Yogui más popular acepta el desafío de demostrar que el yoga cura el cáncer

January 31, 2009

Nueva Delhi, 14 ene 2008.- Defensores y críticos de la medicina tradicional en la India se aprestan para una nueva batalla “científica”, tras la promesa del yogui más popular del país de demostrar en tres años que el yoga puede curar el cáncer.
“He curado a cientos de pacientes y he presentado los registros médicos de 35 de ellos en el hospital AIIMS (de Nueva Delhi)”, dijo recientemente el yogui, conocido como “swami” (maestro) Ramdev, en una conferencia pública frente a su “rival”, un panel de miembros de la Asociación Médica India (IMA).
El “swami” Ramdev es casi una institución en la India gracias a un programa de televisión de audiencias millonarias en el que, ataviado con una túnica naranja, enseña posturas del yoga al tiempo que publicita los productos de su imperio farmacéutico.
Ramdev asegura -por la tele y por la red- que su técnica de ejercicios respiratorios, conocida como “pranayama”, cura o alivia la hipertensión, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, los herpes o la caída del cabello.
Pero lo que ha soliviantado los ánimos de los doctores indios es la insistencia del “swami” respecto a la capacidad del yoga para curar los tumores de sangre, garganta, mama, glándulas pituitarias o próstata.
“No es una cuestión de fe. Hay estudios. Las células cancerosas mueren en un ambiente oxigenado. Y mediante el yoga, el cuerpo humano multiplica por diez la cantidad de oxígeno disponible, con lo que el cáncer se cura”, relató a Efe el portavoz del yogui, S. Tigarawala.
La polémica del yoga y el cáncer nació de unas declaraciones de Ramdev la semana pasada, en las que aseguró que la ciencia médica moderna está basada en la ignorancia y que los médicos se proponen en realidad mantener a la gente perpetuamente enferma.
“Creemos que esas reivindicaciones pueden dañar a la sociedad. No se debe llamar al engaño de este modo. Ramdev está haciendo un buen trabajo con el yoga, pero tiene que ser responsable y saber que muchos de sus seguidores creen sus palabras de forma ciega”, dijo hoy a EFE el presidente de la IMA, Ashok Adhaoo.
Aunque Ramdev se defendió luego diciendo que él mismo recomienda la medicina convencional para casos de tumores extensos, bloqueos arteriales, la malaria o la tuberculosis, sus declaraciones le han granjeado la antipatía del gremio médico.
“Le hemos pedido que deje de hacer declaraciones falsas o, de otro modo, tendrá problemas”, amenazó Adhaoo, que no tiene objeción, por otro lado, en reconocer las bondades del yoga como un medio de mejorar la calidad de vida.
“Estoy de acuerdo -dijo el yogui- en que no hay una alternativa a la ciencia médica moderna para situaciones agudas o accidentes. Lo que hago es señalar que, como cualquier otro sistema, también tiene sus limitaciones”.
Aprovechando esas limitaciones, Ramdev se pasa la vida acudiendo a campamentos de yoga, donde cientos de personas levantan las piernas al compás sobre el tapiz mientras el “swami” les cuenta las bondades de sus tratamientos medicinales, que van desde las hierbas hasta la orina de vaca.
El éxito del yogui se basa en la fusión de la tradición milenaria del yoga con las supersticiones presentes en buena parte de la India, donde muchos acuden todavía a santones, se santiguan con la futurología o creen en las propiedades mágicas de las gemas.
Ramdev acompaña la mezcla con la tribuna de su programa de televisión, donde el barbudo “swami” agita su estómago a toda velocidad y clama entre bromas que todo se lo debe al yoga, ante la mirada atenta de millones de indios que acompasan su respiración mañanera al “pranayama”.
Seguidores y críticos de las terapias del yogui tendrán que esperar ahora tres años para saber cuál es el verdadero lugar de su maestro, aunque el ministro de Sanidad, Anbumani Ramadoss, no ha esperado tanto y ha calificado en el pasado de “basura” las posiciones de Ramdev respecto al cáncer.
“Lo de curar el cáncer no nos lo creemos -concluyó el doctor Adhaoo- Así que tendrá que probarlo. Hemos propuesto a Ramdev que aplique su remedio a sus pacientes, que permita pruebas clínicas de sus métodos y que nos dé un informe en un plazo de tres años”.
Y Ramdev está en ello

