mezquita.
A falta de una versión definitiva, el gobernador de Andhra Pradesh, Y. S. Rajshekhar Reddy, que se encontraba de visita en Nueva Delhi, viaja ya de vuelta a Hyderabad.
“En los últimos dos meses y medio, habíamos recibido alguna información de que algunos elementos ‘antisociales’ estaban intentando romper la paz. Tomamos todas las medidas, pero aun así estas cosas pasan”, dijo Reddy a la prensa.

Bin Laden cumple hoy 50 años y sin que se sepa si está muerto o vivo

January 18, 2009

Nueva Delhi, 10 mar 2007.- Vivo o muerto, hoy es el día en el que se cumplen 50 años del nacimiento del hombre más buscado en lo que va de siglo: Osama Bin Laden, terrorista o héroe de la resistencia, y del que nadie sabe si malvive en Pakistán o malmurió.
¿Está vivo Bin Laden? “Creo que está vivo. Es mi héroe y lo está haciendo muy bien, donde quiera que esté”, dijo a Efe desde Peshawar (oeste de Pakistán) un comunicante que pidió el anonimato.
“Osama no es una mala persona. Pero sigue un camino equivocado, porque el Islam no nos enseña a luchar como extremistas o terroristas. Al contrario, nos enseña a vivir en paz. Yo no sé si está vivo o muerto, pero no creo que se encuentre en Pakistán”, dijo a Efe desde el Punjab (este) otro ciudadano asustado por la pregunta.
Mientras Bin Laden despierta sentimientos opuestos entre los ciudadanos de Pakistán y Afganistán, ninguno de los gobiernos quiere hablar de los cincuenta años del, quizá, el más amenazador y simbólico enemigo.
Pero lo único cierto es que sin la icónica figura del hoy cincuentenario, pocas de las actuales posiciones en el mapa geoestratégico mundial cobran sentido: desde la guerra de Somalia hasta la insurgencia talibán afgana, todos los conflictos de la zona aparecen transidos por el mensaje de Bin Laden.
Nacido en 1957 en una familia saudí multimillonaria, Osama pasará a la historia como el hombre que planeó y financió desde el extranjero el mayor atentado terrorista jamás registrado en suelo estadounidense, el 11 de septiembre de 2001 (11-S).
La actividad del fundamentalista, sin embargo, había comenzado a inicios de la década de 1980, en la que su militancia activa contra la invasión soviética de Afganistán le llevó a crear un registro de datos en el que apuntaba los nombres y datos de posibles luchadores, y que hoy es mundialmente conocido como “Al Qaeda”, la base.
Tras la retirada soviética de Afganistán, Bin Laden regresó a su país, aunque sus críticas hacia la monarquía saudí le obligaron a exiliarse en Sudán, de donde fue expulsado en el año 1996.
Las autoridades saudíes le habían retirado poco antes su nacionalidad, así que Bin Laden ya era un apátrida cuando se refugió en el país de los talibanes, que habían conquistado Kabul con el respaldo de los estadounidenses.
Desde Afganistán, dirigió la actividad de Al-Qaeda en 33 países.
Aparte del 11-S, Estados Unidos considera que Bin Laden es responsable de varios atentados cometidos a lo largo de la pasada década, pero ninguno de ellos tuvo el impacto del cometido contra las Torres Gemelas de Nueva York, con el que tristemente demostró que la globalización había llegado al terrorismo.
Los 19 terroristas que integraban la célula de este atentado cometieron el mayor ataque terrorista de la Historia, con cerca de tres mil muertos.
Estados Unidos congeló poco tiempo después los activos bancarios de Bin Laden, y, olvidando su apoyo a la milicia talibán, que llegó a ser reflejado en el cine en películas como “Rambo 3″, inició las operaciones de guerra contra Afganistán el 7 de octubre de 2001.
Tras la caída dos meses después de la localidad afgana de Mazar i Sharif, Bin Laden huyó con unos 200 leales y presuntamente se refugió en las montañas fronterizas entre Afganistán y Pakistán.
Desde entonces, muchos apuntan a que Bin Laden se esconde en áreas tribales del oeste de Pakistán, aunque se desconoce su paradero exacto y apenas ha dado señales de vida en un puñado de vídeos -el último datado en 2004- y cintas grabadas en las que ha amenazado con nuevos atentados o ha ofrecido treguas.
Vivo o muerto, Bin Laden tiene entre los insurgentes talibanes e iraquíes un poder de convocatoria que va más allá de la infrecuencia de sus intervenciones: cada palabra del líder escondido y de sus lugartenientes supone para cientos de militantes un mandato directo con consecuencias a miles de kilómetros de distancia.
En el pasado, algunas informaciones ya le dieron por muerto a causa de un tifus que pudo fulminarle en algún punto de ese país, aunque la falta de confirmación de los servicios secretos añadió escepticismo a la noticia de su muerte.
Habiendo cumplido hoy 50 años, una de las grandes preguntas que Occidente debe hacerse es si, en realidad, los 25 millones de dólares que Estados Unidos ofrece por su captura persiguen sólo una sombra.