Parlamento tibetano en el exilio traslada su protesta a Nueva Delhi
February 3, 2009
Nueva Delhi, 19 mar 2008.- Los diputados del Parlamento tibetano en el exilio indio trasladaron hoy su protesta a Nueva Delhi, donde clamaron contra la “represión” de la revuelta en el Tíbet por parte de China y pidieron una supervisión internacional sobre el terreno.
“Pedimos a la comunidad internacional que intervenga contra la presente represión china en el Tíbet. La ONU debe estar alerta. Es el momento de apoyar el movimiento no violento y la paz. Todas las agencias de la ONU deben hacer algo”, declaró a Efe el monje y parlamentario tibetano Acharya Yeshi Phuntsok.
Tras viajar a Nueva Delhi desde la ciudad norteña india que les sirve de sede en el exilio, Dharamsala, los 43 parlamentarios se sentaron a la sombra de una carpa en la céntrica Avenida del Parlamento, donde comenzaron un ayuno de ocho horas para llamar la atención sobre la situación en el Tíbet.
“La situación es muy urgente, así que hemos decidido iniciar una huelga de hambre para mostrar nuestro apoyo a nuestros compatriotas”, dijo a Efe el presidente del Parlamento, Karma Choephel, quien en rueda de prensa denunció que los tibetanos son en China “ciudadanos de segunda clase”.
El Tíbet sufre una revuelta que estalló el pasado 10 de marzo, cuando cientos de monjes budistas salieron a la calle para recordar el aniversario de la rebelión tibetana contra Pekín en 1959.
En los días siguientes se produjeron disturbios y manifestaciones que fueron sofocados por las fuerzas de seguridad y concluyeron con la muerte de trece personas, según China, aunque el Gobierno tibetano en el exilio sostiene que los muertos son en realidad un centenar.
Acompañado hoy por decenas de monjes budistas, Choephel clamó por una intervención internacional contra la “propaganda” y la “campaña de desinformación” de China, cuyas autoridades han llegado a acusar al Dalai Lama de “hipócrita” y de fomentar actos violentos.
“Las acusaciones contra el Dalai Lama son insinuaciones muy equivocadas y forman parte de la propaganda china para protegerse a sí mismos y desviar la atención de la realidad”, dijo a Efe Choephel.
En una rueda de prensa, el Dalai Lama había amenazado este martes con su renuncia si los tibetanos recurren a la violencia, pero esto no ha impedido que las protestas de la región se hayan extendido a las provincias chinas de Sichuan, Gansú y Qinghai, donde hay importantes comunidades tibetanas.
Preocupados por el destino de sus compatriotas, los diputados denunciaron la ausencia de testigos independientes en los disturbios y las restricciones que sufre la prensa para informar de la situación sobre el terreno.
“Ya no se trata de las demandas de autonomía o de independencia. Aquí la cuestión es si se están respetando los derechos humanos. Y nosotros estamos celebrando este acto aquí porque en China no podríamos”, dijo la vicepresidenta de la Cámara, Gyari Dolma.
Poco antes, Dolma se abrazó entre lágrimas al ex ministro indio George Fernandes y le agradeció su presencia en el acto, que contó con miembros de la oposición parlamentaria india, muy críticos con la “débil” respuesta del Gobierno de Nueva Delhi ante la política china en el Tíbet.
“Es una vergüenza que el Parlamento ni siquiera haya intentado aprobar una resolución condenando la guerra que se ha iniciado contra los tibetanos. Los marxistas y el Partido del Congreso (en el Gobierno) se han rendido a China sin hacer ningún esfuerzo”, denunció Fernandes.
Aunque la India reconoció al Tíbet como parte de China a comienzos de la década de 1950, más tarde se hizo cargo del Dalai Lama y su Gobierno, después de que el líder budista tuviera que huir de Lhasa tras la fracasada rebelión de 1959 contra el mandato chino.
Esa presencia del Dalai Lama en Dharamsala ha servido en ocasiones como arma arrojadiza en las relaciones bilaterales sino-indias, marcadas durante décadas por la desconfianza, los litigios fronterizos y la guerra mantenida en el año 1962.