La pequeña pantalla, maestra del yoga

January 18, 2009

Nueva Delhi, 6 feb 2007.- La India, cuna del yoga, asiste al auge de maestros como el “swami” Ramdev, quien ha levantado un imperio farmacéutico mientras enseña posturas en un programa de televisión con audiencias millonarias y un estilo que recuerda a los telepredicadores estadounidenses.
Todas las noches, Ramdev, vestido con una túnica naranja, congrega frente a los televisores a cientos de miles de espectadores dispuestos a seguir los ejercicios respiratorios conocidos como “pranayama“, con la esperanza de aliviar y hasta curar la hipertensión, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares.
De hecho, el popular yogui presenta su programa sentado y en posición ascética, mientras sobre un enorme tapiz cientos de personas levantan en directo las piernas al compás marcado por el “swami” (maestro), que mezcla las capacidades rítmicas de un profesor de aerobic con el carisma de un telepredicador.
Y, en un movimiento que levanta pasiones entre la audiencia india, el yogui se recoge su luenga barba para que los espectadores vean bien su posición estrella: una agitación vertiginosa del estómago al modo en que una lavadora mueve la ropa, mientras clama que todo se lo debe a los ejercicios del yoga.
Con el espectáculo montado por el “swami”, no es extraño que los parques de Nueva Delhi acojan por las tardes cursos gratuitos de yoga, a los que acuden cientos de personas de las clases acomodadas, persuadidas en parte por el mensaje de Ramdev, pero demostrando que el yoga es en la India una tradición milenaria.
Sin embargo, el éxito de Ramdev va más allá de la televisión, como lo demuestra la decisión del gobierno regional de Madhya Pradesh, en el centro de la India, de hacer del yoga una disciplina objeto de enseñanza oficial en las escuelas, a sugerencia del yogui.
“La educación sexual en las escuelas debe ser sustituida por la educación del yoga. El Gobierno debería dejar de contaminar las mentes de los chicos inocentes. La moral no mejorará enseñando educación sexual en las escuelas”, dijo Ramdev en declaraciones al diario “The Times of India“.
Siguiendo la estela de miles de estudiantes, el Ejército ha sido la última institución en apuntarse a las enseñanzas de Ramdev, con el fin de controlar el estrés entre sus hombres, informó hoy la agencia IANS.
Preocupados por las altas tasas de homicidios y suicidios entre los soldados destacados en áreas de riesgo, las autoridades han enviado a un grupo de personal militar a un campamento de seis días organizado por el propio yogui, que les enseñará los fundamentos de una de las vertientes del yoga, el “pranayama” (control de la fuerza vital).
Con todo, lo sorprendente es que el yogui mantenga su estatus de líder moral después de las polémicas que amenazan su reputación cíclicamente.
En enero de 2006, un informe acusó a la compañía farmacéutica de Ramdev, Divya Yog Trust, de utilizar huesos humanos y animales para elaborar sus medicinas, en línea con una acusación similar formulada por antiguos empleados.
Pese a que la medicina ayurvédica permite en ocasiones el uso de material animal en la elaboración de medicamentos, Ramdev negó las acusaciones y logró el apoyo oficial de los laboratorios gubernamentales.
El pasado diciembre, sin embargo, estalló un nuevo escándalo, tras unas afirmaciones de Ramdev en las que defendía las propiedades curativas del yoga contra enfermedades como el cáncer o el sida.
“Nunca dije que el sida pueda curarse con el yoga. Ha sido un malentendido con los medios. El cáncer puede curarse, pero en el caso del sida el paciente puede al menos obtener claras mejoras mediante el yoga”, precisó el “swami”.
No obstante, las declaraciones de Ramdev desataron la reacción inmediata del ministro de Salud, Ambumani Ramados, que calificó de “basura” las palabras del maestro y promueve ya una ley con la que pretende eliminar la publicidad engañosa en los medicamentos.
Mientras llega esa ley, Ramdev sigue llenando estadios con sus campamentos para la práctica del yoga y fabricando dinero con su compañía de medicinas tradicionales y su programa de televisión.

Sri Sri Ravi Shankar

September 15, 2008

Su mirada preside las calles de las ciudades indias, en pósters colocados por una cohorte de fieles seguidores dispuestos a cumplir al pie de la letra cualquiera de sus órdenes. Dirige la fundación “Art of Living“: “una organización que ayuda a la gente a vivir mejor y a acabar con el estrés, a terminar con la violencia y traer de vuelta los valores humanos”, la define. Los dignatarios y los dirigentes religiosos mantienen para él las puertas abiertas y él, Sri Sri Ravi Shankar, es posiblemente el líder religioso más reverenciado de la India décadas después de “inventar” el ejercicio de yoga “Sadan Sankirua“. O eso vende su curtido gabinete de prensa.

¿Qué hace diferente al Sadan Sankirua?

