026 Las tortugas

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Encendieron una hoguera
que buscaba adentrarse en la noche.

El mar querría quedarse siempre en la playa,
lanzar su más potente ola y no bajarse.

Las tortugas llegaron lentamente.

Sabían que había miles de ellas,
una masa informe moviéndose despacio.
Empezarían a poner sus huevos
y tendrían que dedicarse a contarlos,
y protegerlos de los depredadores
y de la gente hambrienta,
antes de devolverlas al mar, ya crías.

Miles de tortugas quietas,
adivinada su silueta en el fuego,
en el privilegio de nacer.

Un grupo de gente acurrucada
y en silencio, con lápiz y papel,
dispuesta a contarlas en penumbra:
midiendo fuerzas.

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