En medio de las dos potencias asiáticas, los 43 diputados tibetanos de Dharamsala pidieron hoy “no ser olvidados” antes de desvelar su plan de choque para la nueva crisis tibetana: supervisión internacional, atención para los heridos, fin de las muertes y libertad de prensa.
Comerciantes de Nathu La pagan los recelos entre la India y China
December 14, 2008
Nueva Delhi, 1 nov 2006.- El comercio nunca ha sido fácil entre la India y China, como lo demuestra el magro balance de los tres primeros meses transcurridos tras la apertura a los negocios del paso de Nathu-La, hilo de unión del Tíbet con la pequeña región india oriental de Sikkim, en las faldas del Himalaya.
Después de un cierre que duró 45 años, las autoridades abrieron la frontera el 6 de julio pasado por un período de tres meses, antes del cierre estacional de invierno, tras arduas negociaciones, con grandes expectativas y muy discutible resultado.
El flujo de inversiones ha sido minúsculo en ese tiempo: según informó el Gobierno de Sikkim, la India ha exportado a China bienes por 15.000 euros, mientras el valor de las importaciones alcanzó los 19.000.
Es muy poco si se tienen en cuenta las previsiones de 36 millones de euros para 2007 que hizo el Grupo de Estudios del Comercio en Nathu-La antes de la publicación de los términos del acuerdo de apertura.
Y una cantidad insignificante para dos países que intercambiaron bienes y servicios por un valor de 14.713 millones de euros en 2005, un 37,5 por ciento más que el año anterior, en su mayoría por vía marítima.
En Nathu-La, poco después de la apertura del paso en las montañas, el vicepresidente de la región autónoma del Tíbet, Hao Peng, ya declaró a la prensa que la India había aplicado demasiados condicionantes al intercambio de productos.
“Espero que las autoridades indias adopten una postura más igualitaria con respecto al comercio con China, en lugar de imponer tantas restricciones”, dijo.
Pero en la India, las cosas se ven de otra manera, como dijo a EFE el ministro de Comercio e Industria de la región de Sikkim, R.B. Subba, para quien la apertura de Nathu-La es fruto de un “acuerdo fronterizo, no de libre comercio”.
“Nosotros podemos exportar 29 productos e importamos 15, y quizá esto sea una causa para que la cantidad de intercambios sea tan baja. Pero ya hemos enviado una petición a al Gobierno de la India para que amplíe la lista”, explicó.
La realidad es que los comerciantes locales están desanimados por las dificultades que implica el negociar al otro lado de la frontera, con una lista prefijada de productos permitidos y la limitación de la estancia a sólo un día.
El resultado de tanto obstáculo es que, como declaró a la prensa india el secretario de la Asociación de Comerciantes de Sikkim, Anil Kumar Gupta, un mercader tiene que levantarse “cada día a las tres de la mañana para vender en China y regresar el mismo día”.
Y, en tres meses, apenas 696 pequeños vendedores indios y 1.253 chinos han tenido arrestos suficientes para levantarse tan temprano y salir a vender productos agropecuarios, como los derivados del yak, verduras o frutas, y manufacturas sencillas.
Los mercaderes afrontan además una condición peculiar, que limita las transacciones individuales a un máximo de 435 euros diarios, lo cual, según Gupta, “impide desarrollar actividades a gran escala”.
El ministro Subba comparte las críticas: “El Gobierno de Sikkim apoya el libre comercio transfronterizo, porque es el único modo de que crezcan los intercambios comerciales entre China y la India, así que esperamos con ansia una revisión del acuerdo”.
Hasta entonces, el ministro prefiere tomarse las cosas por el lado positivo, y, como reconoció a EFE, considera que el acuerdo es un primer “símbolo de paz y un signo de la amistad entre dos gigantes”.
Porque, con sus limitaciones, abrir el paso fue el fruto de tres años de negociaciones entre dos países que tienen serias diferencias respecto al dibujo de su línea fronteriza, tanto en Sikkim como en Cachemira, hasta el punto de haber librado una guerra.
Por eso, para Subba, el pequeño y limitado flujo comercial en Nathu-La es una señal esperanzadora de aceptación mutua entre los dos países más poblados del mundo.



















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