Es una técnica de yoga que vino a mí como un poema, como un regalo. Es una técnica respiratoria que ayuda a eliminar los sentimientos negativos y ayuda a la gente a rehabilitarse. De hecho, fue la técnica que utizamos tras los atentados de los trenes… Me refiero a los de 2004 en Madrid, claro. Tenemos un centro en Madrid y otro en Las Palmas, además de varios en Latinoamérica, en los que nuestros profesores desarrollan el programa de la organización.

Parece que la gente en Occidente está cada vez más dispuesta a incorporar conocimientos como el yoga. ¿Cuáles son a su entender las razones?

Porque el yoga es un compendio de saberes prácticos, que dan resultados inmediatos y mejoran la vida. Los occidentales son inteligentes, y están dispuestos a adoptar todo aquello que mejore sus vidas.

¿Y cómo podría mejorar la vida de los occidentales?

La gente de aquellos países está dándose cuenta de los peligros de una dieta poco saludable y la preponderancia de los alimentos fritos. Hay cada vez una mayor concienciación sobre la salud física y psíquica. La gente ha descubierto que no es bueno tomar tanta cafeína, fritangas y productos procesados, y está incorporando al menú comidas naturales y orgánicas. No es casualidad que haya cada vez más vegetarianos.

¿De ahí que vuelvan sus ojos a la India…?

Claro. Hay algo de lo que todos queremos ser parte: la experiencia y el conocimiento de lo más elevado. Y el yoga o la meditación son saberes prácticos que les dan resultados inmediatos, una característica muy apreciada por las personas en occidente.

No como en India.

No. En occidente, la gente quiere que las cosas ocurran rápido.

Aquí en la India hay muchas personas que le admiran, pero hay también quienes critican el cobro de tarifas excesivas por enseñar el “Sadan Sankirua”.

Sí, hay quien lo dice. Pero mantenemos programas de cooperación en los pueblos pobres, donde la gente recibe gratis nuestra enseñanza. Y cuando lo enseñamos gratis a la gente sin recursos, el saber adquiere más valor.

Otro asunto que llama la atención respecto a su figura es el culto a la personalidad. La gente viene y le contempla, se sienta junto a usted y pide bendiciones. ¿Cómo le afecta todo esto?

Es que tengo un doble papel. Por una parte, desarrollo la espiritualidad religiosa hindú. Y, por otra parte, llevo esa espiritualidad a todos los seres humanos. Es una cuestión de valores religiosos con dos vertientes. Y el culto a la personalidad es un hecho cultural en la India: no hay nada malo en que la gente venga y se siente en el suelo para verme.

Pero esto, ¿no le incomoda?

Siempre me siento cómodo. Es algo muy habitual en la India, y no hay razón para sentirse incómodo con ello. Mi interacción con mis seguidores se basa en un hecho cultural que no tiene nada que ver con el culto a la personalidad. En la India tocamos los pies a las personas de más edad. Todo el mundo lo hace, incluidos los niños con sus madres. Es nuestro modo de mostrar respeto. Aquí para saludar nos inclinamos hasta el suelo.

Usted ha emprendido iniciativas para acercar a los intocables (descastados) y los brahmanes. ¿Con esto reconoce que existe un problema de castas?

Todo el mundo acudió al encuentro, tanto los intocables como las castas hindúes. Claro que hay un problema: los dalits disfrutan de ciertos privilegios oficiales. Las castas hindúes están listas para terminar con ese sistema, pero no los dalits, que se aferran a esos ascensos por decreto o a sus cuotas de reserva de empleo. Los políticos, en lugar de eliminar el sistema de castas, lo han hecho más fuerte con estas medidas. Así que de lo que se trata es de juntar a las dos partes. Nosotros hemos sido los primeros en lograr esa aproximación. Nuestros actos han sido históricos.

Usted comparó las religiones con la cáscara de un plátano. ¿Qué quiso decir?

Quise decir que las religiones son algo necesario. Pero para comprender su esencia, que es la espiritualidad, hay que deshacerse de la cáscara.

¿Qué deberían hacer las religiones para unir a la gente?

Deberían volverse menos fanáticas y temerosas de las demás. Sí: menos fanáticas y menos temerosas. Debería existir una interacción entre todos. Acabar con este mensaje de que la religión propia es el único camino hacia el cielo, o de que todos aquellos con una opinión distinta irán al infierno. Hay que eliminar estos conceptos.

Y esto que dice de las religiones, ¿es aplicable a los conflictos, las culturas, los pueblos?

Sirve para todo.

¿El yoga puede ayudar?

Claro. Mucha gente ya se ha dado cuenta.